América Latina busca el equilibrio sostenible con China

Ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Enrique Iglesias (foto: LSE)

América Latina busca el equilibrio sostenible con China

Los enormes flujos de inversión chinos no han logrado estimular el crecimiento sostenible en América Latina, ya que al limitarse a desarrollar los sectores del petróleo y la minería en la región la dejó vulnerable a la caída en los precios de las materias primas, que han sufrido por su menor demanda.

Aunque las economías latinoamericanas en dificultades reciben complacidas la inversión extranjera, hay una urgente necesidad de reparar el desequilibrio comercial que existe con China, según Enrique Iglesias, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por su parte, China debe adaptarse mejor a las condiciones de mercado si desea proteger sus intereses en Latinoamérica, ya que Venezuela y Argentina – sus socios cercanos – parecen dispuestos a abrirse a los mercados internacionales, comentaron los expertos durante una conferencia organizada por la London School of Economics (LSE) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

China ha invertido más de 150 000 millones de USD en América Latina – la mayor parte, destinada a grandes exportadores de recursos naturales como Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil – y ahora desempeña un papel importante en el desarrollo de la región. Pero según Iglesias, China debe invertir más en los servicios y las manufacturas latinoamericanos.

Iglesias dijo a Diálogo Chino: “Es necesaria una mayor reciprocidad, en el sentido de que no queremos que China solo importe materias primas”.

El comercio chino con América Latina se ha visto dominado por la exportación de materias primas latinoamericanas a cambio de importaciones de bienes con valor agregado provenientes de China. Ahora, dijo Iglesias: “simplemente buscamos un nuevo equilibrio comercial para ambas partes… y esto es algo en lo que debemos trabajar”.

Créditos atados

El ex ministro de finanzas colombiano Guillermo Perry expresó su insatisfacción con los créditos chinos a Latinoamérica. Los créditos otorgados por China a Latinoamérica para desarrollar sectores como el de infraestructura a menudo se han visto condicionados al uso de recursos chinos: contratistas, trabajadores y materiales de construcción – como el acero y el cemento, de los que China cuenta con un enorme superávit. Los representantes del sector en Latinoamérica sostienen que esto genera pérdidas de empleos y una dependencia de la extracción de recursos naturales.

Sin embargo, estas condiciones crediticias también perjudican a los propios intereses de China, ya que sus inversores ahora se ven expuestos a economías en problemas que dependen de sus exportaciones de materias primas – como Venezuela – que no pueden hacer mucho más que aceptarlas, dice Perry.

“Básicamente, se han limitado a trabajar con tres o cuatro países”, dijo Perry, refiriéndose a Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil.

Algunos de los socios más cercanos de China en la región se encuentran ahora al borde del colapso económico y están sufriendo sismos políticos. Según los datos oficiales, China ha prestado 56 000 millones de USD a Venezuela, ahora atribulada por una tasa de inflación del 141 % y una escasez generalizada de productos de consumo. La mayoría de los créditos chinos sirvieron para apuntalar al sector petrolero del país, que resultó duramente golpeado por la caída de los precios mundiales del petróleo. Debido a su mal manejo de la economía, el partido en el poder – el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) – sufrió una dolorosa derrota en las recientes elecciones legislativas cuando la oposición, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvo una “supermayoría” de dos tercios.

Perry admite que sus contrapartes chinas estaban preocupadas porque sus intereses a corto plazo relacionados con la compra de materias primas habían incrementado su exposición a países de alto riesgo, aunque remarcó que se mostraron mucho más comunicativas sobre el problema de lo que la gente piensa.

Nueva política, nuevo enfoque

Aunque Iglesias minimizó las implicaciones para China de los cambios políticos en países como Venezuela, el experto en Latinoamérica Wu Guoping enfatizó que los entornos de políticas más favorables al mercado obligarán a las empresas chinas a entender mejor las normas de las finanzas internacionales. Se han firmado muchos grandes acuerdos crediticios entre las élites políticas chinas y latinoamericanas sin difundir demasiada información sobre sus detalles.

“Argentina va a cambiar. Venezuela ya está cambiando y también lo está haciendo Brasil”, dijo Wu, director del Instituto de Estudios sobre Latinoamérica y el Caribe de la Southwest University. “De ahora en más, el mercado tendrá un papel importante y las empresas chinas deben preguntarse a sí mismas si están preparadas”, afirmó.

Perry – quien se autodefine como “admirador de China” y desempeñó un papel activo en el establecimiento de las relaciones diplomáticas de Colombia con el país asiático – dijo que esto no ocurrirá de la noche a la mañana. “Creo que China, si desea desempeñar un papel importante en el extranjero, tendrá que aprender a comportarse como un ciudadano global muy moderno… y aún le queda camino por recorrer”.

Khalid Malik, ex director del Programa de la ONU para el Desarrollo, sostuvo que la cobertura mediática engañosa de las actividades de inversión chinas en el extranjero – que incluyó informes exagerados de compras de tierras en África y América Latina – fue perjudicial para China.

Recordando las frecuentemente citadas palabras del ex líder chino Deng Xiaoping, Malik afirmó que en una época de incertidumbre el país estaba aprendiendo cautelosamente a través de sus acciones, “atravesando el río tanteando las piedras”.

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