América Latina carece de conciencia sobre los riesgos climáticos

A América Latina aún no le importa el cambio climático (imagen: Joe Brusky)

América Latina carece de conciencia sobre los riesgos climáticos

Los países latinoamericanos están por detrás de sus contrapartes en Europa Occidental, Estados Unidos, Australia y China en lo que concierne a la comprensión y gestión de riesgos para las inversiones derivadas del cambio climático, según un nuevo informe.

El estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que la noción de activos varados – objetos que han perdido valor debido a factores como desafíos ambientales, nuevas regulaciones gubernamentales o la caída de los costos de la tecnología – es poco relevante en la agenda de la región. Esto ocurre a pesar de la “amenaza sistémica” que plantean a la estabilidad financiera.

“Esta es una omisión significativa”, advierte el informe. Sus autores sostienen que gran parte de la inversión de la región se concentra en combustibles fósiles extensos, gran parte de los cuales no serán “quemados” si el mundo se dispone a evitar las consecuencias catastróficas del cambio climático.

Los inversores de la región principalmente se preocupan por el gobierno corporativo y el crecimiento económico. Sin embargo, la forma en la cual se presentan los riesgos ambientales (o son “enmarcados”) como factores independientes de estas prioridades podría en parte explicarlo. Por lo tanto, la referencia explícita al concepto de activos varados podría ayudar a aumentar la conciencia sobre los riesgos e influir en la toma de decisiones de los inversores.

La deuda soberana significa también un gran riesgo para las economías sensibles al cambio climático. Muchos países de América Latina son susceptibles a los costos de tormentas o sequías, o están sobreexpuestos a industrias de combustibles fósiles, como Venezuela.

Perspectiva a corto plazo

“Ha habido una tendencia entre las instituciones financieras en América Latina a centrarse en las preocupaciones inmediatas o de corto plazo”, afirmó Ana  Ríos del BID. Esto ha generado a que se pasen por alto los riesgos y las consecuencias del cambio climático, agregó.

Sin embargo, los inversionistas como los fondos de pensiones son más receptivos a la evaluación de los riesgos del cambio climático y a los activos varados en las inversiones, ya que deben tener en cuenta los riesgos a largo plazo para sus carteras.

Guy Edwards, codirector del Laboratorio de Clima y Desarrollo de la Universidad de Brown, de Estados Unidos, dijo que los temas de activos varados y el riesgo climático son especialmente relevantes para América Latina y el Caribe, ya que la región es altamente vulnerable a los eventos climáticos extremos.

Ríos explicó que a pesar de la falta de acción, la región está en proceso de alcanzar a los países que tienen una comprensión más avanzada de los riesgos climáticos. En 2015, los inversionistas latinoamericanos reportaron la máxima disminución en sus tenencias con respecto a las acciones de empresas debido al riesgo de los activos varados.

Edwards agregó que el debate sobre los activos varados ha ingresado a la agenda de América Latina a causa de varios cambios como la fuerte caída de los costos de las energías renovables y a la entrada en vigencia del Acuerdo de París en 2016. Más de 20 países latinoamericanos y caribeños han ahora ratificado el acuerdo.

A nivel mundial, se necesitan mayores conocimientos para hacer que los activos sean más resistentes al clima y reducir el riesgo de “retraso”. El BID encuestó al personal de varias instituciones financieras para su informe, el 73% de los encuestados dijeron no tener, o no saber que exista alguien dentro de su organización que sea responsable de garantizar que los riesgos climáticos pertinentes fueran considerados.

Campaña de desinversión en un punto ciego

La campaña mundial para deshacerse de los combustibles fósiles – uno de los movimientos sociales de más rápido crecimiento en el mundo – no ha echado raíces en América Latina. Los autores del informe argumentan que la campaña de desinversión ha estigmatizado a los inversores institucionales en combustibles fósiles, lo que ha afectado el valor de su marca y su capacidad para influir en las políticas.

Al igual que con los activos varados, esto no es ni una cuestión semántica ni tampoco culpa los inversores latinoamericanos. Muchos de los fondos de pensiones de la región – un sector financiero apuntado por activistas de la desinversión – son propiedad de instituciones financieras internacionales. A menudo, éstas tienen políticas de préstamos responsables, pero aún no las han observado en sus carteras latinoamericanas.

Más prometedores son los esfuerzos de las asociaciones de la industria financiera y los bancos centrales de América Latina: “El Banco Central brasileño alienta a todas las instituciones financieras a desarrollar prácticas y procesos de gestión de riesgos ambientales, sociales y de gobernabilidad”, dice el informe.

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