América Latina debe mejorar la relación bilateral con China

II Conferencia Internacional China-América Latina (imagen: Robert Soutar)

América Latina debe mejorar la relación bilateral con China

La región debe articular una estrategia para asociarse con China, aseguraron expertos en el marco de la II Conferencia Internacional organizada por la red China-América Latina: Focos Multidisciplinarios (REDCAEM) en Santiago, Chile, realizada el 8 de noviembre.

Sin embargo, la fragmentación política en América Latina hará que esto sea difícil de lograr. “El 50% del PIB de la región está regulado por economías protegidas como son los casos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, y el otro 50% se encuentra conformado por países como Chile y Perú que son economías de libre mercado”, dijo Adrián Bonilla, subsecretario de educación superior de Ecuador.

El comercio creciente de la región con China se basa en la exportación de materias primas y la importación de alta tecnología y productos manufacturados. La inversión china ha fluido en gran medida en la infraestructura de energía y transporte que facilita este intercambio, pero que conlleva importantes riesgos sociales, ambientales y económicos.

En 2016, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China (MFA) publicó un libro blanco que describe sus planes a largo plazo para América Latina. Sólo Chile respondió formalmente. El documento identifica al bloque multinacional Foro China-Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe (CELAC) como la plataforma principal para cooperar e involucrar a la región.

“No es un monólogo, porque hay 33 diálogos”, dijo Bonilla, cuando Diálogo Chino lo consultó si el Foro China-CELAC era una conversación unidireccional que podría acomodar una discusión inminente sobre los desequilibrios en la relación. El foro no puede procesar las diversas necesidades de América Latina en la búsqueda de la complementariedad económica con China y los países deberían enfocarse en optimizar sus relaciones bilaterales, agregó.

Bonilla confirmó que China tiene una estrategia latinoamericana, al igual que para Europa y los Estados Unidos. Pero CELAC, que preside la segunda cumbre de China en la capital chilena en enero, carece de una estrategia para cualquiera de las regiones anteriormente mencionadas. Tampoco cuenta con capacidad institucional, no tiene ni número telefónico, ni sitio web.

Una conversación urgente

Si no es China-CELAC, ¿dónde puede China y América Latina organizar una conversación significativa sobre el medio ambiente?

Antes de que termine este año, China entregará la presidencia del grupo de economías del G20 a la Argentina. El G20 asumió grandes compromisos para promover una agenda ambiental en la última cumbre del grupo en Hangzhou, China.

Entonces, ¿qué se puede esperar para la próxima reunión en Buenos Aires en el 2018?

Según Leonardo Stanley, economista del Centro para el Estudio del Estado y la Sociedad en Buenos Aires, Argentina, la presencia del combustible pro-fósil de los EE. UU., que forma parte del grupo, complicará los esfuerzos para poder cumplir las promesas ecológicas. Estos incluyen la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles. “Hay oportunidades, pero el riesgo de mantener el status quo también es alto”, dijo.

Stanley señaló que Argentina ha comenzado a abordar los subsidios a los combustibles fósiles mediante la elevación de los precios máximos. Pero al hacerlo, ha puesto todo el énfasis en la demanda de los consumidores: “Por el lado de la oferta, el gobierno todavía tiene una política de desarrollo [del petróleo de esquisto y de yacimiento de gas] en Vaca Muerta“.

Argentina ha promovido fuertemente la inversión en energía renovable. Paradójicamente, dijo Stanley, esto sucede sin subsidios del gobierno.

¿Qué espacio tiene la sociedad civil?

Tanto en China como en los países de América Latina, la sociedad civil ha sido un actor crucial en la demanda de estándares ambientales más elevados tanto a nivel local como nacional.

Dado que el espacio otorgado a los grupos ambientales internacionales es a menudo limitado, asegurar que sus voces se escuchen en los foros multilaterales es un gran desafío, según Rubén González, investigador de la Universidad de Salamanca, en España.

“En casos de conflictos extractivos, la sociedad civil latinoamericana a veces suele contar con el apoyo de ONG internacionales. Ese tipo de conexión activista suele perderse un poco con China “, sostuvo González, panelista en una sesión dedicada al medio ambiente en la conferencia.

Según Ximena Zapata, investigadora de la Universidad de Hamburgo, el gobierno de su país natal, Ecuador, no ha contribuido a mejorar situación a partir del mal manejo de las concesiones mineras y por la reivindicación de una nueva filosofía ecológica cuando al mismo tiempo sigue aplicando un modelo ‘extractivista’.

El gobierno otorgó permisos a la empresa china Ecuacoriente en un área nominalmente protegida.

Una investigación reciente de Diálogo Chino también advirtió sobre la opacidad que rodea los acuerdos de Ecuador con las empresas chinas.

Aprendizaje bidireccional

Países como Chile, que se están beneficiando de la exportación de fruta para satisfacer la creciente demanda china, se están adaptando a las nuevas realidades y fortaleciendo la relación, dice Wu Guoping, un experto en América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS).

Pero la carga del aprendizaje no recae sólo sobre los países de América Latina. Wu considera, por ejemplo, si las empresas chinas están dispuestas a dialogar con los sindicatos de la región que desconocen sus políticas laborales.

Sin embargo, China está adoptando un nuevo modelo de asociaciones público-privadas (PPP) en América Latina. Esto debería ayudar a los socios locales y facilitar los procesos de licitación, afirma un optimista Wu:

“China tiene que conocer y aprovechar el mercado laboral. Todavía tienen trabajo por hacer, pero están aprendiendo”, agrego.

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