China enciende la alarma por la carne argentina

China importó 40.000 toneladas de carne bovina argentina en 2015 (imagen: Beatrice Murch)

China enciende la alarma por la carne argentina

Para muchos, la idea de la carne argentina conjura escenas bucólicas de vacas regordetas pastando despreocupadamente en la extensa pampa, pero la realidad del sector es muy diferente.

Más del 70 % del ganado bovino del país es criado en lotes de engorde sin pastoreo, según la Cámara Argentina de Feedlot, (y lo más probable es que este porcentaje no deje de aumentar). La creciente demanda de carne vacuna de países como China ha llevado a que más productores argentinos se vuelquen a la producción intensiva en pequeños lotes para maximizar los rendimientos, un proceso conocido como “ganadería de precisión”.

Ricardo Buryaile, ministro de Agricultura de Argentina, expresó recientemente el deseo de su país de convertirse en un exportador agrícola líder en el mundo, e identificó a China como el principal destino de una gama de productos que incluyen frutas, leche y carne.

Sin embargo, las exportaciones de carne vacuna argentina hacia China quedaron recientemente bajo la lupa cuando los servicios de inspección y cuarentena chinos (CIQ) descubrieron que un envío contenía un antibiótico prohibido, el cloranfenicol. Las autoridades chinas suspendieron inmediatamente la descarga del envío de 11.000 toneladas, cuyo destino más probable sea la destrucción.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria (SENASA) de Argentina tomó muestras del matadero donde fue procesado el cargamento y del establecimiento donde fue criado el ganado antes de publicar un comunicado donde aclaraba que el incidente fue un caso aislado. Las pruebas revelaron que no se detectó ese medicamento en más de 40.000 muestras anteriores. El organismo insistió en que las exportaciones de carne de Argentina a China, que representan unos 200 millones de dólares al año, continuarán normalmente.

En 2015, China importó más de 40.000 toneladas de carne bovina argentina: el 36% de las exportaciones totales de ese país. La cifra representa un aumento del 110% respecto del año anterior.

Pero a pesar de los esfuerzos del SENASA, algunos analistas temen que la detección de una sustancia prohibida pueda afectar negativamente las exportaciones de carne a un país cada vez más preocupado por la seguridad alimentaria.

Impactos comerciales

Aunque el incidente del cloranfenicol sea el primero relacionado con la carne argentina, casos similares han tensado las relaciones con otros socios comerciales importantes de China.

En 2014, las autoridades chinas interrumpieron las importaciones de grandes cantidades de carne bovina australiana debido a la elevada presencia de estimulantes de la hormona de crecimiento (HGP, por su sigla en inglés).

Yang Miao, vicepresidente del Meat International Group, una consultora china especializada en carne bovina, comentó a Diálogo Chino que el escándalo causó una súbita escasez al descubrirse que el 70 % de las importaciones de carne australiana no cumplían con  los nuevos estándares chinos.

Sin embargo, Miao restó importancia a la posibilidad de que un colapso similar tenga lugar con las exportaciones de carne argentina a China. “Este puede ser un caso aislado y generalmente significa que el envío será devuelto o destruido”, dijo, y agregó: “el impacto de este caso dependerá de si conduce a la implementación de nuevos estándares”.

En cuanto a las penalizaciones, Miao afirmó que no habrá multas para el importador siempre y cuando los productos no hayan sido vendidos.

Seguridad alimentaria

El cloranfenicol es una de las muchas drogas que activan las alarmas de la Administración de Alimentos y Medicamentos de China (CFDA). En 2015, se descubrió que los productores de carne locales (bovina, porcina y aviar) tenían residuos por encima de los niveles permitidos.

Los temores generalizados por la seguridad alimentaria en China llevaron a la creación de la CFDA en 2013 para reemplazar a la antigua Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos (SFDA).Este cambio elevó el nivel de ese organismo al de un ministerio, en un intento por devolver la confianza a los consumidores después de varios escándalos que sacudieron al país. Los más notables fueron el escándalo de la leche en polvo contaminada de 2008, que produjo al menos la muerte de cuatro bebés y dejó a otros miles enfermos, y el descubrimiento en 2013 de una red ilegal que vendía carne de zorro y de rata en lugar de carne ovina.

Según Wang Jing, funcionario de alimentos y agricultura de Greenpeace China, el ministerio aún se está adaptando a su nueva situación y en gran medida responde a los mismos departamentos que antes.

El cloranfenicol se obtuvo por primera vez de un hongo del suelo de Venezuela en 1947 y habitualmente se usaba para tratar infecciones bacterianas como la fiebre tifoidea y la conjuntivitis.

Fue el primer antibiótico producido sintéticamente a gran escala, pero luego se lo vinculó con graves efectos perjudiciales para la salud, como una rara enfermedad sanguínea, la anemia aplásica, y el síndrome gris del recién nacido (que puede hacer que los recién nacidos se descompongan y estén apáticos).

El uso del cloranfenicol está extremadamente restringido tanto en humanos como en animales, aunque aún se lo puede encontrar en gotas para infecciones de los ojos y en otros medicamentos veterinarios. Debido a sus graves efectos colaterales en humanos, varias agencias sanitarias del mundo prohibieron su uso en animales criados para consumo humano en la década de 1980; el SENASA también lo hizo en 1995.

Misión diplomática

Tanto el SENASA como las autoridades chinas han coincidido en que este fue un caso excepcional. Las exportaciones de carne argentina a China hasta el momento no se han visto afectadas y no quedarán sujetas a controles de seguridad particularmente intensos.

Mientras tanto, el establecimiento responsable de proveer la carne contaminada quedará en situación de “suspensión preventiva” mientras las autoridades chinas analizan un informe de Jorge Dillon, presidente del SENASA.

Miguel Lovera, del Centro de Investigación sobre Derecho Rural y Reforma Agraria de la Universidad Católica de Asunción, Paraguay, tiene sus dudas sobre la producción masiva de carne bovina en Sudamérica. “Me sorprendería que este fuera un caso aislado”, dijo a Diálogo Chino.

“La mayor parte de la carne bovina argentina se produce actualmente en enormes lotes de engorde donde las condiciones son penosas desde un punto de vista sanitario y las autoridades responsables del control son muy corruptas”, dijo Lovera, y agregó que la demanda china de carne bovina latinoamericana también está asociada con considerables impactos ambientales.

Argentina tiene una turbia historia de brotes de enfermedades en su industria cárnica. El país volvió a exportar carne bovina a China en 2011 después de un brote de fiebre aftosa en 2006, tan sólo un año después de haber reiniciado ese comercio después de otro brote previo en 2001. La Unión Europea decidió recientemente dejar sin efecto una restricción vigente desde 2003 para los productos animales argentinos. China se ha convertido ahora en el mayor consumidor extranjero de Argentina, superando a Chile y Rusia.

Argentina sólo ha exportado carne vacuna congelada y deshuesada a China, ya que el deshuese separa la carne del hueso y la médula ósea, donde se puede encontrar la fiebre aftosa. El congelamiento también ayuda a exterminar algunas bacterias y extiende la duración en almacenamiento.

Ricardo Negri, secretario argentino de Agricultura, Ganadería y Pesca, reafirmó recientemente en Pekín que la exportación de carne es prioritaria: “Con la carne vacuna fresca y la ovina se va a avanzar. Creo que va a haber noticias favorables para fin de año”.

El SENASA no respondió a la solicitud de información de Diálogo Chino.

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