China tiene un papel fundamental en los objetivos de desarrollo sostenible

China tiene un papel fundamental en los objetivos de desarrollo sostenible

Las economías emergentes tendrán un papel fundamental para que el mundo logre cumplir los nuevos Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS). En especial China, no solamente porque es el gran motor económico mundial, sino también porque es el mayor contaminador y emisor de gases de efecto invernadero, según analizan especialistas consultados por Dialogo Chino.

A fines de septiembre, el mundo se está preparando para anunciar la nueva agenda de desarrollo sostenible que orientará las acciones a realizarse hasta el 2030, que reemplazarán a las metas del milenio, adoptadas en 2000, y que están venciendo ahora. Luego de tres años y medio de intensas discusiones entre los Estados-miembros, la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, que se realiza entre los días 25 y 27 de septiembre en la sede de la organización en Nueva York, tendrá lugar el lanzamiento formal de un paquete con 17 ODS y 169 metas.

La nigeriana Amina Mohammed, asesora especial del secretario general de la ONU sobre el planeamiento del desarrollo post 2015, afirma que no es suficiente hacer foco en la reducción de la desigualdad social y en la salida de la población de la línea de la pobreza, es necesario que economías como la china encuentren maneras de invertir en un crecimiento más limpio, de lo contrario seguirán siendo grandes contaminadoras.

“Los países deben desempeñar un papel importante para que los ODS se alcancen. Si se compara con cinco años atrás, ya se produjo un gran cambio en China. Es probable que el año que viene ya incluya los 17 objetivos en su plan nacional”, afirmó Mohammed.

Para el portugués André Corrêa d’Almeida, director del proyecto China Sustainability del Instituto “Terra” de la Universidad de Columbia, lo importante es que China forme parte del dialogo internacional. Según su evaluación, el país ya ha dado demostraciones de que participa “activamente” en la elaboración de los ODS.

Igualmente, China debe alcanzar su pico de emisiones de CO2 en 2025, cinco años antes del fin de los ODS, previsto para 2030.

“Lo más preocupante sería que China no formara parte de este diálogo. El mundo no acaba en 2030, la agenda de desarrollo seguirá. Nadie debe esperar que los dirigentes chinos comprometan sus metas de desarrollo económico por temas ambientales”, comentó el economista a Diálogo Chino.

Por más que los chinos hayan cerrado cientos de minas de carbón para luchar contra la contaminación en las ciudades y realizar un movimiento a favor del tema ambiental, el mundo no debe esperar que el país asiático arriesgue sus objetivos económicos por el medio ambiente, resaltó.

“No es que no valoren la cuestión ambiental, pero la parte económica es más importante, sobre todo por el continuo crecimiento de la urbanización. Los temas ambientales quedan en segundo plano porque la economía seguirá siendo la prioridad”.

Esta es una preocupación de las autoridades de la ONU, en especial cuando se trata de inversiones en proyectos de infraestructura de capital chino en todo el mundo.

Según la opinión de especialistas, no basta con adoptar los ODS en sus políticas domésticas. China también deberá afrontar el enorme desafío de implementar políticas sostenibles en sus inversiones externas.

Amina Mohammed admitió ante la consulta de Diálogo Chino que todavía está “bastante preocupada” con el carácter de las inversiones chinas en todo el mundo, especialmente en América Latina.

“Sabemos que esas inversiones tienen que ver con negocios, intereses económicos y ganancias, pero los indicadores de derechos humanos y ambientales deben ir a la par de las ganancias que las empresas quieren obtener. Estamos haciéndoles un llamado a los chinos y luchando contra eso”, resaltó la asesora especial de Ban Ki-moon. Luego de la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible y la apertura de la Asamblea General de la ONU, Mohammed ya agendó su próximo viaje hacia China para tratar el tema para el día 18 de octubre.

Las palabras de preocupación expresadas por Mohammed coinciden con las de la mexicana Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), una prestigiosa voz regional en lo referente al tema de desarrollo.

“Me preocupa mucho el tema de la sostenibilidad. Si China quiere invertir en América Latina, deberá observar ciertos criterios”, comentó.

En su opinión, las inversiones chinas deberían adoptar criterios de sostenibilidad tanto social como ambiental que incluyan derechos laborales y tecnologías ambientales no contaminantes.

“Veo que hoy en día los países latinoamericanos están compitiendo entre sí para ofrecer los mayores beneficios, exenciones cada vez más altas, con cada vez menos restricciones para atraer las inversiones hacia sus territorios. Se trata de una gran equivocación. Todos debemos colocar los mismos criterios para que no se dé una competencia desleal. Estamos trabajando duro en ese frente para que tengamos un abordaje más homogéneo”, resaltó Bárcena.

La relación entre China y América Latina durante muchos años estuvo basada en el comercio de bienes y servicios. Según la CEPAL, se ha transformado en el socio comercial número uno de América del Sur. En relación a las inversiones, China ocupa el cuarto lugar en la región, entre USD 9 y USD10 mil millones por año, atrás de los Estados Unidos, en primer lugar, Europa y Japón respectivamente.

El gran cambio marcado por el gobierno chino -que viene tomando forma a partir de ahora- es que el gigante asiático no solamente quiere exportar, sino que pretende realizar grandes inversiones en la región. “Los chinos quieren asumir el riesgo de invertir en América Latina y eso tiene que ver con un tema de confianza”, afirmó Bárcena.

La señal de nuevos rumbos fue dada con el último viaje por América del Sur de este año del primer ministro chino Li Keqiang, en el cual visitó Chile, Perú, Colombia y Brasil. Solamente con la presidenta brasileña Dilma Rousseff, Li Keqiang firmó 35 acuerdos de inversión y cooperación sumando US$ 53 mil millones.

Según la evaluación de la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Brasil se encuentra entre los países mejor ubicados y más interesantes, por el tamaño de su potencial de mercado.

“China está buscando mercados, pero también recursos naturales y producción de alimentos. Sus áreas de inversión se vienen concentrando en la industria extraccionista, construcciones en general, conectividad en la región, energía y en la compra de empresas”.

Sin embargo, no se puede soslayar el legado ambiental de contaminación que dichos proyectos arrastran. Los países de la región ya están sufriendo las consecuencias de no haber delimitado las contrapartidas y las compensaciones socio-ambientales antes que las inversiones fueran realizadas.

Según la CEPAL, en la región hay más de 230 conflictos sociales y ambientales con pueblos indígenas y comunidades locales afectados por la minería. “Estamos haciendo un mapeo de esos conflictos. Es lo que estamos llamando gobernanza de los recursos naturales”.

Bárcena defiende la posición de que los países de la región deben reunirse para realizar estudios y acciones preventivas a realizar para evitar impactos ambientales y sociales que ocasionen grandes perjuicios antes de que se realice una gran inversión.

La CEPAL, según anunció su secretaria ejecutiva, está comenzando a preparar, con cada uno de los países, criterios para inversores extranjeros. “Uno de los ejemplos es el que desarrollamos en colaboración con Perú. Estamos elaborando puntos con los cuales deben comprometerse las empresas antes de invertir en proyectos, en especial deminería. Todavía hay un largo camino a recorrer, pero los países de América Latina deben actuar juntos en esto”, destacó.

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