Demanda China para la soja sostenible podría reducir la deforestación

Es difícil para los importadores chinos evaluar si sus compras provienen de fuentes que protegen los bosques o no (imagen: CIFOR)

Demanda China para la soja sostenible podría reducir la deforestación

Los grandes importadores chinos de alimentos podrían desempeñar un papel importante en la lucha contra la deforestación si se comprometen a entregar al mercado interno productos provenientes de fuentes sostenibles, indican los expertos del sector.

Más de diez de los grandes actores en el comercio internacional de soja —que representaron conjuntamente un cuarto de la importación récord de 81,69 millones de toneladas de soja el año pasado— señalaron su apoyo a un enfoque más ecológico en sus cadenas de aprovisionamiento durante un simposio que se llevó a cabo recientemente en Pekín. El evento, ofrecido por Sanhe, HopeFull Grain y Oil Group, y organizado por la Asociación del Sector de la Soja en China (China Soybean Industry Association), incluyó a representantes del grupo de la asociación civil Solidaridad y del Instituto Paulson, con sede en EE. UU., que promueve el desarrollo sostenible en China y Estados Unidos.

Liu Denggao, vicepresidente ejecutivo de la Asociación del Sector de la Soja en China, dijo que probablemente aumentarán las importaciones de soja provenientes del mayor exportador latinoamericano, Brasil, aunque enfatizó que deben originarse en fuentes sostenibles. “No queremos que nuestra demanda de soja lleve a la deforestación ilegal en Brasil y estamos pidiendo a nuestros proveedores garantías al respecto”, afirmó.

La creciente demanda de carne de las nuevas clases medias chinas está impulsando el crecimiento de las importaciones de soja proveniente de Sudamérica, que se usa principalmente para alimentar el ganado. Debido a su limitada disponibilidad de tierras cultivables, la contaminación y las sequías, China se ha visto obligada a tercerizar y expandir la producción de soja, lo que llevó a que las importaciones chinas de soja se dispararan un 14,4% interanual en 2015. Brasil representa el 49% del total, el 35% proviene de EE. UU. y el 14%, de Argentina.

La agricultura comercial y la deforestación representan el 24% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero las señales chinas de una demanda en el mercado de productos sostenibles ayudarían a impulsar un cambio conductual entre los productores y los exportadores, indicó el Instituto Paulson en un comunicado de prensa.

En marzo de 2015 el Instituto Paulson, Solidaridad, The Nature Conservancy y WWF lanzaron la Plataforma Comercial Sostenible China-Sudamericana para la Soja (China-South American Sustainable Soy Trade Platform), con miras a aumentar la proporción de soja proveniente de agricultores brasileños inscritos en el Registro Ambiental Rural Brasileño (CAR, por su sigla en portugués), parte del código forestal brasileño.

Sin embargo, la certificación continúa siendo un gran problema. El gobierno brasileño se ha visto en dificultades para controlar y castigar el uso ilegal de la tierra, ya que la relación entre la producción de soja y la deforestación es compleja. Hay poca transparencia en los mercados internacionales de soja, por lo que es muy difícil para los importadores chinos evaluar si sus compras provienen de fuentes que protegen los bosques o no. Pero aunque queda mucho por hacer para ambas partes, el hecho de que los grandes importadores de alimentos chinos se hayan reunido y muestren su voluntad para adoptar prácticas más sostenibles implica un gran avance, según Rose Niu, oficial en jefe de Conservación del Instituto Paulson.

“Tenemos una gran oportunidad para ayudar a que China asuma un rol de liderazgo para adoptar un enfoque más ecológico en las cadenas de aprovisionamiento mundial de soja, algo que cada vez interesa más al gobierno chino y a los importadores clave”, dijo Niu.

Niu también destacó la importancia a de la declaración del expresidente de COFCO, Ning Gaoning, durante la cumbre del clima de París en diciembre, cuando afirmó que su empresa “refrendará y apoyará” a los agricultores que produzcan cultivos en forma ecológicamente responsable.

Junto con COFCO, varios grandes comerciantes de soja como Jiusan Group, Hope Full Group, CP Group, Shandong Scents y Shengquan, entre otros, participaron recientemente en un “viaje de investigación del sector sojero” a Brasil para familiarizarse con sus proveedores sudamericanos. Juntas, esas empresas representaron el 24,48 % de las importaciones totales de soja de China en 2015.

Niu dice que además de incentivar a los actores clave de negocios chinos para que compren soja producida de manera legal y sostenible, los consumidores también tienen su papel que desempeñar: “Este será un esfuerzo a largo plazo” dijo a Diálogo Chino. “Tenemos que trabajar para aumentar la conciencia del público en general, para que entienda mejor qué pueden hacer los consumidores para ayudar a evitar la deforestación en Brasil y contribuir al esfuerzo mundial para luchar contra el cambio climático.”

El contexto de baja mundial del precio de las materias primas probablemente aumentará el foco de las empresas en sus resultados, pero comprometerse con la sostenibilidad podría ayudarlas a garantizar sus cadenas de aprovisionamiento en el largo plazo y a mejorar su reputación. Una mala reputación puede resultar muy onerosa para las empresas y llevar al colapso de los proyectos.

Liu resalta la importancia del diálogo entre los productores y los distribuidores: “China y Brasil son socios naturales y mantienen una importante relación comercial, es natural que deseemos relaciones más estrechas y conocer mejor las áreas de donde proviene la soja que importamos.”

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