Dumping de acero en Latinoamérica alcanza niveles alarmantes

La acería Huachipato en Chile (image: Periódico Resumen / Flickr)

Dumping de acero en Latinoamérica alcanza niveles alarmantes

Las importaciones latinoamericanas de acero de China se duplicaron en el primer semestre de este año en comparación con el mismo período  de 2014, causando gran preocupación entre los productores locales y generando acusaciones sobre prácticas comerciales desleales. Los reclamos de los productores de América Latina, representados por la Asociación Regional de Acero (Alacero), se centran en los subsidios del gobierno chino  y fundamentalmente, sostienen que el excedente del acero de China en el continente está siendo ‘objeto de dumping’ y  a un nivel de precios al cual es imposible competir.

El director general de Alacero, Rafael Rubio, habló con Diálogo Chino sobre los impactos de la espectacular subida de las importaciones chinas de acero de América Latina.

DC: ¿Cuán preocupante es la situación con respecto a las importaciones de acero de China?

RR: La situación es muy preocupante, y diríamos que ya llegó a niveles alarmantes. La llegada de importaciones de acero en condiciones de comercio desleal, especialmente desde China, es el mayor desafío que hoy enfrentan las empresas siderúrgicas de América Latina.

Para comprender el fenómeno de la siderurgia de China hay que remontarse a 10 años atrás, cuando China era un importador neto de acero. Entonces, el gobierno de ese país decidió considerar al sector siderúrgico entre sus industrias estratégicas y desarrollarlo, invirtiendo fuertemente. Actualmente, China es el primer productor mundial de acero, con 50% de participación en el mercado mundial (los cinco países siguientes solo suman el 26%) y el mayor exportador de acero.

La mayoría de las empresas siderúrgicas de China son propiedad del Estado. Justamente, este crecimiento exponencial solo es posible bajo la lógica de una economía centralizada que no responde a las reglas de mercado, con recursos financieros ilimitados por parte del Estado y sin restricciones con respecto al rendimiento esperado en sus negocios.

El gran cambio en el comercio internacional de acero comenzó en 2010, agravándose en 2014 y 2015. Frente a la excesiva capacidad instalada en la industria del acero de China (actualmente llega a 425 millones de toneladas: 6 veces la producción anual de América Latina) y una economía doméstica que dejó de crecer a dos dígitos, China se vio obligada a salir con su acero a los mercados internacionales con la meta de no tener que bajar la producción de sus plantas (asegurando la continuidad del empleo y la estabilidad social).

La forma más efectiva de captar nuevos mercados es claramente a través de bajos precios. Y el gobierno Chino tiene la capacidad financiera para subsidiarlos y vender a precios dumping.

Hace una década, en nuestros mercados casi no había acero de China. En los últimos cinco años China duplicó su participación en el mercado del acero de América Latina, pasando de 6 puntos de participación al 13% actual. En 2014, América Latina recibió 8,3 millones de toneladas de acero desde China y se espera que este año lleguen 9,7 millones de toneladas. Con estas cifras, nuestra región se ha convertido en el segundo mercado más importante para China, solo superada por Corea del Sur.

La industria del acero de América Latina es competitiva y trabaja con estándares de gobernanza, medioambientales, de calidad y de seguridad industrial de clase mundial. Sin embargo, estos son precios contra los cuales, las empresas latinoamericanas, que operan en condiciones de mercado, no pueden competir.

DC: ¿A quién le afecta el ‘dumping’ y como usted anticipa que se resuelva la situación?

RR: El daño ya está a la vista. Paros técnicos,  cierres de plantas (como ha sucedido en Chile), paradas técnicas (como la varias sucedidas en México), despidos (según las cifras del Instituto Aco Brasil, por ejemplo, los despidos en ese país el año pasado llegaron a 11.000), cancelación de inversiones, etc.

Alacero está liderando actividades para llevar el mensaje sobre el daño que el comercio desleal está produciendo a los líderes de opinión y los gobiernos de toda la región, mostrando la dimensión continental del problema. Los paros técnicos, cierres de plantas o despidos que hoy están sucediendo en un país, mañana pueden comenzar a suceder en otro. La amenaza es que lleguemos a un punto en que la situación se vuelva irreversible.

Específicamente, nuestro llamado a los gobernantes de América Latina es a actuar con visión estratégica, decisión y a establecer reglas claras. Las empresas siderúrgicas estamos a favor de la competencia y la apertura comercial, pero asegurando un campo de juego nivelado para todos los competidores. La única forma de generar empleo de calidad y el desarrollo que nuestras economías necesitan es asegurando una base siderúrgica e industrial para América Latina.

El cambio necesario para resolver esta problemática pasa por establecer en América Latina un campo de juego parejo en el comercio de acero y productos con contenido de acero.

DC: ¿Los países de Suramérica están menos dispuestos a efectuar una queja contra China al OMC ¿por qué?

RR: Al contrario, Alacero ha presentado la información que demuestra que las importaciones de China pueden ser acusadas de prácticas desleales de comercio. Y esto se comprueba con las investigaciones antidumping que una gran cantidad de países han iniciado y terminado con resoluciones en favor de las empresas nacionales. Y no me refiero solo a los países de América Latina, sino prácticamente en todo el mundo (Estados Unidos, Europa, Malasia, Singapur, India, etc.)

En la región, actualmente existen 42 resoluciones antidumping por parte de varios gobiernos (Brasil, México, Colombia y Perú), donde 27 de esas resoluciones son contra los productos chinos. En la parte de América del Norte, Estados Unidos tiene 96 resoluciones antidumping en acero y 53 de ellas son contra China; Canadá por su parte, tiene 16 resoluciones, de las cuales 10 on contra China.

Creo que es importante clarificar que los países no van a la OMC a quejarse, sino que los países tienen los instrumentos legales para realizar investigaciones, ya sean por dumping o subsidios, y tomar decisiones en función de la información de la que disponen. Son procesos legales donde todas las partes involucradas (productores, importadores, exportadores, gobiernos extranjeros) participan. Al final del proceso el gobierno toma una decisión.

DC: ¿Cómo están respondiendo de manera diferente los países impactados por del ‘dumping’ de acero chino?

RR: La Organización Mundial de Comercio (OMC) tiene una serie de instrumentos que permiten asegurar una competencia leal en los mercados internacionales. Y los países miembros, dentro de los cuales se cuentan todos los países de América latina, tienen el derecho para usarlos y aplicar las medidas correctivas que contienen.

Esa es la manera como los gobiernos  aseguran un campo de juego parejo.

Las empresas, al detectar que un producto de acero está llegando desde China a su mercado a un precio excesivamente bajo, preparan los antecedentes necesarios para demostrar por un lado que China está vendiendo por debajo de sus precios domésticos y por otro, que el precio al que los productos están llegando está produciendo un daño a la empresa interesada (en términos financieros, productivos, de reducción de cuota de mercado, de reducción de puestos de trabajo, etc).

DC: ¿Están tratando de buscar canales diplomáticos para dialogar con China? ¿Dadas las generales relaciones cordiales a nivel político, que querría ver usted que hagan los gobiernos nacionales?

RR: Hace pocas semanas, Alacero junto con otras 7 asociaciones nacionales de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Perú, publicó en diarios de toda América Latina una Carta Abierta a los gobiernos de la región.

En la misma, describimos en forma muy concreta y específica las acciones que de forma urgente y con un enfoque integral deberían llevar a cabo nuestros gobiernos para asegurar la competencia justa.

. Aduanas: inspección efectiva para evitar contrabando y evasión de cuotas antidumping;

. Normas de Calidad: exigir a las importaciones los mismos requerimientos que a la industria nacional;

. Comercio desleal: aplicar oportuna y eficientemente todos los instrumentos previstos por la OMC;

. Diplomacia comercial: exigir que China y sus empresas del Estado actúen en condiciones de mercado;

. OMC: China NO debe ser reconocida como economía de mercado. La existencia de su sobrecapacidad de producción de acero confirma que sigue siendo una economía centralmente planificada.

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