El futuro verde de Costa Rica eclipsado por el debate sobre derechos

(imagen: Bruce Thompson)

El futuro verde de Costa Rica eclipsado por el debate sobre derechos

Los dos candidatos presidenciales de la segunda vuelta en Costa Rica comparten un apellido y una afición por el canto, aunque en diferentes géneros, pero ahí es donde terminan sus coincidencias.

Una campaña electoral amarga y polarizada que termina este domingo ha enfrentado al evangélico Fabricio Alvarado Muñoz con el actual ministro de Trabajo y Seguridad Social, Carlos Alvarado Quesada. Pero fue una campaña, que se ha centrado “excesivamente” en los derechos sexuales y reproductivos a expensas del desarrollo sostenible, según Mónica Araya, directora de la plataforma de sostenibilidad ciudadana Costa Rica Limpia.

“Pagaremos un precio muy alto por no discutir temas en los que se observan muchas oportunidades para un desarrollo más inteligente y más limpio que inciden en la vida cotidiana de los costarricenses”, dijo Araya a Diálogo Chino.

Desde la abolición de sus fuerzas armadas en 1948 para liberar fondos públicos para la educación y la salud, Costa Rica ha defendido durante mucho tiempo sus políticas progresistas. Los sucesivos gobiernos desarrollaron programas ambientales innovadores que incluyeron la introducción de un impuesto a los combustibles para invertir en la conservación de la biodiversidad y la gestión de los parques nacionales.

Sin embargo, en los últimos años los costarricenses han expresado su preocupación ante el liderazgo del gobierno en asuntos ambientales a partir del proyecto de la instalación de una refinería de petróleo respaldada por China – cancelada en 2016 porque carecía de un estudio de factibilidad satisfactorio – y con un lugar prominente.

Entonces, ¿cuál Alvarado gestionará mejor la relación con China y el legado medioambiental del país?

Continuidad política

Por sobre todas las cosas, Costa Rica necesita continuidad en su política ambiental, según el ex presidente José María Figueres.

“Uno esperaría que el próximo gobierno costarricense, sea cuál sea, siga por el camino marcado de muchos gobiernos, independientemente de sus características, y mantenga una posición coherente y progresista con respecto al medio ambiente”, dijo Figueres a Diálogo Chino, quien gobernó desde 1994 hasta 1998.

La política ambiental del candidato del Partido Nacional de Restauración, Alvarado Muñoz, según lo establecido en un manifiesto publicado cuatro días antes de la votación del domingo, está guiada por el principio de “administración cristiana”: para proteger las creaciones de Dios. El documento no hace referencia explícita al cambio climático.

El hecho de que el cambio climático no figure en el plan gubernamental de Alvarado Muñoz significa un escándalo, según Araya.

“No soy optimista sobre su relación con la ciencia”, asegura y agrega que los “escandalosos” comentarios públicos de Alvarado Muñoz sobre los homosexuales como personas que están enfermas, demuestran su falta de pensamiento sustentado en la evidencia.

Sin embargo, las tendencias “populistas” de Alvarado Muñoz pueden traducirse en que él intenta apaciguar a la mayoría de los costarricenses que se preocupan profundamente por el medioambiente, agrega Araya.

Alvarado Muñoz se compromete a continuar con los avances de Costa Rica en la generación de energía a partir de fuentes renovables.

En 2017, bajo la gestión actual del Partido de Acción Ciudadana (PAC) de Alvarado Quesada, el 100% de la electricidad del país fue producida por fuentes renovables por un período de 300 días. La energía hidroeléctrica, que puede generar otros impactos ambientales negativos en ríos y bosques, generó el 78% del total con la energía eólica y la biomasa que representan el 10% respectivamente. La energía solar generó el 1%.

Alvarado Quesada se comprometió a convertir a Costa Rica en un país neutral en relación a las emisiones de carbono para el año 2021 y posee un plan de adaptación al cambio climático y políticas sobre movilidad eléctrica, reciclaje y océanos. La importancia de cooperar con China para avanzar en las energías renovables y el transporte sostenible se está volviendo “muy clara”, aseguró Araya.

Controversias de China

A pesar de haber logrado varios éxitos en la esfera ambiental desde que asumió en el cargo en el 2014, incluida la aprobación de una nueva ley sobre movilidad de emisiones cero y el aumento de las áreas marinas protegidas del 12% al 15% de sus mares, han existido controversias.

El anuncio del 2009 sobre la creación de una empresa conjunta entre la petrolera estatal RECOPE y la filial internacional de China National Petroleum Corporation (CNPCI), para construir una refinería de petróleo, dio inicio a una larga historia que terminó con la cancelación del proyecto en el 2016.

El proyecto fue financiado por un préstamo de US$900 millones por parte del Banco de Desarrollo de China, representando alrededor del 70% del costo total. Muchos sectores de la sociedad costarricense se enojaron bajo el argumento de que contaminaría el medio ambiente y no reduciría el costo del combustible.

Pero en 2013, el Contralor General de Costa Rica declaró que el estudio de factabilidad de la refinería no era válido dado que la empresa a cargo del estudio tenía vínculos con el socio chino.

Araya afirmó que ahora hay más puntos de ingreso para el comercio y la inversión entre China y Costa Rica que cuando ambos países habían entablado relaciones diplomáticas por primera vez hace una década atrás, momento en el cual el principal “anzuelo” fue la nefasta refinería.

El reciente escándalo del cemento – conocido como “cementazo” – puso en evidencia las irregularidades en la aprobación de un préstamo de UD$30 millones por parte del Banco de Costa Rica, el cual pertenece al estado, a un desarrollador inmobiliario para la compra de cemento chino siguiendo un plan del gobierno para quebrar un antiguo duopolio en el sector de la construcción.

“Algunas personas en el gobierno no piensan lo suficiente”, dijo Araya, y agregó: “Simplemente se apegan a las decisiones a corto plazo y creo que tanto la refinería como la situación del cemento lo confirman”.

Demandas ciudadanas

El futuro de una Costa Rica baja en carbono puede haber recibido poca atención en esta campaña presidencial, pero es una cuestión que está más vinculada a los responsables de enmarcar el debate que con la cantidad de ciudadanos, especialmente los jóvenes, que se preocupan por el tema, aseguró Araya.

La encuesta más reciente a cargo de Latinobarómetro, un indicador fidedigno sobre la opinión pública latinoamericana,  reveló que el 73% de los costarricenses estaba de acuerdo en que la lucha contra el cambio climático debía ser una prioridad, independientemente de su impacto en el crecimiento económico.

Algo inusual para un país pequeño y en desarrollo, los anteriores gobiernos costarricenses consideraron la protección del medio ambiente y el desarrollo económico como dos caras de la misma moneda.

“No se puede tener uno sin el otro”, dijo Figueres. Él destaca como ejemplos de su espíritu pionero, la promoción de servicios ambientales y la designación de parques nacionales, pero reconoce que han hecho más avances en la tierra que en el océano.

Araya sostuvo que Alvarado Quesada significa una mejor perspectiva para la continuidad en el fomento de los problemas ambientales y del cambio climático.

“Si gana, claramente habrá más espacio para nosotros y nuestro trabajo como activistas y defensores de cero emisiones”, afirmó.

No Comments

Post A Comment

Captcha: *