Las relaciones entre China y América Latina se diversificaron

China ya lleva invertidos 600.000 millones de dólares en proyectos de infraestructura en América Latina (imagen: wikimedia)

Las relaciones entre China y América Latina se diversificaron

La relación entre América Latina y el Caribe (ALC) y China ha incrementado su nivel de complejidad y requiere de una atención académica más personalizada.

Esta relación ha pasado al menos, por tres fases diferentes desde la década de 1990. En la primera fase (que comenzó en los años 90), el comercio entre ALC y China ha aumentado considerablemente; si históricamente la relación comercial era cuantitativamente de poca relevancia, ahora LAC es el cuarto mayor socio comercial de China, y China es el segundo en importancia para LAC.

Desde el 2007 y 2008, la relación China-América Latina entró en una segunda fase basada en el financiamiento y la Inversión Extranjera Directa (IED). Autores como Kevin Gallagher han analizado en detalle las características del financiamiento chino para ALC, particularmente su concentración en un pequeño número de países como Venezuela, Ecuador y Brasil. La Red Académica para América Latina y el Caribe (RED-ALC China), que coordinamos en el Centro de Estudios Chino-Mexicanos (CECHIMEX), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también ha monitoreado las IED de China en ALC.

Pero desde el 2013, China pasó a una nueva y tercera fase en su relación con ALC: proyectos de infraestructura. Basado en estrategias más sofisticadas como Un Cinturón, Una Ruta (OBOR, en inglés), que en mayo llevó adelante un importante foro internacional – y docenas de nuevos fondos para el financiamiento sectorial regional y especializado (el más conocido es el de la infraestructura asiática y Banco de Inversiones, o AIIB) – China ha sido capaz de ofrecer proyectos con “llave en mano”, en los que una empresa se compromete a asumir plenamente el diseño, la construcción y el equipamiento de un proyecto.

Sin embargo, la relación está llena de tensiones y conflictos: el alto y creciente déficit comercial; el alto grado de concentración comercial no sólo en unos pocos productos y capítulos del Sistema Armonizado (un sistema estandarizado con nombres y números para clasificar los productos comercializados); y en particular el hecho de que al menos el 5% de las exportaciones de ALC a China son de nivel tecnológico medio a alto, mientras que más del 60% de las exportaciones de China a ALC son de nivel tecnológico medio y alto. Hasta ahora, la relación se sustenta en una estructura típica de “centro-periferia”, donde un país menos desarrollado (o región, en este caso ALC) satisface las necesidades de consumo del país más desarrollado (en este caso China).

Esto representa enormes desafíos para ALC en su intento para lograr un desarrollo efectivo a corto y mediano plazo.

La creciente complejidad de la relación es un foco central de la RED ALC-China, al igual que varias contrapartes chinas, como el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS en inglés) y colegas y autores de universidades como Tsinghua, Renmin, Fudan, Pekín y la Universidad de Negocios Internacionales y Economía (UIBE), entre otros.

En un contexto de creciente complejidad, se analiza la cuestión de la inversión extranjera directa en el extranjero (o ODID).

De acuerdo con análisis recientes de la RED-ALC China, y sobre la base de información de la Heritage Foundation, hasta el 2016 China había realizado más de 1.100 proyectos de infraestructura por un monto total que superó los 600.000 millones de dólares. Sólo 20 empresas chinas, todas de propiedad pública, representaron más de las tres cuartas partes de las tenencias de proyectos de infraestructura de China en el extranjero. Por lo tanto, estas empresas han estado bajo un enfoque cada vez mayor en la relación de ALC con China. Empresas como el Grupo de Ingeniería de Ultramar de China (COVEC), Sinohydro (actualmente el buque insignia del Grupo Powerchina), China Railway Construction Corporation, Huawei y ZTE (telecomunicaciones), Sinopec (petróleo), Stat Construction Engineering, China National Machinery Industry Corporation (Sinomach), China National Construction Material, China Communications Construction, Three Gorges, Power Construction Corporation de China y State Grid, entre otros, ofrecen una amplia experiencia técnica y capacidad de diseño, financiación, adquisición, construcción, fabricación y servicios posventa.

Sin embargo, desde el punto de vista de ALC estas opciones presentan enormes desafíos de desarrollo, ya que la capacidad de integración local, regional o nacional, en los sectores en los que operan estas empresas es casi nula.

Nuestros datos recientemente chequeados del Monitor de la IED China en ALC, hasta el 2016, exhiben lo siguiente:

▪ 313 operaciones de la IED China realizadas en ALC desde el 2000 hasta el 2016, ascendieron a casi US $ 120.000 millones y se crearon 300.000 empleos hasta la fecha;

▪ Los flujos de la IED superaron los $ 35.500 millones en 2010, por mucho el año en el que LAC recibió la mayor cantidad de dinero de China. En 2015 y 2016 el total fue de $ 9.383 millones y $ 11.273 millones, respectivamente;

▪ Con 238 nuevos proyectos, la IED de China se destaca por sus niveles relativamente bajos de fusiones y adquisiciones (24% del total) durante 2000-2016; las áreas de finanzas y contabilidad (F & A) representaron el 39,72% del empleo generado por la IED de China en este período;

▪ La IED pública China sigue priorizando en mayor parte a su IED y a la generación de su propio empleo en un 63,27% y 75,03%, respectivamente;

▪ En los últimos años se ha descentralizado el destino de las IED: para el período 2000-2016, el 45,29% se destina a materias primas y energía, mientras que el 30,07% a diversos procesos de fabricación.

El análisis de la RED ALC-China, basado en las experiencias de 10 empresas chinas en ALC, demuestra que se necesitan entre 3 y 5 años para integrarse y aprender sobre los respectivos países latinoamericanos, y a veces más. Se trata de una invitación a los sectores públicos, privados y académicos a unir fuerzas para atraer a la IED de China en pos de reducir los costos, los tiempos y, en muchos casos, los conflictos políticos y sociales que se generan a partir de inversiones con investigaciones deficientes.

Estas iniciativas deben ser desarrolladas no sólo bilateralmente, sino también en instituciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).

Reducir los tiempos, costos, conflictos sociales y políticos sería beneficioso para todas las partes.

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