“La batalla para salvar a nuestro océano ya comenzó”

(image credit: WhitcombeRD)

“La batalla para salvar a nuestro océano ya comenzó”

El mundo se ha despertado ante las múltiples crisis que enfrenta nuestro océano a nivel global y el 2017 se ha convertido en un momento crucial en la lucha continua para protegerlo, de acuerdo con Peter Thompson, primer enviado especial de las Naciones Unidas para el océano.

Graves amenazas, incluido el cambio climático, la contaminación por plaguicidas y la sobreexplotación desenfrenada, requieren medidas urgentes para evitar un punto de inflexión que acelere la pérdida de la biodiversidad marina.

“La batalla ya comenzó”, afirmó Thompson durante la quinta Cumbre Mundial del Océano en Playa del Carmen, México, organizado por The Economist.

El océano produce al menos el 50% del oxígeno que se respira y absorbe el 25% del dióxido de carbono que se emite. Pero está perdiendo la capacidad de regular el clima a medida que se calienta y se vuelve más ácido. La pesca ilegal, no regulada y no registrada (IUU) está diezmando las poblaciones mundiales de peces, que le proporcionan a cuatro mil millones de personas el 15% de su proteína animal. Bajo las actuales tasas, se estima que por peso habrá más plástico que peces en el océano para el año 2050.

Sin embargo, hay razones para ser optimistas. Los países de América Latina lideran la protección y la cooperación marina. Las áreas marinas protegidas (AMP) cubren ahora el 42% del territorio marítimo de Chile, y México planea unirse al Corredor de Conservación del Pacífico Oriental Tropical, que es gestionado por Colombia, Panamá, Ecuador y Costa Rica.

En todo el mundo, dijo Thompson, el Objetivo 14 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, abocado a la conservación del océano, ha galvanizado a las comunidades y movilizado los recursos para defender un activo del cual depende la supervivencia de la humanidad.

Asociaciones pacíficas

La vida sobre la superficie del océano depende de la calidad de vida que se encuentra debajo de él, asegura José María Figueres, ex presidente de la Comisión Global del Océano, que por primera vez reivindicó la especificidad de un Objetivo de Desarrollo Sostenible para la conservación marina. Junto con un grupo de socios regionales, incluidos México, Chile y Canadá, Figueres participa hoy de la iniciativa de protección impulsada por la Asamblea del Océano Pacífico.

“No hay otra masa de tierra que vaya desde el Ártico hasta la Antártida. Hemos declarado más reservas marinas que cualquier otro continente “, dijo Figueres, ex presidente de Costa Rica, acerca de las Américas.

El anfitrión de la Cumbre, México, entiende la magnitud de este desafío, de acuerdo con el ministro de Medio Ambiente, Rafael Pacchiano. Recientemente, México anunció la reserva marina más grande de América del Norte, un área comprendida por 150,000 kilómetros cuadrados que rodea el archipiélago de Rivillagigedo.

Para garantizar el cumplimiento de la preservación de la protección marina, dijo Pacchiano, el gobierno está trabajando con la marina y con las comunidades locales para cogestionar e impulsar iniciativas de limpieza costera.

“Cuando las personas descubren y se conectan con la naturaleza, están más comprometidas con su protección”, dijo Pacchiano.

Según el senador chileno Ricardo Lagos, cuya circunscripción de Valparaíso incluye la protección de las Islas San Juan Fernández y Rapa Nui (Isla de Pascua), la designación de las AMP implica un compromiso político. El gobierno debe equilibrar los problemas inmediatos, como la pobreza, la salud y la delincuencia, con la obtención de recursos futuros para la industria y las pequeñas comunidades, las cuales deben ser consultadas sobre las nuevas restricciones a la pesca.

Aulani Wilhelm, vicepresidente sénior de océanos de Conservación Internacional, quien encabezó la designación de lo que ahora es el Monumento Nacional Marino Papahānaumokuākea que incluye el archipiélago hawaiano, dijo que el conocimiento y las comunidades indígenas constituyen activos y no problemas que resolver.

“El impulso para proteger el patrimonio cultural y ancestral puede ser tan fuerte como el imperativo ambiental”, dijo Wilhelm.

Objetivos internacionales

El Objetivo 14 de Desarrollo Sostenible incluye el compromiso de conservar el 30% del océano para el 2030, pero los países lejos están de convertirlo realidad, dijo Figueres a Diálogo Chino.

“Los avances tecnológicos nos están permitiendo avanzar en esta dirección”, dijo Figueres, apuntando a satélites, drones y el trabajo de la Organización Marítima Internacional para equipar embarcaciones más pequeñas con transpondedores para aportar datos de seguimiento.

Además, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en el marco del Acuerdo sobre Medidas del Estado rector del puerto, que entró en vigor en el 2017 después de pasar el umbral de 25 signatarios, se comprometió a eliminar la pesca INDNR. Obtuvo 51 signatarios a partir de febrero. El siguiente paso es otorgarles efectividad y mejorar la capacidad de los países para cumplir con esta normativa, dijo Figueres.

La FAO estima que la pesca INDNR vale alrededor de USD $23 mil millones por año. Es un problema importante en las jurisdicciones nacionales.

Los países pequeños como Uruguay luchan por encontrar los recursos para protegerse contra la pesca INDNR y deben trabajar estrechamente con sus socios regionales, aseguró Eneida de León, la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de ese país.

“El uso de los recursos naturales del océano se ha vuelto abusivo”, dijo de León a Diálogo Chino.

El tema de la extracción de recursos marinos ha complicado una relación, que de otro modo sería cooperativa, entre Uruguay y la vecina Argentina, dijo de León.

Los conservacionistas afirman que la construcción de un puerto pesquero con respaldo chino en la capital uruguaya, Montevideo, permitiría a las flotas pesqueras de larga distancia de China – las más grandes del mundo – descargar las capturas y el reabastecimiento, prolongando la sobrepesca en las aguas del Atlántico Sur.

De León dijo que Uruguay tiene un tratado bilateral con la Argentina sobre el océano y puso en duda que a partir de la propuesta de este nuevo puerto comiencen a deteriorarse las “muy buenas” relaciones actuales.

“Si se cumplen las condiciones ambientales lógicas y, fundamentalmente, la protección de los recursos, no creo que tengamos ningún problema”, dijo.

Economía azul

No hay nada más perverso en una era de austeridad que los subsidios, aseguró Figueres, quien destacó los USD $30 mil millones en subsidios anuales que se destinan a la industria pesquera, principalmente para combustible.

El grupo de economías del G20 tiene un compromiso de larga data, aún no resuelto, para eliminar los subsidios a los combustibles fósiles. En la reciente reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires, Argentina, los ministros lograron pocos avances en este tema.

India bloqueó una resolución sobre los subsidios pesqueros en Buenos Aires, alegando que, sin ellos, los pescadores pobres serían los más perjudicados. Sin embargo, alrededor del 80% de los subsidios anuales de USD $400 millones de la India se destinan a los arrastreros industriales.

Pavan Sukhdev, un economista y presidente de WWF Internacional, también abogó por la eliminación de los subsidios a la pesca.

Se espera que la destrucción de arrecifes, manglares y otros ecosistemas marinos tenga un impacto económico, ya que los sectores pesqueros y ecoturísticos se verán afectados. Estos ecosistemas también sirven de protección ante eventos climáticos extremos.

Si se pueden calcular estos riesgos, entonces también pueden establecerse seguros contra estos riesgos. El seguro se está convirtiendo en una gran idea para dar forma a la economía azul, según Rowan Douglas, director de ciencias del capital y práctica de políticas de la aseguradora Willis Towers Watson.

“Sin duda, podemos aportar financiación relacionada a los seguros para las condiciones que requieren una mayor armonía con los ecosistemas relacionados”, dijo Douglas.

Trabajando con China

China es la fuente más importante del mundo en impactos oceánicos. Más allá de tener la flota pesquera más grande del mundo, China consume, procesa y exporta más pescado que cualquier otro país. China también es una fuente importante de contaminación oceánica, desde la escorrentía de fertilizantes hasta la contaminación de plásticos y productos químicos.

Los funcionarios de la ONU insisten en que están trabajando con socios chinos en asuntos que afectan el océano, a pesar de que no han tenido presencia en la Cumbre del Océano de México.

Lisa Emilia Svensson, directora de Océano en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), explicó que su equipo colabora con el Consejo Chino para la Cooperación Internacional sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, el cual posee una fuerza de trabajo especializada en el combate de la contaminación marina.

La conferencia de las partes de la convención para la biodiversidad de Naciones Unidas (COP17) se celebrará en China en el 2020, el mismo año en cual los países deben cumplir los objetivos internacionales de las AMP.

“Me gustaría ver un fuerte compromiso por parte de China para incluir el medio ambiente marino en una agenda actualizada para el año 2030”, dijo Svensson.

Contaminación plástica

Cada año, ocho millones de toneladas de plástico se vierten en el océano, y China representa el 28% del total. Svensson dijo que China puede liderar la lucha contra la contaminación plástica como lo ha hecho en otras áreas de protección ambiental.

“Necesitamos que China encabece el liderazgo global. Hemos visto a China intensificar la discusión sobre el cambio climático, tomar la iniciativa para detener el marfil y frenar la importación de desechos plásticos de los países desarrollados “, dijo.

Svensson añadió que los esfuerzos para lograr que la industria del plástico sea más sostenible deberían centrarse en un ciclo de vida o un enfoque de “economía circular“. Esto implica mantener los recursos durante el mayor tiempo posible, extraer el máximo valor y el uso de ellos, y luego recuperarlos y regenerarlos.

Fernando Musa, director ejecutivo de la petroquímica brasileña Braskem, que fabrica polímeros, sostuvo que las empresas tienen en mente la búsqueda de diseños de productos con capacidad de reciclado. Sin embargo, señaló que la mejor solución sería una optimización en la gestión de residuos.

Emily Woglom, vicepresidenta ejecutiva de Ocean Conservancy, también enfatizó la necesidad de una mejor recolección ya que en primera instancia, el 75% del plástico que terminan en el océano nunca se recogen.

Fueron pocas las amenazas a los océanos que han captado la atención del público tanto como la contaminación plástica. Svensson atribuye esta creciente conciencia a la colaboración entre individuos, gobiernos, el sector privado, actores no gubernamentales, medios de comunicación y científicos, y sus poderosas imágenes y narración de historias.

“Así es como se puede impulsar un cambio global”, dijo.

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