La expansión nuclear de China se ve amenazada por el malestar público

La sala de control de la planta nuclear Qinshan en la provincia de Zheijang, China. Los gobiernos locales de china estan a punto de construir plantas nucleares para generar energia y investimiento (Imagen por Petr Pavlicek/IAEA).

La expansión nuclear de China se ve amenazada por el malestar público

China podría ser el estado que más está a favor de la energía nuclear en el mundo. Los ambiciosos planes del gobierno verán cómo la capacidad de generación nuclear (en operación o bajo construcción) casi se duplicaría en el curso de los próximos seis años de 49 a 88 gigawatts. En ese punto, China será el segundo productor del mundo de energía nuclear, solo detrás de los EE. UU.

Al menos, esa es la idea. Pero las actitudes cada vez más negativas del público hacia la energía nuclear son referentes de problemas por venir. China ha visto frecuentes protestas antinucleares desde el desastre de 2011 en Fukushima, Japón. En particular, las plantas nucleares del interior, consideradas menos seguras que las estaciones de energía costeras debido a los riesgos de terremotos y la distancia desde los suministros de agua seguros necesarios para el enfriamiento, se han convertido en un tema emotivo, junto con los incineradores y las fábricas de PX. Una enormidad de gente no cree que se pueda confiar en un país que no cumple con garantizar la seguridad de la leche y los alimentos para operar plantas nucleares.

Si China ha de alcanzar sus ambiciosos objetivos, el país necesita construir instalaciones nucleares en el interior y hacerlo rápido; capaz desde inicios de 2015. Una batalla feroz entre los bandos pro nuclear y anti-nuclear podría estar en camino.

Crecientes inquietudes públicas

Antes de la fusión del reactor en Fukushima, el público chino sabía poco sobre la energía nuclear y las diferencias relativas entre plantas en el interior del país y en la zona costera. Tres provincias: Jiangxi, Hunan y Hubei, habían elegido sitios para estaciones de energía nuclear en el interior y las obras preliminares ya estaban en curso. Pero la toma de conciencia que había, se había enfocado en las regiones costeras ricas y ávidas de energía, en donde están ubicadas las 17 estaciones de energía nuclear existentes de China.

Sin embargo, el interés en la energía nuclear también es fuerte en las provincias de rápido desarrollo chinas en la zona central de China, donde hay una demanda creciente de energía. La energía nuclear encaja perfectamente con los gobiernos locales: no solo obtienen un amplio suministro de electricidad, sino también las enormes inversiones que requiere la construcción de una planta nuclear.

Después de Fukushima, entonces, los chinos tenían más de una razón para reflexionar nuevamente sobre la energía nuclear. Las inquietudes surgieron primero con la planta de Pengze, que estaba bajo construcción en Jiangxi, cerca a la frontera con la provincia de Anhui (el condado de Anhui de Wangjiang está a solo cinco kilómetros de distancia). Todos los beneficios de la planta: crecimiento del PBI, impuestos, empleo, se hubieran devengado hasta Jiangxi, pero cualquier problema hubiera tenido también un impacto en Anhui.

A fines de 2012, cuatro empleados gubernamentales jubilados de Wangjiang escribieron una carta abierta al Consejo Estatal, el ente administrativo más alto de China, cuestionando la sabiduría y la legalidad de la planta de Pengze. Hablaron de problemas de procedimientos en torno a la selección del sitio y de audiencias públicas, y solicitaron que el proyecto fuera cancelado. Posteriormente, He Zuoxiu, un miembro de la Academia China de Ciencias y un activista de renombre cuya familia es originalmente de Wangjiang, escribió un artículo oponiéndose a la planta y solicitando al gobiernochino que realizara la expansión de la energía nuclear con cautela.

Gracias a la amplia cobertura de los medios de comunicación, el caso se convirtió en uno de los temas candentes del año. Las compañías de energía nuclear ofrecieron alguna respuesta, pero con muy poco efecto: mayormente, sus contribuciones fueron demasiado técnicas e inaccesibles para el público. Gradualmente, el debate sobre la planta de Pengze se convirtió en una ola nacional de sentimiento anti-nuclear.

En octubre de ese año, el gobierno levantó una moratoria sobre la construcción de una planta de energía nuclear que había sido implementada desde el desastre de Fukushima, pero también señaló que no se construirían más plantas de energía nuclear en el interior del país hasta 2015.

Los problemas que tiene China con el smog, alcanzando nuevos extremos en 2013, añadieron leña al fuego de los argumentos del lobby pro-nuclear. A las plantas de energía a carbón, las refinerías de acero y los fabricantes de concreto se les culpó en gran medida por la terrible contaminación atmosférica y se implementaron restricciones estrictas en aquellos sectores. El gobierno también dijo que, ya que la energía nuclear no causa contaminación, entonces se debería expandir, con la condición de que su seguridad esté garantizada.

A inicios de 2014, la Conferencia consultiva política popular de China, en organismo asesor, dedicó una de sus reuniones bisemanales de alto nivel a calmar las aguas que cada vez estaban más turbias. He Zuoxiu, opositor líder de la energía nuclear, fue invitado a asistir y en una ponencia ajustó su postura de “opuesto a la energía nuclear” a “opuesto a la energía nuclear en el interior, pero no a la energía nuclear en zonas costeras”.

El cambio de táctica le dio un impulso al sector nuclear y hubo solicitudes para que se implementaran nuevas plantas, incluso las plantas en el interior a las que He explícitamente de oponía. El gobierno provincial de Hunan en repetidas veces abogaba por un rápido inicio para construir la planta nuclear de Yaohuajiang y algunos expertos clamaban que “20 millones de hunaneses están esperando con muchas ganas el inicio de las obras en Taohuajiang”.

Debate de mala calidad

No obstante, están surgiendo nuevas voces opositoras. Desde abril de este año, Wang Yinan, una investigadora del Centro de Investigación y Desarrollo (CID), al menos en tres ocasiones ha publicado argumentos anti-nucleares en artículos o entrevistas. El DRC es un ente consultor y ejecutor de políticas subordinado al Consejo Estatal y los puntos de vista de sus expertos tienen una considerable autoridad. Wang es pupila de He Zuoxiu y sus puntos de vista son muy similares.

Wang rápidamente se está convirtiendo en la líder de la nueva generación anti-nuclear. Sus artículos son populares y la retroalimentación en línea indica que una mayoría del público apoya sus ideas. No obstante, el rendimiento del bando anti-nuclear ha sido decepcionante. Los líderes de opinión no han podido promocionar el diálogo y esclarecer los hechos a través del debate, mientras que los argumentos con frecuencia han consentido al sentimiento anti-nuclear del público. Finalmente, el debate se ha deteriorado hasta convertirse en una guerra de palabras. Asimismo, algunos académicos han demostrado una falta de rigor: en una carta abierta, Wang misma se basó en datos incorrectos e informes de noticias distorsionados.

El rendimiento del sector nuclear ha estado incluso peor. Antes de 2011, estuvo largamente ignorado por el público y ha luchado por adaptarse a ser el repentino centro de atención. Durante la crisis posterior a Fukushima, las compañías nucleares de China reaccionaron con lentitud y no emitieron declaraciones oportunas. Muchas veces, he preguntado a los actores de la industria acerca de un tema en particular, solo para oír que “solo esperaremos y veremos qué ocurre”, “no hay necesidad de responder” y “diremos algo solo cuando absolutamente tengamos que hacerlo”.

Mientras que los académicos anti-nucleares y el público interactúan abiertamente, quienes se encuentran en el bando pro-nuclear raramente participan en los debates usando sus nombres reales. He Zuoxiu y Wang Yinan han publicado al menos en cinco ocasiones cartas abiertas o han hablado con periodistas acerca de sus puntos de vista. Pero ningún académico o funcionario pro-nuclear de rango similar ha dado una respuesta pública. La industria nuclear tiene una gran cantidad de expertos a su lado, incluyendo a dos académicos de rango igual o similar a He, pero ellos no consideran que los argumentos de He y Wang son dignos de ser respondidos. La industria todavía tiene que darse cuenta de la importancia de las relaciones públicas.

La poca experiencia que se tiene con lidiar con el mundo exterior ha dejado también al sector nuclear sin las herramientas para persuadir al público de que sus estaciones eléctricas con seguras. Cuando miles de personas tomar las calles en Jiangmen, sur de China, para protestar contra una planta procesadora de uranio, un académico explicó los argumentos de la instalación en una conferencia de prensa acordada de forma apresurada. Pero su lenguaje fue impenetrable y quienes protestaban molestos, no le prestaron ninguna atención.

Este articulo fue publicado primero en chinadialogue.net

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