La planificación urbana sostenible es vital para la ciudad y sus habitantes

Secretario General de Habitat III, Joan Clos, en Quito, Ecuador (imagen: Cancillería del Ecuador)

La planificación urbana sostenible es vital para la ciudad y sus habitantes

La desigualdad es una elección, de acuerdo con Don Chen, director de desarrollo equitativo de la Fundación Ford. Es impulsada por las políticas y el acceso a los recursos y a los procesos en la toma de decisiones que se han reforzado durante muchos años y que son especialmente pronunciados en las zonas urbanas. Por lo tanto, las autoridades municipales deben tomar ahora  las decisiones políticas que a futuro salvaguarden la prestación equitativa de servicios de vivienda, salud y transporte de las cuales dependen las crecientes poblaciones urbanas.

Las declaraciones de Chen se producen en el marco de decenas de miles de planificadores urbanos, funcionarios de gobierno, empresarios y ONG´s que  formalmente acordaron la Nueva Agenda Urbana, una hoja de ruta para el desarrollo equitativo de las ciudades, en la conferencia Hábitat III de las Naciones Unidas sobre la vivienda y el desarrollo urbano sostenible en Quito, Ecuador, desde el 17 hasta el 20 de octubre.

“Va a ser un reto”, dijo Chen en el Instituto de Recursos Mundiales (IRM) en conferencia de prensa, el jueves pasado. “Tenemos que ser mutuamente responsables ante el progreso que queremos hacer”, agregó.

Alrededor del 60% de la población mundial vivirá en ciudades para el año  2050, con las tasas más altas de urbanización en países pobres, de acuerdo con un nuevo informe de IRM. Esto marca un distanciamiento de los patrones del pasado y requiere nuevos enfoques y la participación de nuevos actores, ya que las ciudades jugarán un papel crucial en el cumplimiento de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Seis billones de habitantes en la ciudad

En las siguientes tres décadas, el número de personas que vivirán en las ciudades aumentará en 2,5 billones a seis billones, con alrededor del 90% del nivel de urbanización ocurriendo en los países del Sur global, sobre todo en Asia y África.  Si en estas poblaciones los servicios fallan, pueden generarse consecuencias medioambientales perjudiciales  en el largo plazo y puede socavarse la productividad económica de los ciudadanos, asegura el informe de IRM “Hacia una Ciudad con Mayor Igualdad”.

De acuerdo con Ani Dasgupta de IRM, las decisiones de infraestructura realizadas por las autoridades de la ciudad, muchas de las cuales están restringidas por limitaciones financieras y la capacidad institucional, pueden soportar entre 30 y 40 años.

“Las ciudades no cambian de un día para el otro”, dijo Dasgupta a Diálogo Chino. “El supuesto básico de que a medida que las ciudades crecen y se hacen más ricas, se arreglarán por si mismas es un concepto que hoy no funciona”, añadió.

Lo que se necesita, dice Dasgupta, es el diálogo entre los gobiernos nacionales y locales con el fin de evitar las vías de alto consumo energético que las ciudades habían tomado como camino en el pasado. Invertir hoy en transporte público significa, por ejemplo, no sólo reducir las emisiones de una ciudad, sino también conectar a las personas con los centros de educación y con la actividad económica. Estas habilidades y  recursos pueden ser canalizados hacia las ciudades resilientes a los impactos climáticos.

Medellín y Surat: hacer lo correcto

Medellín, en Colombia es a menudo citado como un caso ejemplar de desarrollo urbano transformador. Con una población de alrededor de 2,5 millones, Medellín es la segunda ciudad de Colombia y alguna vez supo ser la capital mundial del asesinato. Desde entonces se ha convertido en una próspera ciudad moderna, ya que las autoridades locales y el sector privado han trabajado en conjunto para proporcionar soluciones innovadoras a las necesidades de sus ciudadanos.

Por ejemplo, en 2012, el plan de regeneración urbana de la ciudad instaló un teleférico que conectó a las comunidades de los asentamientos informales en la zonas de  laderas, y que previamente se encontraban aisladas, con el centro de la ciudad, así como también se colocó una escalera mecánica que permitió  el acceso a los bienes y servicios para los barrios de difícil acceso, tales como la Comuna 13.

El informe de IRM también identificó Surat, en la costa oeste de la India, cuyas autoridades de la ciudad promulgaron un plan para limpiar los sistemas de agua y de  gestión de residuos después del brote de una enfermedad. Esto también implicó el refuerzo de las defensas contra inundaciones.

Pero estos ejemplos, ¿pueden ser replicados en megaciudades de los países de rápido crecimiento como China?

“Las megaciudades tienen diálogo internacional entre ellas mismas”, dijo Ian Klaus, asesora principal de las ciudades globales del Departamento de Estado de los Estados Unidos, a Diálogo Chino. Klaus sugirió que las ciudades más grandes tienen sus propios desafíos y no necesariamente necesitan de  la ayuda de los gobiernos nacionales para compartir las mejores prácticas. Sin embargo, este no es el caso para las ciudades secundarias o terciarias, que representan la mayor parte del crecimiento urbano para los próximos años.

Nueva Agenda Urbana

Hábitat III es la primera cumbre organizada por las Naciones Unidas sobre el desarrollo urbano sostenible, desde que los gobiernos, las ONG´s, las empresas y las otras partes interesadas se reunieron en Estambul en 1996. Brinda la primera oportunidad a una generación, para que las comunidades puedan tener voz en cómo se desarrollan sus ciudades, dijo Chen.

La Nueva Agenda Urbana de la ONU, un conjunto de objetivos políticos para hacer frente a la pobreza urbana y a la desigualdad, se acordará formalmente el 20 de octubre hacia el final de Hábitat III y se complementará con el plan de ejecución de Quito, que contiene más de 800 compromisos.

“No se trata de la cantidad, de hecho, hay menos compromisos, pero son aquellos que se pueden ejecutar”, dijo Ana Moreno, Secretaria de Coordinación de Hábitat III. La cooperación entre las ciudades del Norte y el Sur es también una prioridad, agregó Moreno.

“Las ciudades pueden planificar mejor”, dijo Moreno, añadiendo: “nosotros necesitamos capturar esa [idea] y cómo podemos incorporar la ciencia de las ciudades dentro del acuerdo.”

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