Las mujeres son las principales víctimas de la migración climática

Mujeres son principales víctimas de migración climática (imagen: Manipadma Jena)

Las mujeres son las principales víctimas de la migración climática

Hafiza Khatun recuerda una mañana hace dos años atrás. Su marido salió corriendo de su trabajo en un gran estado de angustia. La pared del terraplén que mantenía al océano alejado de sus hogares y campos en el distrito de Cox, en Bazaar, Bangladesh se había roto nuevamente y el agua del mar estaba generando inundaciones. Las cosechas ya no podían ser cultivadas y tanto las casas como sus pertenencias se perdieron con las mareas.

El marido de Khatun, un administrador de granja especializado en hojas de betel, perdió su empleo. Tras días de lucha, teniendo que vender la mayor parte de su ganado para poder sobrevivir, decidió irse a Malasia para trabajar junto a otros 20 hombres de las aldeas cercanas que iban a ser trasladados ilegalmente en barco a través de Myanmar.

Sola con tres niños pequeños, Khatun trabajó como empleada doméstica en uno de los hogares más ricos durante la mañana  y como trabajadora en un jardín de hoja del betel por la tarde. Mientras el niño mayor la ayudaba, los dos más jóvenes permanecieron en la casa, sin ninguna posibilidad de asistir a la escuela. La comida nunca fue suficiente para los cuatro. La enfermedad se instaló, a veces leve y a veces lo suficientemente grave para que Khatun tuviera que mantenerse igualmente en su trabajo y en el ingreso diario que necesitaba desesperadamente.

Un informe publicado el mes pasado advirtió sobre el devastador y creciente impacto del cambio climático sobre la migración en el sur de Asia. “El cambio climático no conoce fronteras”, realizado por ActionAid, la Red de Acción Climática – Asia Meridional y Pan para el Mundo (Brot Fuer Die Welt) exhortó a los responsables de políticas nacionales que monitoreen especialmente los impactos de la migración inducida por el clima en las mujeres y que de manera urgente establezcan las políticas adecuadas.

Migración insegura

“Los derechos de los migrantes y sus familias están siendo amenazados por la inseguridad migratoria, que a menudo es impulsada por la desesperación y la falta de alternativas causadas por los desastres climáticos. Los impactos de la migración en las mujeres, tanto las migrantes como las que tuvieron que quedarse en sus hogares, tampoco son hasta ahora lo suficientemente comprendidas o abordadas por las políticas nacionales o internacionales “, dijo Harjeet Singh, Director Global de Cambio Climático de ActionAid, a indiaclimatedialogue.net.

“La migración ambiental es un proceso de género, pero las discusiones en el ámbito público, político y académico con respecto a la migración ambiental son a menudo neutras desde el punto de vista del género, pocos estudios vinculan migración, el medio ambiente y el género”, sostuvo la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en el 2014, señalando esta omisión cuando el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), en su quinto informe de evaluación, dijo: “Se prevé que el cambio climático aumente el desplazamiento de personas a lo largo de este siglo”.

Según la OIM, las vulnerabilidades, las experiencias, las necesidades y las prioridades de los migrantes ambientales varían según los diferentes roles cumplidos por las mujeres y los hombres, así como las responsabilidades, el acceso a la información, los recursos, la educación, la seguridad física y las oportunidades de empleo.

El informe de ActionAid, que plantea el tema en el marco de la perspectiva actual de Asia meridional, dice que “las mujeres jóvenes de Nepal y Bangladesh que emigran a la India, así como los migrantes internos de las zonas rurales que se trasladan a las ciudades son cada vez más vulnerables al abuso y a la trata de personas. Como suelen utilizar los denominados “agentes” para ayudarles a encontrar trabajo, pueden ser traficantes, que una vez que llegan a la ciudad, los obligan a trabajar en burdeles “, advierte.

El Informe Global 2016 sobre la Trata de Personas  a cargo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (ONUDD), publicado en diciembre, dice que las mujeres y las niñas  conforman el 71% de las víctimas de la trata. Incluyendo por primera vez un capítulo temático sobre las conexiones entre la trata, la migración y los conflictos, el informe establece que la trata de personas y los flujos migratorios se encuentran ligados, aumentando la vulnerabilidad de las víctimas de la migración forzada.

Después de repetidos eventos climáticos extremos o lentos, la migración de las mujeres más jóvenes, por lo general las hijas (incluso menores de edad) surgen cada vez más como la mejor opción para toda la familia, según un estudio de la OIM.

Factor de atracción

Esto se debe a que la demanda de mano de obra en empleos altamente  relacionados por las consideraciones de género pero poco cualificados, como el trabajo doméstico, el cuidado de niños y ancianos, está aumentando, a medida que más y más mujeres educadas en las ciudades del sur de Asia están emprendiendo sus carreras fuera del hogar. Cada vez más, las mujeres inmigrantes de Bangladesh están realizando este tipo de empleos en Kolkata y Mumbai. Junto con las industrias de prendas de vestir y entretenimiento en la India, esta demanda está actuando como un poderoso factor de atracción.

Aun así, las cifras disponibles exhiben que la migración masculina es más común en la región. Millones de mujeres como Hafiza Khatun, que fueron dejadas atrás, se enfrentan con una carga abrumadora.

La investigación documenta que se ha registrado un incremento en la carga de trabajo de las mujeres que fueron dejadas en sus hogares, la cual muchas veces se multiplica debido a que la naturaleza del trabajo migratorio es incierto y la remesa de los varones migrantes es bastante esporádica e incierta. La agricultura sigue siendo crítica para la familia que permanece en su casa para sobrevivir, sostuvo un estudio del Instituto Internacional de Gestión del Agua (IWMI).

Mujeres sobrecargadas

La mujeres no sólo deben asumir roles como el trabajo doméstico y el cuidado de niños y ancianos, sino también tienen que generar ingresos y por lo general asumir el papel de sus maridos en la agricultura. Esto sucede además, sin que tengan acceso al capital ni al crédito y mientras se negocian los servicios agrícolas existentes dominados por hombres, donde ellas tienen que superar varias barreras culturales.

Por lo tanto, estas mujeres han reportado agotamiento, pobreza y  enfermedad, y los campos siguen sin cultivarse mientras luchan para enfrentar esta situación en soledad. En muchas áreas estas mujeres solteras,  conocidas en sus comunidades como viudas de la sequía o viudas de la inundación, denunciaron el aumento de incidentes de asalto y violencia. Cuando ocurren desastres, como el terremoto de 2015 en Nepal, la falta de hombres en la aldea puede poner a las comunidades en un mayor peligro, dice el informe de ActionAid.

A pesar de que las luchas de las mujeres migrantes ambientales han sido documentadas, no hay datos estadísticos para formular políticas eficaces. El quid del problema es que si bien es probable que la migración forzada provocada por los desastres siga aumentando, no hay datos sistemáticos y registros estadísticos sobre la migración interna y transfronteriza sobre la cual los gobiernos puedan basar sus políticas.

Una infografía de IWMI en 2016 dice que al menos 3.23 millones de emigrantes de Bangladesh están en la India. El Ministro del Interior de la India informó al Parlamento, en noviembre, que en India había unos 20 millones de inmigrantes ilegales procedentes de Bangladesh, siendo un número equivalente a la población de Australia. En un contexto altamente politizado, en el 2004, se le informó al Parlamento que la cifra del 2001 era de 12 millones. Un informe reciente de The Economist cita a un ex jefe del Ala de Investigación y Análisis de la India (RAW) diciendo que 15 millones de bangladesíes  viven en la India. Un estudio de la OIM de 2016, titulado “Datos e Investigación sobre el Tráfico de Migrantes: Una revisión global de la base de evidencia emergente”, estima que unos 25,000 bangladesíes ingresan a la India cada año.

Si bien no se dispone de datos desglosados por edad o por sexo de los migrantes irregulares de países vecinos, en particular de Bangladesh y Nepal, se puede deducir, a partir de un estudio realizado en el 2015 por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR, por sus siglas en inglés), que la mayoría de las migraciones irregulares de  Pakistán, Sri Lanka y Nepal en países del Oriente Medio, como Qatar, Bahrein, Omán, Libia, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, son predominantemente de mujeres. Ellas trabajan como sirvientas.

La oficina de la ONUDD en Asia Meridional, en 2012, estableció que en la India no se mantienen datos sistemáticos sobre la migración irregular, ya sea a nivel estatal o nacional. Existe una mayor claridad sobre la dimensión de género de la migración a nivel mundial. En 2015, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (UNDESA) estimó que había casi 244 millones de migrantes en el mundo, de las cuales aproximadamente la mitad eran mujeres y niñas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó, en 2013, que sobre un total de 150 millones de trabajadores migrantes internacionales, el 44% eran mujeres.

El Atlas de Migración Ambiental de la OIM de 2016, siendo el último y más exhaustivo estudio sobre el tema, afirma que en el 2015 unas 19 millones de personas fueron desplazadas a causa de los desastres climáticos que han ocurrido a nivel mundial. Esta cifra ni siquiera incluye el desplazamiento generado por las sequías y la degradación progresiva del medio ambiente. En total, mil millones de las 7 mil millones de personas del planeta están actualmente en movimiento, ya sea al interior de los países o más allá de las fronteras.

La creciente participación de las mujeres, de diversos niveles de cualificación en la migración regional, ya sea forzada o voluntaria, impulsada en gran medida por factores socioeconómicos, subraya la necesidad de una mayor sensibilidad y atención de género que deberían transformarse en leyes, políticas, programas e incluso estudios de migración climática.

Respuesta lenta

Además de la falta de datos concretos y cifras, que también está obstruyendo a los gobiernos de Asia meridional la posibilidad de acordar la urgencia que requiere la migración climática, la migración económica, también conocida como la migración Sur-Sur, ha estado sucediendo desde hace mucho tiempo.

Para un bangladesí pobre que desea mejorar sus ingresos o escapar de la pobreza, la migración irregular a la India sólo cuesta desde USD 40 a USD 60, incluyendo el pago al contrabandista de migrantes, reveló un estudio de la OIM sobre el tráfico de migrantes.

“La migración siempre ha sucedido en el sur de Asia, mucho antes de que el cambio climático se convirtiera en un problema. Los factores de presión incluyen el conflicto, la pobreza, el acceso a la tierra y el origen étnico; asimismo hay muchos factores de atracción como el desarrollo, los medios de vida, el trabajo estacional, el parentesco y el acceso a la salud o los servicios “, dijo Singh de ActionAids. “Por lo tanto, los países de Asia Meridional son lentos en reconocer el rol del cambio climático como un factor de empuje adicional, y en qué medida está impulsando la migración. En este marco, el cambio climático sigue siendo prácticamente invisible en el discurso sobre la migración en Asia meridional”.

Cuando a la migración forzada provocada por el clima extremo se le suma la migración económica, los enfrentamientos sobre los recursos y los empleos, la reclusión política y la xenofobia no están muy lejos, tal como se observa en las crisis europeas en curso. “Hay una necesidad concreta de definiciones claras sobre migración y desplazamiento climático que los gobiernos nacionales deben utilizar para reunir y analizar datos sobre el papel del cambio climático en la migración y en consecuencia, desarrollar las políticas apropiadas”, dijo Singh.

En Asia meridional como también en la mayoría de los países en la actualidad, la reducción del riesgo de desastres y la resistencia a los riesgos climáticos es un componente clave para reducir la migración por necesidad. Con altos niveles de pobreza, bajos indicadores de desarrollo y dependencia a gran escala de la agricultura en el sur de Asia, el restablecimiento de la capacidad dentro de un marco de tiempo determinado seguirá siendo un desafío importante. Un reto, que Hafiza Khatun tendrá que afrontar por muchos años más, por el bien de sus tres hijos.

A medida que el barco llega al embarcadero cercano a la aldea de Hariakhali, Khatun se sostiene junto a otras mujeres esperanzadas, fregando las caras de los hombres desgastados y golpeados por el tiempo que habían sido rescatados de una cárcel de Myanmar, atrapados mientras intentaban llegar a sus orillas en un barco de pesca sin papeles legales. Uno por uno, los hombres se reúnen con esposas y sus alegres niños, emocionados por tener a sus padres de vuelta. Después, cuando todos ya se habían ido para Khatun sólo quedó el sonido de las olas rompiendo en la orilla.

Ese artículo se publicó primero en India Climate Dialogue

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