Las unidades de conservación marina de Brasil fueron mitigadas

(imagen: Hudson Pinheiro)

Las unidades de conservación marina de Brasil fueron mitigadas

Más de 150 personas, incluyendo científicos, investigadores y ambientalistas, le enviaron una carta al Presidente de Brasil Michel Temer en la cual alertan sobre un “gran error”: la no inclusión de las islas en las dos Unidades de Conservación Marina creadas por su gobierno y que habían sido anunciadas por él durante la Cumbre Mundial del Océano en Playa del Carmen, México.

Estos cambios, según dicen los investigadores que colaboraron con la preparación de las unidades de conservación, se hicieron días antes de que el Presidente anunciara que el porcentaje de las aguas marinas brasileñas protegidas pasaría de un 1,5% a un 25%. Y que, por lo tanto, Brasil habría cumplido con antelación y cómodamente el Acuerdo de Aichi # 11, acuerdo internacional que requiere la protección de al menos un 10% de las áreas marinas y costeras de cada país de aquí a 2020.

“Sin duda es un avance, pero las propuestas han sido totalmente descaracterizadas”, afirmó a Diálogo Chino Hudson Pinheiro, miembro de la Academia de Ciencias de California (EE.UU.).

Responsable por la propuesta para la conservación del archipiélago Trinidad y Martín Vaz, ubicado en la costa del estado brasileño de Espíritu Santo, Pinheiro explica que es exactamente alrededor de estas islas donde se encuentran las especies con mayor peligro de extinción. “Allí se concentra el 80% de las especies que viven en los arrecifes y son exactamente ellas las que necesitan de una mayor protección,” avisa en tono de queja, dado que se ha eliminado esta parte de su proyecto.

Trinidad se compone de una cordillera de 1.200 kilómetros, que comienza en la costa de la ciudad de Victoria y posee 30 montañas submarinas. En dichas montañas hay 270 especies de peces que habitan en los arrecifes, 24 de ellas en peligro de extinción. Es uno de los mayores índices de diversidad de todo el océano Atlántico. “La isla de Trinidad ha quedado prácticamente fuera de la zona de protección”, se queja.

Como otros científicos, Pinheiro dice que la marina de Brasil habría presionado al Gobierno para excluir las islas del área protegida, para que los militares puedan continuar pescando en el lugar. Según él, toneladas de pescado limpio se almacenan en el lugar. No supo decir con qué finalidad esos peces se encontraban allí: si eran para consumo de los propios soldados, a pesar de que la cantidad era muy grande, o para su comercialización.

“Nuestro proyecto preveía la realización de pesca en la costa de la base militar”, recuerda Pinheiro. Además, cuando realizó los estudios de la región para elaborar el proyecto de conservación, el científico escuchó relatos sobre la existencia de una “enorme” cantidad de buques asiáticos ilegales alrededor de la isla, otro factor que pone en riesgo las especies en peligro de extinción.

«Con este nuevo recorte, las áreas insulares y más rasas de las islas quedarían fuera de las áreas de protección integral, de vital importancia para la conservación de la biodiversidad, de por sí frágil y única», alertan los especialistas en carta enviada a Temer. Los científicos todavía advierten al Presidente que las principales áreas de diversidad biológica son exactamente los archipiélagos y las cumbres de las montañas submarinas.

A pesar de que las Unidades de Conservación Marina protegen una superficie equivalente a 92 millones de hectáreas, la retirada de las islas oceánicas de la zona propuesta “compromete fuertemente” la conservación de estas áreas y las especies que allí viven. En San Pedro y San Pablo, el archipiélago tropical más pequeño y más aislado del mundo, hay 213 especies, entre las cuales 19 están en peligro de extinción y una de ellas ya se extinguió.

«Lo óptimo no puede ser enemigo de lo bueno. Ahora tenemos casi 92 millones hectáreas de área protegida», explicó a Diálogo Chino la bióloga Angela Kuczach, Directora Presidente de la Organización No Gubernamental Red Pro Unidades de Conservación.  Aún así, ella coincide con el sentimiento de “sorpresa” por el hecho de que el decreto presidencial no haya sido exactamente como estaba previsto.

Responsable por la visita de la reconocida oceanógrafa Sylvia Earle, de Mission Blue, al Presidente de Brasil a principios de marzo, Kuczach afirma que, en el caso de San Pedro y San Pablo, lo que sucedió fue que la Marina posee un contacto con la compañía de pesca comercial Transmar- Captura, Industria y Comercio de Pescados LTDA., que transporta a los investigadores hacia la estación científica del archipiélago.

La Marina paga por este transporte porque ellos son los encargados de mantener la soberanía nacional sobre el archipiélago. Al mantener la isla siempre ocupada por civiles, Brasil cumple con la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar, incorporando dicha área a su Zona Económicamente Exclusiva.

“Las áreas oceánicas protegidas representan una forma de garantizar la soberanía de las islas y los archipiélagos”, recuerda la bióloga, sin entender exactamente por qué entonces la Marina determinó que la región siguiera estando excluida de la Unidad de Conservación.

El Gobierno y la Armada tienen hasta 180 días a partir de la fecha de publicación del Decreto para elaborar conjuntamente un plan de manejo de estas áreas protegidas. “Espero que al menos sean estrictos en este plan de manejo,” se esperanza Hudson Pinheiro. “Tenemos que trabajar juntos en este plan de manejo,” agrega Angela Kuczach.

El gobierno digo a Diálogo Chino nada más que “las áreas marinas protegidas pasaron del 1,5 al 26,3%, con la publicación de los Decretos 9312/18 y 9313/18. Son áreas de reconocida importancia para la biodiversidad, en la lista de áreas prioritarias desde 2007”.

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