NDB enfrenta la desconfianza del mercado

Líderes de los países que forman el banco de los BRICS (imagen:kremlin)

NDB enfrenta la desconfianza del mercado

El Nuevo Banco de Desarrollo, más conocido como “el Banco de los BRICS”, aprobó sus primeras financiaciones: se trata de cuatro proyectos de energía renovable, pero todavía debe superar la desconfianza del mercado, en un momento en el cual se está librando una fuerte lucha por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los cuatros emprendimientos son considerados como sostenibles, sin embargo, el reclamo  más importante de los observadores recae sobre la gobernanza, en especial sobre la falta de transparencia y mecanismos de control que existieron para el otorgamiento de los préstamos y el monitoreo de los impactos socio-ambientales de los emprendimientos.

Desde que el banco comenzó a operar, todavía no ha sido publicada ninguna información acerca de su objetivo básico ni sobre la profundidad de su estructura institucional y social que permita al público evaluar y reforzar tales instrumentos, además de otras de sus políticas de sostenibilidad.

“Esto es extremadamente decepcionante, tratándose de un banco cuyo objetivo es incentivar nuevos modelos de sostenibilidad y cambiar el rumbo del desarrollo”, afirmó Katharine Lu, coordinadora de finanzas sostenibles de la ONG Friends of The Earth, de Estados Unidos. “Aunque sea comprensible, al fin de cuentas se trata de excusas para una institución que tiene un capital autorizado de USD 100 mil millones”, agrega.

Según el banco, los cuatro primeros proyectos de energía renovable fueron aprobados en abril y totalizan USD 811 millones. Cada uno de los préstamos fue concedido mediante diferentes modalidades, de acuerdo con las características de los proyectos y las preferencias de los emprendedores. Los proyectos suman 2.370 MW de capacidad instalada, pudiendo reducir un equivalente a casi 4 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) por año.

Los plazos de las financiaciones varían de 12 a 20 años. Uno de los proyectos divulgados por el banco es el de dos pequeñas centrales hidroeléctricas en Carelia, Rusia, que suman 49,8 MW. Al proyecto se le otorgarían recursos por un valor de USD 100 millones, divididos en dos tranches de USD 50 millones, a ser transferidos mediante el Eurasian Development Bank (EDB) y el International Investment Bank.

Para Brasil, el banco liberó USD 311 millones en modalidad indirecta, mediante el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), banco de fomento de Brasil, destinado a proyectos de energía renovable que suman 600 MW. Según una fuente con acceso a la información, el NDB direccionó recursos hacia una línea específica de energía renovable del BNDES, que puede financiar diversos proyectos de la cartera del banco local en forma indirecta. Entre los proyectos se encuentran parques de generación solar, cuyos emprendedores no fueron divulgados.

India fue contemplada con USD 250 millones, a través del Banco Canara, destinados a proyectos de energía renovable por un total de 500 MW de capacidad instalada y tienen como objetivo reducir las emisiones en aproximadamente 815 mil toneladas. China recibió recursos por un total de USD 81 millones para financiar techos solares que suman 100 MW a través de la China’s Shanghai Lingang Hongbo New Energy Development Company.

Sudáfrica recibirá USD 180 millones para financiar líneas de transmisión que distribuirán energía de 670 MW provenientes de fuentes renovables, y subestaciones con la capacidad de transformar 500 MW, conectando hogares localizados en zonas aisladas que no poseen conexión a la red eléctrica, como parte de un programa de producción independiente de energía renovable.

Paulina Garzón, directora de la iniciativa China-América Latina para desarrollo  sostenible, proyecto de la American University, afirma que el banco viene aprobando proyectos que no ofrecen garantías socio-ambientales. Además, el Banco de los BRICS no se encuentra realizando ningún esfuerzo para aprender sobre los impactos socio-ambientales negativos de las financiaciones.

“Pienso que el NDB tiene dos tareas urgentes: una es ofrecer una definición clara y detallada de lo que, en la visión del banco, significa “financiación verde”, y la otra es llegar a un conjunto de políticas sociales y ambientales significativas, consultando adecuadamente a las comunidades a las cuales el banco pretende ayudar”, destacó Garzón.

Operaciones realizadas con el sector privado, sin garantía soberana, serán consideradas en forma gradual, a medida que la capacidad del banco evolucione. En el mes de julio, el Banco de los BRICS realizó la 6° Reunión del Consejo de Directores en Shanghái. Uno de los puntos que se trató en la reunión fue la reciente aprobación de la primera emisión de bonos financieros verdes para el mercado interno de China, por un valor de RMB 3 mil millones, a una tasa de interés nominal del 3,07%.

El NDB se ha transformado en una institución multilateral pensada para atender a los cinco mercados emergentes, que ganaron notoriedad a partir de 2009, con el debilitamiento de la economía mundial que tuvo lugar luego de la gran crisis mundial de 2008, que se inició con las hipotecas subprimes norteamericanas. El banco se formó luego de un acuerdo, firmado en julio del 2014, por los presidentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

La institución necesita mostrar relevancia y peso para cooptar países que apoyen la iniciativa de las alternativas internacionales recurrentes, tales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros. De los cinco países que forman el bloque, tal vez Brasil sea el que enfrenta más problemas, ya que atraviesa una conjunción de crisis política y económica que aleja inversores, al encontrarse a la espera del desenlace del juicio político de la presidente Dilma Rousseff, signataria del acuerdo que creó el NDB.

Uno de los discursos que exhibe el banco  es el de financiar proyectos sostenibles, como lo son los de la generación de energía renovable, lo que se circunscribe en el marco del contexto actual, que luego de la firma del Acuerdo de París (COP 21) del año pasado, tiene por objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. De los cinco países que conforman el bloque, China viene promoviendo medidas de incentivo a la generación de energías renovables, a pesar de tratarse de un país que es abastecido ampliamente por usinas térmicas a carbón.

Brasil posee una matriz energética renovable, en la cual dos tercios de la oferta de energía eléctrica es abastecida por represas hidroeléctricas y etanol de caña de azúcar como uno de los principales combustibles automotor, mientras que Rusia e India todavía se encuentran dando sus primeros pasos en esa dirección y Sudáfrica todavía está luchando por incluir una porción significativa de su población en la red de generación de energía eléctrica.

Según el NDB, la expectativa es que la mayoría de los proyectos pertenezcan al área eólica. “Es importante que la institución esté fomentando ese sector”, elogia Caio Borges, abogado de la ONG Conectas, de Derechos Humanos.

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