ONG Argentina denuncia presión china

El Presidente de Argentina, Mauricio Macri y el Presidente de China, Xi Jinping (imagen: Casa Rosada )

ONG Argentina denuncia presión china

La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), una de las principales organizaciones no gubernamentales de Argentina, acusó a China de presionar al gobierno argentino para construir urgentemente un complejo hidroeléctrico en la Patagonia. En el caso de que esto no sucediera, afirman los directores de las organizaciones no gubernamentales, los bancos chinos amenazan con suspender los préstamos otorgados para modernizar la red estatal del ferrocarril Belgrano Cargas y Logísticas S.A.

La supuesta presión podría estar siendo realizada porque en los acuerdos firmados entre ambos países durante la gestión anterior a la del actual presidente argentino Mauricio Macri hay una cláusula que prevé el llamado incumplimiento cruzado (cross default), es decir, si se cancela un proyecto, se interrumpirían los fondos para otros proyectos. La construcción de las represas Kirchner y Cepernic, en el río Santa Cruz, localizado en el sur del país, se encuentra suspendida por decisión de la Corte Suprema de Justicia (CSJN), desde diciembre del año pasado.

El fallo unánime determinó que esperen la realización de la evaluación de impacto ambiental (EIA) y de la audiencia prevista en la ley de impacto ambiental de obras hidráulicas con utilización de energía. Sin embargo, según el directorio de la FARN, los chinos estarían presionando para que el EIA fuera liberado rápidamente y para que las obras fueran retomadas en forma inmediata. El polémico complejo hidroeléctrico, que por un lado suministraría el 5% de la generación eléctrica nacional, afectaría al río Santa Cruz, el último que se forma por el derretimiento de los glaciares. Además, impactaría en los glaciares Upsala, Spegazzini y Perito Moreno, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

“El contrato de construcción del complejo hidroeléctrico Kircher-Cepernic es francamente favorable a los acreedores, empresas y bancos chinos involucrados en el negocio. Impone una enorme carga financiera al gobierno argentino en el caso de que los proyectos fueran modificados o cancelados,” denuncia María Marta di Paola, investigadora de la FARN.

Ubicado detrás de Yacyretá y Salto Grande, el complejo hidroeléctrico de la Patagonia ha sido valuado en US$4.7 mil millones. El proyecto es financiado por el Banco de Desarrollo Chino, Banco de China y por el Banco Industrial y Comercial de China. Su construcción estará a cargo de un consorcio formado por Electroingeniería S.A., China Gezhouba Group Company Limited e Hidrocuyo S.A., designado en agosto de 2013.

“Es necesario que tanto el gobierno de China como las instituciones que financian el proyecto eviten la toma de posibles represalias por la falta de avance de las obras. Las empresas deben acatar lo que fue determinado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y priorizar el cumplimiento de la ley argentina que determina que toda obra de gran magnitud, como es el caso de ambas mega represas, obligatóriamente debe realizar estudios de impacto ambiental antes de ser construida y, además, debe basarse en estudios científicos y ser llevada a cabo por profesionales e instituciones independientes”, ponderó Andrés Napoli, Director Ejecutivo de la FARN.

El complejo hidroeléctrico originalmente fue concebido en los años 1950 y su viabilidad se estudió con posterioridad, en la década de 1970, durante la dictadura militar. La ex Presidenta Cristina Kirchner relanzó el proyecto en 2007, con el nombre de Cóndor Cliff (actual Néstor Kirchner) y La Barrancosa (actual Jorge Cepernic) con un costo 35% más bajo que el actual, pero fue cancelado por falta de fondos. Está prevista la inundación de aproximadamente 50 propiedades (47.000 hectáreas) para realizar la construcción del complejo hidroeléctrico y de 11 turbinas que serán instaladas en represas, generando 5000 gigavatios-hora (GWh) al año, con una potencia de 1740 megavatios (MW).

La FARN publicó una carta en la cual condena las presiones chinas y afirma que “esperan que el proyecto se suspenda para garantizar que no haya graves impactos ambientales y económicos”. El comunicado es todavía más duro al afirmar que la FARN teme que, si se construye, “el complejo hidroeléctrico será recordado como la asociación sino-argentina más equivocada de todos los tiempos, justamente en el momento en que la protección de los glaciares se encuentra en un lugar prioritario del cambio climático para la humanidad”.

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