Premier Li, hablemos sobre medio ambiente

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se reúne con el Primer Ministro chino, Li Keqiang, en una visita de Estado a Pekín el año pasado. Además de Chile, Li visitará Brasil, Perú y Colombia entre el 18 y 26 mayo (foto: Gobierno de Chile/ Wikimedia Commons)

Premier Li, hablemos sobre medio ambiente

Después de apenas 4 meses de la cumbre China-CELAC en Beijing  y a menos de 1 año de la Cumbre de los BRICs en Fortaleza, las reuniones de alto nivel entre líderes chinos y latinoamericanos continúan en pleno apogeo. Esta vez las reuniones estarán lideradas por el Primer Ministro Li Keqiang (el número 2 en China después del Presidente Xi Jinping) quien visitará Brasil, Colombia, Perú y Chile desde el 18 hasta el 26 de Mayo.  Este sería un momento óptimo para destacar los nuevos compromisos ambientales y sociales que China está introduciendo en sus políticas nacionales las cuales deberían extenderse más allá de sus fronteras.

Como es usual, se espera que esta visita genere nuevos acuerdos para avanzar con el desarrollo de proyectos y la concesión de créditos. Ya se ha anunciado que en la agenda de Li Keqiang estará la renovación del Plan de Acción Conjunto entre China y Brasil (con la intención de expandirlo hasta el 2021), el ferrocarril interoceánico Brasil-Perú, y  el nuevo Banco Asiático de Inversiones para la Infraestructura en el cual Brasil se ha postulado como miembro. Esta visita es muy significativa para Colombia y Chile, dos países en donde los créditos y la inversión directa china todavía no han logrado los niveles registrados en los países vecinos.

La visita de Li Keqiang también podría ser una oportunidad para hablar sobre inversiones ambiental y socialmente responsables, un tema fundamental en el marco del desarrollo sostenible que tanto China como los países latinoamericanos reconocen pero ausente en los foros económicos y diplomáticos. Li Keqiang es reconocido en China por su posición para enfrentar con “puño de hierro” a las empresas que contaminan el medio ambiente en China y sus declaraciones han tenido eco dentro y  fuera de su país. Por ejemplo, en marzo del año pasado, en la sesión de apertura del Congreso Nacional del Pueblo, Li Keqiang dijo que China declarará la guerra a la contaminación que es “la alerta roja de la naturaleza contra un modelo de desarrollo ciego e ineficiente” –una declaración que dio la vuelta al mundo.

Li Keqiang no es el único líder chino que promueve políticas e instrumentos ambientales y sociales de evaluación y rendición de cuentas. Hace poco, en el marco de la ceremonia para la firma del Memorándum de Entendimiento del Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (BAII), el Presidente Xi Jinping dijo que el BAII estudiará y usará las experiencias y reglas de los bancos multilaterales como el Banco Mundial.  Más recientemente, Pan Gongsheng,  el Vice-Gobernador del Banco del Pueblo de China señaló que el precio del desarrollo de China ha sido a costa de empujar los ecosistemas  a sus límites y que esto impone una enorme presión económica sobre las generaciones futuras para restaurar el daño causado. Actualmente, el Banco del Pueblo de China, con el apoyo del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas, están delineando un Sistema de Financiamiento Verde en China para fortalecer, entre otros aspectos,  el acceso público a la información,  un sistema de “calificación verde” de empresas y  proyectos, y el establecimiento de un sistema de contabilidad de costos ambientales que permitirían incorporar las externalidades ambientales y sociales en el costo del proyecto.

Los financiamientos chinos en América Latina han sobrepasado los de los bancos multilaterales.  Al mismo tiempo, estos capitales están dirigidos a países con altas concentraciones de bosques y fuentes de agua de dulce como Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina y Perú, y apoyan la extracción de minerales, petróleo, alimentos y la construcción de grandes obras de infraestructura.

En el marco de los nuevos intercambios de alto nivel entre China y América Latina es urgente que se concreticen planes para establecer instrumentos de análisis de riesgo  ambiental y social idóneos como base para decidir sobre la aprobación de financiamientos. Así mismo es importante un compromiso de todos los actores: financistas, operadores y gobiernos nacionales para asegurar la implementación de regulaciones ambientales y sociales obligatorias y el uso de las mejores prácticas internacionales. La visita de Li Keqiang en los próximos días representa una gran oportunidad para que China y los países de la región puedan demostrar que sus intereses económicos vienen acompañados de un compromiso real y robusto a la sostenibilidad ambiental y social en América Latina.

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