Proyecto de acueductos chinos genera rechazo en Argentina

Plantación de arroz irrigado (imagen: Marisa Mary)

Proyecto de acueductos chinos genera rechazo en Argentina

A pesar de un amplio rechazo de organizaciones sociales y ambientales y de partidos políticos, la provincia de Entre Ríos en Argentina busca avanzar con la construcción de dos acueductos para el riego de cultivos. La iniciativa será completamente financiada por China y es cuestionada por poco transparente y ambientalmente riesgosa.

El congreso provincial convirtió en ley en enero un proyecto que autoriza al gobierno a endeudarse por US$430 millones para la construcción de los acueductos Mandisoví Chico y La Paz-Estacas. El préstamo fue otorgado por el Banco Comercial e Industrial de China (ICBC) y la obra asignada a la empresa China State Construction Engineering Corporation.

La agricultura es una de las principales actividades económicas de Entre Ríos y de ahí surge el motivo del proyecto. La provincia es la principal productora de arroz, alcanzando a producir 750,000 toneladas por año. Al mismo tiempo, por las características de sus suelos, es la mayor productora de frutas cítricas como naranjas y pomelos.

La producción agrícola está concentrada en el noroeste de la provincia, zona en la que se ubicarán los acueductos. Será el primer proyecto en la provincia financiado por entidades estatales chinas. El proyecto fue rechazado por gran parte de los partidos políticos de la oposición junto con organizaciones sociales y ambientales.

“Es algo que trascendió la cuestión ambiental para transformarse en un amplio rechazo junto a los partidos de la oposición. Incluso las organizaciones agrarias que se verían beneficiadas por los acueductos lo rechazan. Hay mucha indignación por el ocultamiento, las clausulas secretas y la falta de participación social,” afirmó a Diálogo Chino Jorge Daneri, abogado y coordinador de proyectos de la Fundación M’Biguá.

Si bien el proyecto involucra dos acueductos, el gobierno comenzará con el denominado Mandisoví Chico, postergando el de La Paz-Estácas para un futuro cercano. La obra del primer acueducto todavía no empezó y se estima que durará tres años, beneficiando a una superficie de riego de 26,700 hectáreas de arroz y 3,336 de frutas cítricas, de acuerdo a estimaciones del gobierno provincial.

El proyecto de Mandisoví Chico es el más antiguo y fue inicialmente anunciado en 2011 por el ex gobernador Sergio Urribarri. La zona donde se ubicaría no cuenta con agua subterránea para riego, lo que vuelve necesario el acueducto, sostuvo a Diálogo Chino Cristian Gietz, Director de Hidráulica de Entre Ríos.

El acueducto iba a ser inicialmente financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que luego rechazó otorgar los fondos. Es por eso que la provincia decidió buscar el financiamiento de China, manteniendo la base del proyecto y agregando también el acueducto de La Paz-Estacas, el más cuestionado por las organizaciones ambientalistas y ahora frenado.

“No hicimos una licitación directa, es una contratación directa con China. Era la única manera de conseguir los fondos y eso hizo mucho ruido. Tenemos cinco años para pagar el préstamo con una tasa de interés de 4.5%. El proyecto de Mandisoví es el más avanzado y ya tiene su certificado ambiental. Se habló de una tala de bosques nativos pero no es así. Sólo una pequeña porción del canal pasa por el bosque”, aseguró Gietz.

Sin embargo, Daneri no coincide. Las áreas en las que se realizarán los acueductos son una de las pocas de la provincia que todavía conservan bosques nativos, ahora protegidos en Argentina por la Ley de Bosques. Al mismo tiempo, realizar la obra significaría impulsar todavía más los cultivos de arroz y frutas cítricas en la provincia y consecuentemente dar lugar a una mayor deforestación, sostuvo.

“Entre Ríos tiene muy buenos indicadores ambientales, con mucha tierra fértil y agua potable disponible. Por lo tanto, no es una obra prioritaria para la provincia. Quienes necesitan de este proyecto están en el resto de Argentina, no en Entre Ríos. Se va a profundizar la concentración de la tierra en menos gente. Realizar un acueducto significa más soja, más arroz y más deforestación”, afirmó Daneri.

Críticas a la transparencia

El medio ambiente no es lo único que generó un rechazo hacia el proyecto. Los partidos políticos opositores y las diversas organizaciones cuestionan la falta de transparencia en el préstamo con China, advirtiendo la existencia de cláusulas secretas en el contrato y el poco tiempo de debate del proyecto en el Congreso.

“Todo el proyecto se manejó con un alto grado de secretismo. No se hizo licitación pública y se otorgó directamente el contrato a China. Es un esquema antidemocrático. A los legisladores de la oposición les dieron el proyecto el mismo día de la votación. No se respetaron los valores básicos de la república. Podría terminar siendo un escándalo de corrupción gigantesco”, sostuvo Daneri a Diálogo Chino.

Los acueductos son sólo uno más de los proyectos de China en Argentina que han estado envueltos en críticas por falta de transparencia. Ambos países firmaron más de 20 tratados durante el gobierno anterior de Cristina Kirchner y comparten una alianza estratégica, la cual fue cuestionada por incluir supuestas clausulas secretas.

“La falta de transparencia se ha vuelto la norma en los contratos entre China y América Latina. Se aplica especialmente para Argentina y Venezuela. Lo que hace China es garantizar mercado para sus empresas dándole financiamiento barato a gobiernos que tienen acceso restringido al crédito. Los países negocian por separado y no en bloque y pierden poder de negociación”, afirmó a Diálogo Chino el economista e investigador del CENIT, Andrés López.

Entre los proyectos firmados, se destacan las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, un emprendimiento de US$4.7 millones de dólares en la provincia de Santa Cruz. El mismo se encuentra en revisión por el gobierno de Mauricio Macri, quien criticó las características del contrato firmado por su antecesora.

Lo mismo ocurre con la estación espacial de China en la provincia de Neuquén, sospechada por un posible uso militar que ha sido siempre negado por China.

“El acuerdo marco de Argentina con China está lleno de anexos y componentes secretos. La parte conocida públicamente es muy chica. El problema es el poder asimétrico de China, que tiene los recursos y América Latina las necesidades. Se incluyen cláusulas que permiten evitar instancias de licitación y competencia abierta para contratar directamente a las empresas y productos chinos”, agregó López.

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