Los chinos que se instalaron en el desierto de México huyendo de la discriminación

En los Estados Unidos al principio del siglo veinte, una ola de xenofobia en contra de los chinos obligó a cientos de trabajadores a huir al sur de la frontera en busca de oportunidades. La empresa estadounidenses Colorado River Company había traído a miles de

Compartir

El desierto de Mexicali (imagen: Dan Cipolla)

En los Estados Unidos al principio del siglo veinte, una ola de xenofobia en contra de los chinos obligó a cientos de trabajadores a huir al sur de la frontera en busca de oportunidades.

La empresa estadounidenses Colorado River Company había traído a miles de chinos para construir el ferrocarril en California, pero cuando terminó la construcción, el estado desató una redada y los expulsó del país violentamente. Muchos regresaron a China pero otros decidieron caminar hasta México por el desierto árido y establecer una colonia agrícola.

Los chinos de Mexicali estuvieron íntimamente involucrados con cada fase de la reclamación de la tierra y en el fomento de la agricultura, y sin ellos, habría tomado décadas desarrollar una de las zonas agrícolas más ricas del mundo, explica el académico Jason Oliver en su artículo.

La experticia que los chinos tenían en la industria del algodón, les permitió transformar la zona del desierto a una colonia irrigada, canalizando el agua del río Colorado. El sistema funciona hasta el día de hoy y sostiene un actividad agrícola abundante.

Desde el siglo pasado, la economía en Mexicali se ha basado en la agricultura y actualmente, más de 15.000 personas trabajan en el Valle de Mexicali, produciendo algodón, trigo, alfalfa y verduras, según la Secretaría Nacional de Desarrollo Agrícola. Los productos se venden a nivel nacional y se exportan principalmente a Estados Unidos.

El Valle de Mexicali tiene un clima extremadamente árido y el agua de la región todavía viene del río Colorado y los acuíferos locales. Uno de los retos actuales es lograr alcanzar a proveerle agua a la población urbana y suplir las demandas de agua para las actividades agrícolas, según un reporte de la Universidad de Duke.

La comunidad china conserva sus raíces

Mexicali es un lugar como ningún otro en México—es una ciudad donde se encuentran más de 200 restaurantes de comida cantonesa considerada la mejor comida china del país. Sirven desde pescado agridulce, camarón de tres sabores, arroz frito, sopa de aleta (de imitación), chow mein, hasta chunkuns, o rollitos primavera.

“Se escucha que hubo un tiempo en que la prensa y los avisos de las calles de Mexicali estaban en chino”, explica Li Bo, una profesora de Mandarín que trabajaba en Shanghai y que vive en Mexicali hace seis años. “Luego empezaron a llegar mexicanos y empezaron a no querer a los chinos”, agrega.

México les dio la bienvenida a los chinos migrantes y comenzaron a trabajar la tierra sembrando algodón, mejor conocido como el oro blanco de la época, pero el resentimiento antichino en México no tardó en surgir. Nació durante la revolución bajo el lema del nacionalismo y se asemejaba mucho al racismo norteamericano: a los chinos se les acusaba de robarse los trabajos de los mexicanos y de esparcir enfermedades.

La xenofobia estaba concentrada en los estados del norte de Sinaloa, Sonora y Baja California, y estalló con la masacre del Torreón, dónde las fuerzas revolucionarias de Francisco Madeiro asesinaron a 300 chinos y torturaron a cientos más.

Por el miedo, muchos huyeron y se refugiaron en Mexicali en los sótanos de la Chinesca, una red subterránea que las familias usaban para protegerse de las altas temperaturas del desierto. La ciudad subterránea les dio casa y refugio a los chinos que temían por sus vidas, durante años.

Mexicali chinos
Li Bo lleva a sus estudiantes mexicanos a Shangri-la en China para aprender a hacer esculturas tibetanas Photo Xing Yue

El pasado emerge de las sombras

Hoy en día en Mexicali, la comunidad china hace un esfuerzo por conmemorar su dolorosa historia de exclusión. Desde la época de xenofobia se ha recorrido un largo camino y la comunidad china ha estrechado lazos de solidaridad con las autoridades mexicanas.

“Ahora está cambiando la discriminación”, explica Li Bo. “La Chinesca ya se convirtió en un museo, hacen actividades e invitan a los mexicanos a participar. Los de la comunidad china siempre invitan”, agrega.

“El gobierno mexicalense nos tiene mucho respeto, desde el ayuntamiento hasta diferentes departamentos municipales y estatales como la migración, la seguridad pública o la secretaria de salud que nos ayudan y necesitan de nuestra ayuda”, explica Zhen Yingwei, el presidente de la Asociación de Empresarios chinos en el Noroeste de México.

Esto se hizo evidente el año pasado cuando la comunidad china se movilizó para ayudar a las víctimas del terremoto de 7.1 grados que azotó a Puebla el 19 de septiembre, dejando a 326 muertos y miles de heridos.

“Cuando fue el terremoto el año pasado formamos un grupo de voluntarios para hacer la recaudación de materiales”, cuenta Zhen Yingwei. “Yo personalmente me encargué de ese grupo. En total, la comunidad donó cuatro camiones que incluían alimentos y productos higiénicos”, explica. “La comunidad mexicana se sentía muy agradecida por los actos de solidaridad de la comunidad china”.

Sin embargo, los problemas de discriminación en las escuelas perdura por el idioma y las diferencias culturales, y las instituciones hacen esfuerzos por promover la integración. Las actividades culturales y las celebraciones tradicionales dan a conocer otra cara de China.

Mexicali chinos
Celebraciones del año nuevo en La Chinesca foto por Li Bo

Cada año, guiándose por el calendario lunar, se celebra el año nuevo chino y telas de colores brillantes. Son grandes fiestas en las que los mexicanos y mexicanos descendientes de chinos disfrutan de la cocina cantonesa. Pero uno de los problemas que tienen los restaurantes en este momento es que menos chinos quieren migrar a Mexicali a cocinar.

“Ahora es mucho más fácil ganar dinero en China que afuera. Así que, muchos restaurantes sufren una escasez de chefs”, explicó Zhen Yingwei. Y es que desde que los chinos fundaron Mexicali las condiciones han cambiado mucho—China pasó de ser un país con altos índices de pobreza a tener una clase media de casi 400 millones de personas que en los próximos años duplicará sus gastos, según las investigaciones de ANZ Research.

De la relación de los chinos con los Estados Unidos, Li Bo opina que sigue habiendo un deseo de migrar.

“Casi, casi es un sueño para los chinos que vinieron acá ir, o por lo menos tener la residencia estadounidense. Muchos chinos aquí se quedan y luego se van para otro lado”, explica.

“Pero yo no quiero ir. No me gusta ese país”, agrega entre risas. “Me gusta mucho la comida mexicana”.