El aguacate, la fruta estrella en China que está causando estragos al medio ambiente

Mientras el consumo aumenta en China, los países productores de América Latina viven sequías y crece la deforestación

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imagen: Kevin Brown

“En Chile te desayunas, comes y sueñas con palta, pero viviendo en China no era fácil encontrarla”, cuenta Camila Kemeny, una profesora chilena que enseña inglés en la ciudad de Hefei, China. “Últimamente veo más entonces soy feliz, porque siempre ando buscándolas como loca”, afirmó.

Efectivamente, en los últimos años la importación de aguacates o paltas -la “fruta mantequilla”, según se le conoce en China- ha explotado y casi toda está llegando de América Latina. En 2017 China importó más de 32 mil toneladas de aguacate, una cifra 122 % más que la del año anterior.


aguacate América latina

Exactamente la mitad de estos provinieron de Chile, mientras que 8.754 vinieron de México y otras 6.667 toneladas de Perú, según las estadísticas del Comtrade de las Naciones Unidas.

Los tres países tienen ventajas en el mercado chino: Chile y Perú -que tienen acuerdos de libre comercio con China- no pagan ningún arancel por exportar sus aguacates, mientras que México –que exporta el 49% (la mitad) del aguacate a nivel mundial- se ve beneficiado por tener una distancia tres veces menor que la de sus competidores.


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Paz, junto con otros expertos, atribuyen el éxito de la fruta a los chinos que viajan al exterior y a los turistas que están trayendo un nuevo hábito culinario, considerado saludable y de moda. Y es que la fruta del oro verde está en auge en el mundo entero: con los nuevos restaurantes que promueven hamburguesas que en vez de pan se envuelven en aguacate, más los beneficios de salud que se exponen a diario, el aguacate parecería ser una nueva celebridad global.

Pero esta demanda no surgió de manera espontánea en China. El aguacate era prácticamente desconocido hace diez años y los chinos, que conservan una tradición culinaria con orgullo, no aceptaron a la nueva fruta de manera natural.

El medio China Global TV Network llamó su especialsobre la importación del aguacate: “La locura de China por los aguacates: una historia de éxito de marketing de un súper alimento”, argumentando que la llegada de esta fruta fue impulsada por campañas de promoción que aplauden los beneficios de salud y aprovechan el ‘sex appeal’ de una fruta que está en auge en occidente.

Empresarios latinoamericanos han creado grupos de aguacate, como son el Comité de Palta Hass en Chile, o el APEAM mexicano, que han llevado campañas de promoción a China. El consulado mexicano patrocinó un festival de comida mexicana en Guangzhou y en Sanya (en la isla de Hainan) en el 2015, para promover los materiales de comida mexicana y el turismo.

“China es un mercado enorme y, a medida que las personas se dan cuenta de las frutas que exportamos y las introducimos como parte de su dieta, el consumo aumentará. Hemos visto que esto sucede recientemente con el aguacate”, dijo Roxana Quirarte Murguia, consultora para el mercado chino de la compañía Mexico Food Connection al medio China Daily.

Además se han firmando acuerdos entre grandes empresas para promover la distribución a gran escala. Mission Produce, la compañía de aguacates más grande de los Estados Unidos, Lantao, el principal importador de aguacates a China y Pagoda, una distribuidora de frutas, firmaron un acuerdo de cooperación según el medio Produce Report. Mr. Avocado, la nueva marca creada por esta fusión, está distribuyendo en grandes supermercados en cajas que explican cómo cortar la fruta y cómo prepararla para recetas para el año nuevo chino.

Para sumar a los esfuerzos de promoción, el año pasado la cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken hizo una campaña para promover su sándwich de pollo frito y tacos rellenos de aguacate, y hasta utilizaron la imagen del estiloso cantante chino Joker Xue desfilando con un fino bigote verde de aguacate.

Los retos sociales y ambientales

A pesar de que el aumento en importaciones ayuda a las economías latinoamericanas y genera empleos, las consecuencias ambientales son preocupantes. El alto consumo de agua que se requiere para obtener su textura sedosa y la cantidad de terreno que se necesita para poder alcanzar las demandas han causado estragos sobre la tierra.


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En Chile, el problema más grave ahora es del agua. En la provincia de Petorca, una zona de producción de aguacate, los ríos que una vez corrían con agua se han secado. Se estima que se necesitan 2.000 litros de agua para producir un kilo de aguacate, cuatro veces la cantidad que se necesita para producir un kilo de naranjas, según el Instituto Nacional de Investigación Forestal, Agricultura y Pesca de México.

El activista Rodrigo Mundaca, vocero de Modatima (el Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra y la protección del Medio Ambiente) acusa a la agroindustria directamente de la privación del agua de las comunidades aledañas.

En una investigación que llevó a cabo el medio The Guardian, los campesinos de la zona afirman que las personas se están enfermando por la sequía y deben escoger entre cocinar o lavarse, ir al baño en hoyos o en bolsas plásticas, mientras los grandes negocios de agro ganan cada vez más.

“Además en general ha llovido menos en los últimos diez años y los problemas de riego son importantes”, explicó Alex Martín, un cultivador que lleva más de 20 años exportando aguacate desde Chile. El cambio climático combinado con las altas demandas de producción, están acabando con el agua de Petorca generando la indignación de comunidades y organizaciones sociales.

En Michoacán, el estado que más aguacates produce en México, el cultivo ha crecido de manera desmedida y se le atribuye ser un factor de deforestación. Ante la ausencia de una regulación efectiva para delimitar las áreas de conservación forestal y la falta de alternativas reales y competitivas para el buen manejo de los recursos forestales, los bosques están desapareciendo, según denunció Greenpeace.

La superficie destinada a la producción de aguacate pasó de 31 mil hectáreas en 1980 a más de 106 mil hectáreas en 2009, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) del gobierno.

Además entre 1976 y 2005 se perdieron 20 mil hectáreas de bosques en los municipios de Charapan, Cherán, Los Reyes, Nahuatzen, Nuevo San Juan Parangaricutiro, Paracho, Peribán, Tancítaro, Tingambato, Uruapan y Ziracuaretiro. Y sólo de 2000 al 2005 esta pérdida se aceleró y adquirió un ritmo de 509 hectáreas por año.

Hay esfuerzos por contrarrestar los impactos negativos y, según APEAM, se han reforestado 425 hectáreas de bosque en Michoacán. Pero además de los problemas ambientales, el aguacate se ha convertido en un foco para el crimen organizado en Michoacán, donde cárteles controlan grandes partes del negocio y promueven las siembras ilegales. Y si la demanda continúa creciendo a pasos agigantados sin regulaciones efectivas, las actividades ilegales perdurarán causando un mayor impacto sobre el medio ambiente.

Sin embargo, países como Colombia buscan sumarse a la exportación a China. Por el momento el aguacate colombiano todavía no tiene permiso de ingreso al mercado chino, pero el crecimiento vertiginoso del consumo lo convirtió en una de las prioridades del país. De hecho, ese fue uno de los temas centrales en la agenda del hasta hace poco ministro de agricultura Juan Guillermo Zuluaga, que visitó Beijing en mayo pasado y se reunió con su homólogo Han Changfu para hablar del tema.

“Colombia ahora depende en parte del mercado europeo y necesitamos la diversificación de mercado”, explicó Ricardo Uribe, un empresario que lleva más de 19 años en el negocio aguacatero en Colombia. “El mercado chino tiene unos calibres que no se comparan con Europa y Colombia tiene acceso al océano Pacífico para alcanzar el mercado asiático, entonces podría ser muy bueno para el país”, afirmó, y aclaró que considera que los mismos problemas ambientales no se darían en Colombia.

El Ministerio de Comercio Exterior colombiano expresó entusiasmo por la exportación de aguacate a China, diciendo que se traduciría en proyectos productivos para regiones que fueron muy golpeadas durante los años de violencia de guerrillas y otros grupos armados ilegales. La producción de aguacate en Antioquia, Caldas, Cauca, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del cauca va en aumento, podría representar un cambio en las condiciones de vida de miles de personas que se están levantando a nuevas oportunidades en la posguerra, después de la firma del acuerdo de paz en este país en el 2016.

Que la producción de aguacate sea un bien para la economía, el medio ambiente y la sociedad en medio de una demanda que crece exponencialmente, dependerá en gran medida del manejo estatal y la veeduría de organizaciones sociales y ambientales que ejercen en América Latina.

-Gráficos realizados por Catalina González