Los cambios en los hábitos alimentarios chinos y sus consecuencias globales

Un sistema de producción y de consumo "tradicional y moderno" se forma a medida que China busca suministros en el extranjero

Compartir

china urban farming

A medida que China se urbaniza, los métodos de producción y consumo de alimentos están cambiando (imagen: Payton Chung)

En tan solo tres décadas, el sistema alimentario de China cambió su método basado en el racionamiento y los cupones de granos a uno caracterizado por el incremento de las opciones, el aumento de los precios y la creciente preocupación por la calidad y seguridad de los alimentos. En el 2012, China se convirtió en el mercado minorista de comestibles más grande del mundo. Este crecimiento está determinado por la urbanización del país y el surgimiento de una clase media con hábitos alimentarios cambiantes.

El comercio electrónico creció en su valor más del 52% entre el 2014 y el 2016. Los pedidos en línea del almuerzo o la cena se convirtieron en una rutina diaria para millones de residentes urbanos, a pesar de la enorme cantidad de alimentos y residuos plásticos que generan. Mientras tanto, los chinos más jóvenes se están distanciando de los orígenes de los alimentos y pierden sus conocimientos y habilidades.

Investigaciones están revelando cambios sorprendentes en la dieta, como el aumento del consumo de aceites, alimentos de origen animal y bebidas azucaradas.

A pesar de estos cambios fundamentales en la forma de consumo de los alimentos, la producción de alimentos de China todavía está dominada por 200 millones de pequeñas granjas que venden productos a través de un complejo sistema de mecanismos formales e informales. Este sistema se encuentra constituido por grandes empresas subsidiadas de alimentos que fueron designadas por el estado como las “cabezas de dragón”, cooperativas especializadas, mayoristas administrados por el gobierno y sistemas no controlados de pequeños comerciantes para trasladar productos de las aldeas a diversos mercados y formatos minoristas.

Las consecuencias para la salud a partir de los cambios generados por los patrones de consumo de los alimentos también son sorprendentes

Mientras tanto, el sector agrícola también se moderniza rápidamente. Las cadenas de suministro de alimentos tradicionales y modernas coexisten en muchos sectores agrícolas. Los sectores ganadero y lechero están logrando mayores resultados a través de la consolidación de la granja y el procesamiento. Estos sectores dependen cada vez más de las importaciones de piensos, principalmente de la soja, para satisfacer la creciente demanda interna de alimentos de origen animal.

La inversión extranjera directa catalizó el sector de procesamiento de alimentos de China. Las empresas extranjeras están comenzando a desempeñar funciones claves en el procesamiento agrícola (por ejemplo, los grandes distribuidores de granos ADM, Cargill, Bunge y Wilmar), la producción de alimentos (por ejemplo, Nestlé, General Mills, Coca-Cola, Pepsico, Danone y Heineken) y los servicios alimentarios (por ejemplo, Yum! Foods y McDonald’s).

¿Por qué es importante?

La creciente dependencia de China de alimentos importados convierte a este país en un jugador crítico en el mercado mundial de alimentos. El tamaño gigantesco de su población y su economía alimentaria significan que las transformaciones de su sistema alimentario tendrán consecuencias, algunas no intencionales, para sus 1.400 millones de habitantes y para el resto del mundo.

En el marco de las transformaciones alimentarias de China hay innumerables consecuencias ambientales y socioeconómicas: desde las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el uso excesivo e ineficiente de fertilizantes sintéticos, hasta el agotamiento y la contaminación de los recursos del suelo y las aguas subterráneas, hasta políticas estatales que excluyen a los pequeños agricultores y brindan apoyo financiero a las granjas de gran escala.

114 millones

número de personas que tienen diabetes en China

Las consecuencias para la salud a partir de los cambios generados por los patrones de consumo de los alimentos también son sorprendentes. Una de las principales preocupaciones es el rápido incremento de las enfermedades no infecciosas como la hipertensión (presión arterial persistentemente alta), la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Uno de cada tres adultos en China tiene presión arterial alta. Siendo un país de 114 millones de habitantes, también posee el mayor número de diabéticos a nivel mundial. Los enormes costos asociados a esta crisis de salud pública supondrán una pesada carga para el desarrollo sostenible de China y, en consecuencia, para el mundo.

Los impactos de los cambios del sistema alimentario de China varían enormemente en países extranjeros.

El aumento del consumo de aguacate en China, impulsado por la creciente preocupación nutricional entre la creciente clase media en ese país, trae por ejemplo nuevas oportunidades de negocios, pero también una potencial crisis ambiental en América Latina por un alto uso de agua.

La desconfianza de los chinos en las marcas nacionales de productos lácteos, a causa del escándalo de la leche contaminada con melamina del 2008, ha provocado un aumento en la demanda de leche fórmula para bebés procedente de Australia y en consecuencia generó una “crisis de la leche de fórmula para bebés» en la propia Australia.

La disputa comercial entre China y los Estados Unidos demuestra aún más cuán profundamente integrado está el sistema alimentario de China en la economía política global. Las tensiones de la guerra comercial pueden afectar la producción nacional de alimentos y su consumo a través del aumento del costo de los alimentos importados. También se teme que si China traslada su fuente de soja de los Estados Unidos a Brasil, no sólo provocaría el deterioro de los medios de subsistencia de los agricultores en el primer país sino también generaría una mayor presión ambiental y deforestación en América del Sur.

hábitos alimentarios chinos
Como resultado de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las importaciones chinas de soja brasileña, que se utiliza en la alimentación animal, han aumentado considerablemente (imagen: Pixabay)

Oportunidades y recomendaciones

Actualmente están surgiendo diversas oportunidades para promover un sistema alimentario más sostenible en las políticas relacionadas con los alimentos y entre los grupos de la sociedad civil en China.

El gobierno chino ha manifestado su apoyo al desarrollo de una agricultura más sostenible. El Plan Nacional de Modernización de la Agricultura (2016-2020), por ejemplo, exige una mayor inversión pública en la protección de los recursos agrícolas, la restauración de las tierras agropecuarias y la promoción de las diversas funciones de la agricultura. El Plan Nacional de Desarrollo de la Agricultura Sostenible (2015-2030), un documento guía publicado en mayo de 2015, signó un nuevo comienzo para el desarrollo agrícola en China.

Mientras tanto, en China están prosperando las iniciativas de alimentos alternativos como la agricultura comunitaria y los mercados de pequeños productores agrícolas, con el objetivo de enfrentar la crisis de seguridad alimentaria.

Las organizaciones no gubernamentales y académicos de diversas universidades chinas han estado defendiendo proactivamente el potencial y los derechos de los pequeños agricultores en el desarrollo de la agricultura sostenible. También se han creado programas públicos de educación alimentaria integrados por varias granjas agrícolas líderes apoyadas por la comunidad.

Se podría hacer mucho más para reducir los impactos adversos de los cambios en el sistema alimentario. La agroecología en las políticas agrícolas debería promoverse mejor. Los pequeños agricultores deben ser reconocidos en las políticas por su conocimiento y potencial en el desarrollo de la agricultura sostenible. Los canales innovadores de abastecimiento de alimentos, como los mercados de los agricultores, deberían ser apoyados para reconstruir la confianza de los consumidores en los alimentos producidos en el país. El potencial de la sociedad civil debería apoyarse en una mejor forma para fomentar la producción y el consumo sostenible de los alimentos y los programas de educación pública sobre alimentos.

Nuestra investigación constituye un esfuerzo para lograr un avance en esta agenda.