Miles de turistas chinos llegan a la Antártida

Mientras el derretimiento de las capas polares avanza, cada vez más aventureros aterrizan en el continente congelado

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Ahora los chinos son el segundo grupo más grande de turistas en la Antártida foto: Natalia Jaramillo

Pensar en visitar la Antártida como se visita el parque Yellowstone o El Cairo era casi impensable hace veinte años. El continente blanco está rodeado por gigantescas barreras de hielo y las heladas aguas del Océano Glacial Antártico, convirtiéndolo en uno de los lugares más aislados y peligrosos del mundo.

Sobra decir que llegar no es nada fácil. He visitado la Antártida cuatro veces como parte de la expedición científica colombiana y cada verano, cuando atravieso el temido paso Drake, estoy segura de que nuestro buque se va a hundir en alguna tormenta entre tremendas olas de 12 metros y vientos de 90 km por hora.

Pero hoy en día si eres un turista dispuesto a gastar más de 10.000 dólares, puedes abordar un pequeño avión o un cómodo crucero con destino a la Isla Rey Jorge, también conocida como Isla 25 de Mayo o Isla Waterloo, y emprender una travesía única que hasta ahora estaba limitada a los científicos de todo el mundo.

A las once de la noche se puede apreciar el atardecer foto: Natalia Jaramillo

Los viajes que duran entre 10 o 15 días, recorren lugares de la península y los turistas pueden optar entre “la exploración ‘a pie’ o la observación a distancia, según refiere Alan Fox, presidente de AntarcticaCruise. A diferencia de los buques adaptados para la investigación científica, los barcos turísticos son lujosos y cuentan con cómodas cabinas, elegantes salones de reunión, lujosos restaurantes y hasta servicio de spa y gimnasio.

Los turistas chinos no se han quedado atrás.

Desde el 2008 los estadounidenses ocupaban el primer lugar en el número de visitantes, seguidos por europeos y australianos. En el 2010 apareció China por primera vez, ocupando el séptimo lugar con apenas un 3 por ciento del total, pero en los siguientes años, China se ha convertido en la figura más visible de Asia, y tiene el segundo puesto desde 2016 hasta 2018 con el 12 y 15.8 por ciento, según la Asociación Internacional de Operadores de Tures Antárticos (IAATO).

Mucha gente joven está teniendo acceso a estos costosos viajes que terminan convirtiéndose en una cuestión de estatus 

“El incremento de los turistas chinos en los cruceros de lujo es evidente.  Hoy en día, en la biblioteca de a bordo un 30 o 40 por ciento de los libros disponibles está en mandarín”, explicó Ángela Posada-Swafford, periodista colombiana y guía científica de Quark Expeditions.

“Además, desde hace tres años, parte del bufé ha tenido que ser adaptado al gusto de los chinos. Es usual encontrar sopa de pescado siempre al desayuno”, agregó Posada-Swafford.

Según el Hurun Report, que elabora el equivalente chino a la lista de millonarios de Forbes, en 2017 las regiones polares fueron el segundo tópico más importante considerado por los turistas chinos más acauladados a la hora de elegir un destino y ocuparon la séptima posición entre sus  destinos preferidos.

Turismo de élites

A medida que la economía china se expande, un número importante de sus ciudadanos ha logrado incrementar su capacidad de consumo y viajar se ha convertido en un pasatiempo popular para los chinos, especialmente para ejecutivos jóvenes y de mediana edad. Para los denominados super ricos, sus salarios no solo les permiten costear este tipo de viajes, sino que los incorpora a la lista de ‘consumidores de lujo’, de acuerdo con el Hurun Research Institute.

“Mucha gente joven está teniendo acceso a estos costosos viajes que terminan convirtiéndose en una cuestión de estatus que no sólo se queda en la parte personal, sino que trasciende a lo nacional”, explicó Posada-Swafford.

Parte del atractivo de visitar el continente es la idea de ser un paisaje prístino foto: Natalia Jaramillo

“Por ejemplo, cada vez hay más chinos jóvenes que van a la Antártida a contraer matrimonio. Ellos llevan puestas sus ropas de seda y smoking debajo de los trajes térmicos que se quitan al llegar al lugar elegido. Después de la ceremonia despliegan, para la foto, un letrero en chino que anuncia que se casaron en la Antártida”, agregó.

La Antártida se ha convertido en un destino “aspiracional” para esa sector social más afluente en la medida en que se ha elaborado un imaginario en torno a ella que explica en gran parte a pesar de ser un destino potencialmente peligroso, en un elemento de prestigio sinónimo de exclusividad y aventura.

Por ejemplo, la compañía europea Hurtigruten que ofrece itinerarios recurrentes a la península, promete en su publicidad: “Gracias a su aislamiento, el ambiente antártico es probablemente el lugar natural más prístino del planeta”.

Impacto ambiental

En los últimos 26 años el turismo antártico se ha incrementado en un 770 por ciento. Y durante el último verano austral el número de turistas que visitó el continente aumentó en un 17 por ciento, alcanzando una cifra que sobrepasa las 51.000 personas según la IAATO.

La preocupación por los impactos ambientales que este fenómeno puede generar en un ecosistema tan frágil no ha sido menor, considerando que si la cantidad de turistas continúa aumentando de manera exponencial, habrá retos enormes para la conservación del ecosistema polar.

Por esta razón, anualmente, la Secretaría del Tratado Antártico discute las medidas de contingencia para lograr un equilibrio que permita hacer sostenible esta actividad.

25,000

kilómetros de hielo se han perdido desde 1950

Antes y durante los trayectos cada operador da a conocer por medio de conferencias educativas y documentos las reglas de comportamiento y restricciones para los visitantes entre las que se encuentran la aproximación a la fauna, la delimitación de los senderos para caminatas y el aseo adecuado de los trajes para prevenir la introducción de especies no autóctonas.

También se lanzó la aplicación gratuita “IAATO Polar Guide: Antarctica” para IOS and Android,  que funciona sin conexión a Internet y está diseñada para apoyar la bio-seguridad de la fauna, entre otras funciones.

Hay siete especies de pingüinos que solo se encuentran en la Antártida foto: Natalia Jaramillo

Muchas de las actividades a bordo están orientadas a educar a los turistas sobre la importancia del continente blanco, a crear conciencia y responsabilidad ambiental. Para ello van a bordo del buque científicos guías, que hacen parte del equipo de cada compañía, cuya labor es dictar charlas a los pasajeros relacionadas con la historia, la fauna y la flora del continente, así como explicar la importancia del Tratado Antártico, que son la serie de acuerdos internacionales que definen el estatus político de un continente sin países.

Sin embargo, el declive ambiental es inevitable y ha sido notorio en los últimos años: las barreras de hielo que rodean el continente se están comenzando a retirar por el aumento las temperaturas del mar, el krill, alimento esencial de las ballenas, se está reduciendo y las afectaciones en la cadena trófica antártica ya se están haciendo evidentes. Según el portal de investigación Discovering Antarctica, desde 1950 se han perdido 25.000 km2 de barreras de hielo.

La Antártida es la última frontera donde aún no ha llegado la explotación de los recursos naturales a nivel industrial: es la reserva de agua dulce más importante del planeta y el regulador del clima mundial, por lo que de su estabilidad y conservación dependen una gran cantidad procesos biológicos vitales. Por esta razón, líderes mundiales se reúnen anualmente para diseñar estrategias de protección en contra de las actividades humanas de las zonas marinas.

Es probable que los turistas que visiten el continente en los años siguientes sean testigos de los cambios ambientales que definirán el estado del planeta para las generaciones futuras.