Cumbre Sur-Sur resalta la urgencia del desarrollo sostenible

La cumbre de Buenos Aires destacó la necesidad de llevar los objetivos de desarrollo sustentable de la ONU al "siguiente nivel"

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El presidente de Argentina Mauricio Macri recibe al Secretario de las Naciones Unidas Antonio Guterres y a la Presidenta de la Asamblea General María Fernanda Espinosa (imagen UNOSSC)

Representantes de más de 190 países se reunieron en Buenos Aires para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur la semana pasada con el objetivo específico de promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la agenda 2030. Es sólo la segunda conferencia de este tipo, luego de una primera cita en la capital argentina en 1978.

La reunión hizo hincapié en la necesidad urgente de actuar para promover el desarrollo sostenible y se comprometió a mejorar las capacidades técnicas entre los estados del sur para resolver los desafíos internos. Los países también acordaron formalizar la cooperación en temas como el cambio climático, el medio ambiente y la seguridad alimentaria

“Nos vamos con tareas y oportunidades. No podremos lograr todos los ODS si no avanzamos en la cooperación Sur-Sur. Tenemos que llevar todo lo hablado al siguiente nivel”, afirmó Achim Steiner, administrador del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos por las ONU en 2015, ocuparon un rol transversal en la conferencia. Los países resaltaron cómo la cooperación sur-sur puede ayudar a alcanzar su cumplimiento gracias a la cooperación regional y coordinación.

Progreso limitado

El progreso a nivel global en el cumplimiento de los ODS ha sido por ahora limitado, de acuerdo con el último informe anual de avances de la ONU. Tres de cada diez personas no tienen acceso a agua segura, millones mueren todos los años de contaminación del aire y la acción climática no es lo suficientemente ambiciosa, entre otros problemas.

“La cooperación sur-sur puede contribuir a la transformación de las economías dependientes de combustibles fósiles, usando estrategias para reforzar el desarrollo sustentable y la protección ambiental. Si actuamos mal, estaremos estancados en un futuro de más emisiones”, sostuvo Antonio Guterres, secretario general de la ONU.

Como resultado de la conferencia, los países firmaron un documento de cierre en el solicitaron a los países desarrollados y en desarrollo “redoblar los esfuerzos” para implementar los ODS mediante la “promoción de las dimensiones económica, social y ambiental de la sostenibilidad”.

“La escasez de recursos sigue obstaculizando la expansión de la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular. Por lo tanto, subrayamos la necesidad de que se movilicen más recursos y de que se logre la participación especialmente del sector privado”, afirmó el documento.

Tiempo de cambios

Los presidentes de Uruguay, Paraguay y Chile y numerosos ministros de relaciones exteriores de países en desarrollo asistieron a la reunión, junto con representantes de los países desarrollados, quienes fueron invitados a demostrar cómo el Norte y el Sur pueden colaborar mejor.

“La cumbre no reemplaza el trabajo norte-sur, sino que la complementa y la enriquece. La cooperación sur-sur es la columna vertebral de la integración regional, acerca a los pueblos y facilita los procesos de concertación política”, sostuvo María Fernanda Espinosa, presidenta de la Asamblea General de la ONU.

40

el número de años desde la última cumbre Sur-Sur de la ONU

La cumbre se reflejó en el Plan de Acción de Buenos Aires (PABA), directrices para la cooperación Sur-Sur establecidas en la cumbre inaugural Sur-Sur hace 40 años. En esta ocasión, los delegados describieron la cooperación futura en un plan de trabajo para 2030, que incorporó los objetivos y principios del Acuerdo de París

El énfasis en la asistencia técnica entre países demuestra un compromiso que va más allá de las expresiones retóricas de solidaridad.

En 1990, el Sur global, definido en términos generales como una agrupación de países de bajos ingresos o marginados política y socialmente fuera de Europa y América del Norte, representaba solo un tercio de la producción mundial. Hoy representa aproximadamente la mitad.

El comercio Sur-Sur se ha triplicado en el mismo plazo y la proporción de inversión Sur-Sur ha aumentado del 20% al 50%. Hay relativamente menos ayuda Norte-Sur, pero más opciones de cooperación Sur-Sur y “triangular”: plataformas multilaterales y mecanismos de financiamiento para el desarrollo que no dependen únicamente del apoyo de una superpotencia global.

“La cooperación es una gran herramienta para promover el vínculo entre países con diferentes niveles de desarrollo, como quedó manifiesto en diciembre pasado, cuando decidimos comunicar con el G20 el rol de la cooperación,” sostuvo el presidente argentino Mauricio Macri en la apertura del evento.

A lo largo de los años, la cooperación sur-sur logró avances significativos en áreas variadas. Por ejemplo, Bolivia ya logró combatir una plaga de langostas que amenazó con destruir miles de kilómetros de cultivos. Argentina es el país lider en la cooperación de este tipo, con más de 180 proyectos en 40 países.

“Tenemos que apoyarnos entre todos y colaborar, necesitamos más multilateralismo. Es la única manera de tener paz e implementar la agenda 2030. Compartir recursos, experiencias e información es clave para alcanzar los ODS, a los cuales todos los países deberían estar comprometidos”, sostuvo Teresa Rivero, canciller de Portugal.

Al mismo tiempo, Marc Andre Blanchard, representante de Canadá ante la ONU y moderador de la sesión plenaria, sostuvo: “Todos se pueden beneficiar del desarrollo sustentable. No es una agenda de gobierno, es de todos los ciudadanos. El tiempo se está acabando y tenemos que actuar con proyectos concretos lo antes posible.”

La trampa ambiental

Durante la cumbre, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó el informe Perspectivas Económicas de América Latina 2019, en el cual resaltó a las amenazas ambientales de la región como una de las cuatro “trampas del desarrollo.”

La trampa está vinculada a la estructura productiva de la mayoría de las economías de América Latina, que está sesgada hacia la materia prima y las actividades intensivas en recursos naturales, según el informe. Advirtió que esto podría llevar a estos países hacia un futuro ambiental y económicamente insostenible.

Sabías que...?


América Latina posee el 40% de la biodiversidad del planeta

América Latina posee el 40% de la biodiversidad del planeta y tiene una de las huellas ecológicas más bajas del mundo, sostuvo la OCDE en su informe. Sin embargo, la región, sufre buena parte de las consecuencias de la inacción colectiva a escala mundial.

El informe destacó los impactos físicos y económicos del cambio climático en América Latina, incluidos los efectos de los cambios de temperatura y precipitación en los rendimientos agrícolas.

La región tiene un modelo económico “insostenible”, ya que se basa en el agotamiento de sus recursos naturales. Superar esto requerirá “reformas de política audaces” para avanzar hacia una economía baja en carbono y fomentar el crecimiento económico, concluyó el informe:

“Los marcos de políticas existentes y los intereses económicos continúan orientados hacia los combustibles fósiles y las actividades intensivas en carbono. Para revertir esto, se necesita una transformación tecnológica y de infraestructura sin precedentes”.