La Franja y la Ruta, la nueva cara de China en América Latina

El segundo foro de la Franja y la Ruta se desarrolla en Beijing a la par de que la iniciativa enfrenta desafíos diplomáticos

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Esculturas de jardín conmemoran el segundo foro de la Franja y la Ruta en Beijing (imagen Lily Pike)

En sólo una década, el volumen comercial entre China y América Latina se multiplicó por más de 20, con cientos de acuerdos firmados y decenas de proyectos en marcha en áreas claves para la región, como energía, transporte e infraestructura.

Dicha expansión ha hecho que China vea hoy a América Latina como una extensión natural de su iniciativa de la Franja y la Ruta, originalmente pensada para Europa y Asia en su lanzamiento en 2013, pero de la cual hoy ya forman parte 18 países de la región.

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Panama fue el primer país latinoamericano en firmar su adhesión a la Franja y la Ruta

El proyecto, que celebrará esta semana en China su segundo foro internacional, es un producto de herencia y extensión de la antigua Ruta de la Seda. Su objetivo es una cooperación más amplia entre los países y regiones que son parte, no sólo en la economía sino también en la comunicación, política y cultura.

El presidente de Chile Sebastián Piñera participará del foro luego de haber firmado recientemente la adhesión del país a la Franja y la Ruta. Al mismo tiempo, numerosos cancilleres latinomericanos también estarán presentes.

“A diferencia de Estados Unidos, China es el actor que hoy encarna la globalización y el libre comercio. Su gran objetivo es la integración económica global y por eso todos están invitados a participar de la Franja y la Ruta,” sostuvo Dafne Esteso, investigadora del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China.

La Franja y la Ruta llega a América Latina

La Franja y la Ruta propone el desarrollo de una red multimillonaria de proyectos de infraestructura en Asia, África, Europa y América, principalmente para promover el comercio y otras formas de conectividad, al tiempo que mejora las perspectivas de desarrollo económico entre las naciones socias.

Es la manera de China de darle orden y constancia a su política exterior. Representa su estrategia hacia el mundo

En los últimos cinco años, el proyecto chino se ha expandido hasta tener un enfoque global e incluir a diversas regiones, entre ellas América Latina. El primer país de la región en ser parte fue Panamá, que estableció relaciones con China el año pasado. Esto fue seguido por Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, Bolivia y Chile, entre numerosos países.

El presidente de República Dominicana (izquierda) se reúne con el premier chino Li Keqiang en 2018, poco tiempo luego de que los países establecieran relaciones diplomáticas (imagen: Presidencia RD)

“Es la manera de China de darle orden y constancia a su política exterior. Representa su estrategia hacia el mundo,” afirmó Ricardo Barrios, investigador del programa Asia y América Latina del Inter-American Dialogue. “Para China, América Latina es un participante indispensable de la Franja y la Ruta.”

Durante la II Reunión Ministerial del Foro China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en enero de 2018 en Santiago de Chile, se aprobó una declaración especial sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Ello aseguró que la propuesta este siendo implementada a lo largo de América Latina.

Una cosa era cuando se limitaba a Europa y Asia, ahora que incluye a América Latina es distinto

Sin embargo, existen desafíos pendientes para China en la región. Las mayores economías, Argentina, Brasil y México, todavía no han firmado su adhesión a la Franja y la Ruta, lo que “resulta molesto” para el gobierno de Xi Xinping, de acuerdo a Barrios, y limita su expansión.

“Chile es el único país de las economías más grandes que ha firmado y eso es molesto para China. Tiene que ver con el rol de Estados Unidos ya que Trump expresó sus dudas sobre la iniciativa. Una cosa era cuando se limitaba a Europa y Asia, ahora que incluye a América Latina es distinto,” agregó el experto.

En búsqueda de financiamiento

La expectativa de los países latinoamericanos que ya firmaron acuerdos para integrarse a la iniciativa es que ésta les permita acceder a un mayor financiamiento de obras energéticas, viales y portuarias, entre otras. Sin embargo, eso no quita que haya dudas de los países sobre los riesgos de endeudamiento a través de dichos proyectos.

La región ya recibió US$140 mil millones de China desde el 2005, de acuerdo con el Inter-American Dialogue. Sin embargo, los fondos han disminuido de manera consecutiva durante los últimos tres años, de acuerdo con la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China.

En los próximos 20 años, América Latina invertirá dos billones de dólares en transporte y energía, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo. La expectativa de la región es que China incremente su inversión para ser un actor todavía más significativo a través de la Franja y la Ruta.

“El poder económico de China tiene que ver con su capacidad de financiamiento y el protagonismo que adquieren sus empresas, que están ganando mucha experiencia en América Latina,” sostuvo Sergio Cesarin, coordinador del Centro de Estudios Asia del Pacífico e India de la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF). “El vínculo de la región con China se va a fortalecer en el marco de este proyecto.”

1.8millones

la cantidad estimada de empleos en América Latina generados por el comercio e inversión chino

China es actualmente el segundo mayor socio comercial y el tercer mayor emisor de inversiones de América Latina. Se estima que en la última década más de 2.000 empresas chinas se han instalado en la región y han generado más de 1,8 millones de empleos locales.

Sin embargo, América Latina tiene hoy un déficit comercial de más de 60 mil millones de dólares con China. El 70% de las exportaciones de la región al mercado chino corresponden a soja, minerales e hidrocarburos, lo que transforma la relación entre la región y China en asimétrica.

Estándares sociales y ambientales

La expansión de la Franja y la Ruta en América Latina abre el interrogante acerca de cuáles son las características diferenciales que debe tener un proyecto para formar parte de la iniciativa. Si bien no es algo todavía claro, China ya está trabajando para definirlo con mayor claridad.

“No existen todavía criterios para los proyectos de la Franja y la Ruta, pero China lo está considerando. Al ser el anfitrión principal, recae mucho peso en China para explícitamente establecer ciertos estándares. Hay intentos gubernamentales para que esto ocurra,” sostuvo Barrios.

Organizaciones no gubernamentales han cuestionado diversos proyectos de empresas chinas en América Latina por violaciones a los derechos humanos y el no cumplimiento de estándares ambientales. Los reclamos han llegado hasta las Naciones Unidas, donde China ha aceptado realizar modificaciones.

En ese sentido, la iniciativa de La Franja y la Ruta puede servir como una oportunidad para incluir estándares de sostenibilidad ambiental y derechos humanos en los proyectos incluidos en la iniciativa. Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es una oportunidad que no debe desaprovecharse.

“La Franja y la Ruta puede atraer inversiones en infraestructura, industria y servicios en América Latina y el Caribe, dando un impulso económico a la región, pero basado en la sostenibilidad ambiental”, sostuvo recientemente Alicia Bárcena, máxima representante del organismo regional de las Naciones Unidas.