5 tecnologías para la conservación y defensa ambiental en América Latina

Las innovaciones que permiten reciclar, detectar especies invasoras y adaptarse al cambio climático

Compartir

La tecnología bioacústica es capaz de detectar la presencia de especies, protegiendo la biodiversidad. En Yucatán, los grandes felinos fueron identificados usando ‘Audiomoth’. (imagen: wikimedia)

La riqueza natural y cultural de América Latina es innegable. El continente alberga la mayor diversidad de flora en el mundo pero a su vez concentra el 46% de los conflictos mineros y socioambientales a nivel global. Entre 1990 y 2015 la región perdió más de 96 millones de hectáreas de bosque y la población de animales vertebrados disminuyó en un 89% entre 1970 y 2014.

Ante este panorama de pérdida de biodiversidad tan alarmante, Latinoamérica ha entrado en la búsqueda de soluciones de conservación, adaptación y mitigación de todo tipo. Usando herramientas tecnológicas, innovadoras, creativas y de bajo costo, muchas comunidades se están adaptando a los cambios climáticos, están mejorando el manejo de residuos de sus ciudades, monitoreando economías ilegales de minería, tala y la cacería, y están dando seguimiento a especies invasoras.

En Diálogo Chino hacemos un recuento de algunos de los ejemplos que demuestran que el panorama no es del todo gris y que que existen soluciones creativas para los grandes problemas que aquejan al planeta en la actualidad.

La bioacústica para monitorear áreas protegidas

Audiomoth es un equipo de registro bioacústico fácil de usar y con costos accesibles. La bioacústica suelen usarse para monitorear áreas protegidas alrededor del mundo: detecta sonidos y los analiza a través de algoritmos en programas de computación diseñados especialmente para determinar qué especies están presentes en un área. Sin embargo, el precio de un aparato oscila entre los 200 y 700 dólares y se requieren varios para poder obtener un registro más completo, por lo que es inaccesible para muchas comunidades.

Por esa razón investigadores de la Universidad de Southampton, en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México crearon Audiomoth, un monitor que al utilizar piezas más baratas, está entre los 23 y 46 dólares. Con la intención de lograr estos precios más accesibles sin comprometer la calidad, las piezas se encargan en pedidos grandes entre varios clientes interesados. Este nuevo aparato además está diseñado para captar no sólo presencia de especies, sino el sonido de balazos y de sierras eléctricas, los cuales son indicadores de tala ilegal y cacería furtiva. Actualmente se está utilizando en comunidades indígenas del norte de la península de Yucatán en donde ya tienen identificados y monitoreados a los grandes felinos de la Selva Negra. Audiomoth también se ha utilizado en la reserva Tapir Mountain Reserve Research en Belice, donde también hay pocos recursos para combatir la caza y la tala ilegal.

Un equipo como Audiomoth podría ayudar más de 300 especies de mamíferos alrededor del mundo que están al borde de la extinción debido  a la caza furtiva, un negocio que mueve entre 8 mil y 20 mil millones de euros al año que afecta principalmente a África, y en segundo lugar a América Latina. Ya que la bioacústica también puede detectar otros sonidos, puede proporcionar una solución al monitoreo de la tala ilegal, la cual arrasa en promedio con dos millones de hectáreas de bosques nativos sólo en América Latina, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Mapas satelitales contra la deforestación por minería

Los mapas satelitales están permitiendo hacer un monitoreo de la deforestación en zonas de alto riesgo. Carlos Mazabanda, el coordinador del equipo de Amazon Watch en Ecuador quiso estudiar los impactos del proyecto Mirador, una mina de cobre a cargo de la empresa de capital chino Ecuacorriente S.A. que abarca una superficie de 9 mil 928 hectáreas que han sido deforestadas. Pero analizar la región amazónica de Ecuador es una tarea riesgosa y compleja.

Para obtener las imágenes satelitales de alta calidad decidieron realizar la tarea desde un nuevo enfoque, armaron un equipo interdisciplinario y se aliaron con las empresas Digital Globe y Planet y Amazon Conservation Team. Una vez obtenidas las imágenes de los satélites, las procesan con algoritmos que crean imágenes modelos que las proyectan en mapas. Con estos mapas identifican qué pixeles corresponden a bosques, cuáles a ríos, y cuáles a áreas de deforestación. Esta tecnología además permite capturar procesos de deforestación en sus etapas iniciales.

El mapa de la deforestación tuvo una gran acogida entre el público ecuatoriano y ayudó a visibilizar el problema de la deforestación, ya que ver la desaparición del bosque por medio de mapas generó una indignación pública importante. Las imágenes se volvieron virales y la atención mediática del caso y la presión social logró que la explotación se prohibiera en algunas áreas del Amazonas ecuatoriano. Sin embargo, el proyecto Mirador continúa y se espera que en un par de años comience sus actividades de explotación. 

Datos geoespaciales contra el cambio climático

Jaime Rodrigo Varas presenció como el aluvión de 2015 en Chañeral, un municipio del litoral chileno, cobró la vida de más de 80 personas e inundó más de 200 viviendas. Al ver que las señalizaciones para evacuar el municipio eran deficientes, Varas de manera autodidacta, creó una aplicación para teléfono celular que utiliza datos geoespaciales disponibles de manera abierta, para que la gente pueda conocer las zonas que pueden inundarse, las rutas de evacuación, rutas de encuentro e incluso localizar personas que suban su ubicación a la aplicación.

Para desarrollar una herramienta de ese tipo se requieren licencias de alto costo, así que Varas Esquivel decidió crear un sistema de información geoespacial libre de licencias, utilizando la información pública del gobierno chileno. El resultado fue Thaki, el primer sistema de este tipo que funciona 100% libre de licencias, buscando romper la barrera que tienen municipios para tener accesos a este tipo de tecnología. La ventaja de hacer la herramienta libre de licencias además, es que otras comunidades susceptibles a los efectos del cambio climático pueden usarla y adaptarla a sus necesidades.

Una aplicación contra el mal manejo de residuos

En 2017 un equipo de ocho voluntarios en Quito, Ecuador comenzó ReciVeci, una aplicación de teléfono celular para que los habitantes de la ciudad puedan entregar sus residuos reciclables directamente a las y los recicladores de base locales. La aplicación indica quién es el reciclador de base local, cómo contactarlo y cómo entregarle los residuos. Actualmente se cuenta con un base de datos con información de más de 200 recicladores.

Por cada transacción de materiales reciclables realizada, un ciudadano recibe puntos que puede canjear principalmente por productos y servicios gastronómicos.

La aplicación es gratuita y está disponible para Android, IOs, y código abierto. En Ecuador se estima que cada familia tiene por lo menos un teléfono celular con acceso a internet, lo cual permite un uso más masivo. La segunda fase de la aplicación tendrá retroalimentación por parte de las y los recicladores, quienes no requerirán de un teléfono inteligente, sólo de un celular con servicio de mensajería. En la tercer etapa se espera que se unan empresas y negocios. Por el momento la información levantada es de la ciudad de Quito, pero al tratarse de un mapeo colaborativo se puede utilizar en cualquier lugar de Ecuador.

Drones contra las especies invasoras

El astrofísico español Bruno Sánchez-Andrade desarrolló el Equipo de Apoyo Geográfico desde el Laboratorio de Innovación del Banco Mundial, un dron que captura fotos de manera constante a cierta altura, para realizar monitoreo de caminos de cazadores furtivos. Ya que el dron muestra cambios de color se puede detectar vegetación y especies invasoras.

En un monitoreo con drones la presencia de Gayomba, una especie invasora, se pudo distinguir en zonas protegidas de Guatemala por el color amarillo vistoso de sus flores.

Bruno Sánchez-Andrade y su equipo llevaron el proyecto al Parque Nacional El Impenetrable en Argentina, donde utilizaron los drones para hacer un mapeo de alta resolución del terreno. En el área hay un problema fuerte de cazadores furtivos, pero el mapeo resultó útil también para encontrar las demás especies invasoras del lugar.

De acuerdo con Sánchez-Andrade, para echar a andar un proyecto de monitoreo de un área protegida sólo es necesario capacitar a las personas del lugar para volar las máquinas y procesar los datos.