China apuesta por la energía eólica y solar en Brasil

En el marco de adquisiciones recientes, las empresas chinas poseen hoy el 16% de la capacidad de la energía solar y eólica de Brasil

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La planta solar de Nova Olinda, la segunda más grande del país. (Imagen: Gobierno de Piauí)

Al Grupo General de Energía Nuclear (CGN, por sus siglas en inglés) de China solo le tomó dos meses y algunos miles de millones de dólares convertirse en uno de los mayores proveedores de energía limpia en Brasil. Entre mayo y julio, la compañía adquirió dos plantas de energía solar, incluida la segunda más grande del país, y seis parques eólicos.

Las empresas chinas ya eran consideradas como una potencia dentro del sector energético brasilero. Poseían alrededor del 10% de la capacidad nacional, en gran parte debido las grandes adquisiciones concretadas en los últimos años por parte de State Grid y China Three Gorges; sin mencionar los miles de kilómetros de líneas de transmisión que se están construyendo.

Pero el nuevo movimiento de CGN solidificó la presencia de China en el floreciente mercado de energía brasilero. Según un análisis de Diálogo Chino sobre los registros públicos, las nuevas inversiones significan que las compañías chinas ahora poseen el 16% de la capacidad de energía eólica de Brasil y el 21% de su capacidad solar, o un total de 2.822 megavatios.

José Mauro de Morais, investigador especializado en energía eólica del Instituto de Investigación de Economía Aplicada de Brasil, asegura que las empresas chinas se sienten atraídas por un mercado floreciente que tiende al crecimiento.

Entre el 2013 y el 2019, las fuentes renovables pasaron de representar el 78.7% de la matriz energética de Brasil al 83.2%. El crecimiento se debe a la proliferación de la energía eólica y solar. El viento registró un crecimiento del el 1.7% al 9% en seis años, mientras que en el caso de la energía solar cambió de cero a 1.7%. Mientras tanto, la participación de la energía hidroeléctrica registró una caída.

“Estas plantas de energía son muy competitivas. Pueden competir con las centrales térmicas y las de combustibles fósiles”, dijo. “China lo ve. Hay mucho espacio para las energías renovables en Brasil “.

La carrera por las inversiones chinas

En mayo, CGN compró dos de las mayores plantas de energía solar en Brasil, Nova Olinda y Lapa, de la compañía italiana Enel, que posee la mayor cartera solar en Brasil. Dos meses después, en julio, adquirió el Atlántico de Brasil y su fuerte cartera de energía eólica que incluye algunas de las plantas más relevantes del país.

Las nuevas inversiones han alimentado las expectativas de que habrá mucho más por venir. En la última semana, José Roberto de Moraes, el CEO de Atlantic, ha acompañado a distintos ejecutivos chinos a varios estados para que puedan ver los proyectos que se están desarrollando, conocer a los funcionarios del gobierno y proyectar nuevas inversiones.

“De su parte hay una predisposición para la inversión y no solo en energía solar, sino también eólica. A partir de esta situación, tal vez continúen con nuevos proyectos”, dijo. “Es una expectativa. Tenemos que esperar y ver.”

Mientras tanto, los funcionarios brasileños corren hacia China para estrechar sus manos y presentar sus proyectos. Gobernadores de algunos estados ya han visitado China este año, incluidos los gobernadores de Piauí y Bahía, dos de los estados en los que CGN está invirtiendo.

“¡Piauí fue uno de los estados elegidos!”, escribió el gobernador de Piauí, Wellington Días, la semana pasada horas antes de subirse al avión con rumbo a China en el marco de una misión para buscar más inversiones.

Según su gobierno, CGN está invirtiendo 3.700 millones de reales (USD $ 940 millones) en proyectos de energía entre Bahía y Pauí.

Este es un movimiento que también podría ser estratégico para aquellas compañías chinas que producen turbinas y paneles solares, ya que muchos esperan que las plantas de energía recién adquiridas funcionen con tecnología china.

“Esto obligará a las empresas brasileñas a ser más competitivas”, dijo Morais. “Esto fortalece a la tendencia de precios más bajos”.

Gran potencial

La última licitación lanzada por el gobierno brasileño en junio alcanzó precios récord para la venta de energía producida por plantas solares y eólicas, lo cual quiere decir que las compañías están dispuestas a aceptar menos dinero para vender la electricidad que producen.

Este escenario es una buena noticia para Brasil, que aún depende en gran medida de las centrales hidroeléctricas, que están siendo cada vez más cuestionadas. En los últimos años, comenzó la construcción de varias plantas hidroeléctricas en la Amazonía brasileña, impulsando el reclamo de los activistas y las comunidades indígenas ante el enorme impacto social y ambiental que esto genera.

83,2%

de la matriz energética de Brasil es de fuentes renovables

La vulnerabilidad de la energía hidroeléctrica sobre el clima también ha sido una espina para el gobierno brasileño. Entre el 2011 y el 2015, mientras el país enfrentaba fuertes sequías, el gobierno se vio obligado a aumentar la participación de los combustibles fósiles en la matriz energética, generando que los precios de la electricidad hayan aumentado considerablemente en todo el país. Las plantas solares y eólicas podrían llenar ese espacio.

Este año, los bajos niveles de agua en los embalses ​​ya han llevado al gobierno a recurrir a plantas de energía de combustibles fósiles, lo que probablemente una vez más generará un aumento en los precios.

Brasil posee un gran potencial para producir energía eólica y solar a bajo costo. Según Morais, la utilización promedio de una planta de energía eólica en Brasil es mucho mayor que en otros países. Esta es la medida establecida a partir del factor de capacidad, que es la proporción de la capacidad de energía producida durante un período de tiempo determinado.

De acuerdo con un boletín informativo publicado por el gobierno brasileño, los parques eólicos de Brasil tienen un factor de capacidad promedio del 42%, mientras que el promedio global es del 25%.

En China es del 16%. Los estados del noreste, como Rio Grande do Norte y Piauí, donde CGN está invirtiendo, son los que se encuentran con el mejor posicionamiento para proporcionar energía eólica.

La energía solar no es un caso diferente. Aunque Brasil no se encuentra entre los países que reciben más radiación solar, como Australia, tiene un mayor potencial que la mayoría de Europa. En algunos estados, como Bahía y Minas Gerais, la radiación solar puede alcanzar 6.5 kilovatios hora por metro cuadrado diario, casi el doble de la radiación más alta observada en Alemania, el país líder de energía solar, con 3.4 kilovatios hora.