México sufre la tala del granadillo y China tiene la solución

El palo de rosa se trafica a China pero sin la ayuda de este país será difícil detener la explotación de esta madera preciosa

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Mexican rosewood trade China deforestation biodiversity

El palo de rosa mexicano se deforesta ilegalmente y se envía a los mercados de EE. UU., China y otros mercados asiáticos. Pero los conservacionistas aún no saben lo suficiente sobre la especie para protegerla adecuadamente (foto: María Teresa Adalid)

De oscura belleza, dura y resistente, la madera de granadillo o palo rosa se ha convertido en un preciado objeto de deseo en los países asiáticos en la última década -especialmente en China- por ser materia prima para fabricar tradicionales muebles de color rojizo. 

No es su único destino: los artesanos también prefieren esta madera para la elaboración de instrumentos musicales, sobre todo de guitarras por sus cualidades acústicas.

El problema es que este árbol -cuyo metro cúbico de madera puede costar hasta 790 dólares- está en serio peligro de desaparecer en México.

“Ha habido tala y está bastante fuerte. Hay mucha presión para la especie”, señala Alberto Villaseñor, director de la organización Iniciativa para el Desarrollo Integral Comunitario del Sureste, una institución forestal del estado de Campeche, uno de los escenarios del corte clandestino del árbol. “Son compradores chinos que la cortan de forma ilegal. Hay un incentivo económico muy fuerte”.

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Al menos 62 especies del género de árboles Dalbergia están incluidos en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), considerada por los científicos como el catálogo de la biodiversidad con mayor riesgo de desaparecer. De éstas, tres están críticamente amenazadas, 26 amenazadas y 33 vulnerables.

En México crecen 20 especies de Dalbergia, 15 de ellas maderables –cinco de las cuales son endémicas. De esas 5, dos están protegidas por la norma mexicana para la conservación de especímenes en riesgo, bajo la categoría “en peligro de extinción”.

Ha habido tala y está bastante fuerte. Hay mucha presión para la especie

Pero ocho también podrían ser calificadas bajo esa catalogación y otras cuatro bajo “amenazadas” según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). 

Sin embargo, el gobierno no ha actualizado el listado de especies en riesgo desde el 2010, lo cual facilita su explotación. Junto con el cedro y el pino, el granadillo figura entre las maderas más traficadas en México.

Si bien Conabio ha investigado características básicas del granadillo, por falta de presupuesto no ha avanzado en el diagnóstico de sus poblaciones. Ese es un paso fundamental para fortalecer su preservación.

México perdió 262,000 hectáreas de bosque en 2018. La península de Yucatán, integrada por los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, es de las más perjudicadas según Global Forest Watch, una plataforma digital que monitorea la situación forestal del planeta. 

Esta región alberga el segundo macizo selvático más importante en América Latina después de la Amazonía y es hábitat de miles de especies de animales y plantas. Sin embargo, no hay cifras precisas sobre la pérdida del granadillo que crece ahí.

Pasos para la protección internacional

México dio un paso adelante en el combate a la sobrexplotación del granadillo y su intercambio controlado en 2016, cuando adoptó la inclusión de 13 especies que no necesariamente están amenazadas de extinción, pero cuya comercialización debe controlarse para evitar que caigan en esa condición. 

Era una medida que respondía a un acuerdo internacional que suscribió el país en la Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en Sudáfrica. Ahora, la madera de estas 13 variedades debe contar con un permiso de exportación o un certificado de re-exportación expedido por el país de origen o procedencia.

2010

Fue la última vez que el gobierno mexicano actualizó su lista de especies amenazadas

Angélica Cervantes, especialista en especies prioritarias de Conabio, urge que se le dé mayor protección a estas especies en México.

“A pesar de su uso maderable y que se le corta de forma poco sostenible, no están incluidas en la norma (mexicana). Por eso concluimos que están en riesgo y propusimos que estuvieran en la regulación (internacional). Mucho del comercio ilegal se lava en Guatemala, donde se le escamotea por otra variedad para permitir su exportación”, explicó la experta a Diálogo Chino.

Conabio indica que la sobreexplotación, el tráfico ilegal, la deforestación y la fragmentación de sus hábitat perjudican seriamente a esta especie.

Lucha fallida

Esta protección internacional no ha frenado el acoso contra el granadillo. En 2018 hubo tres operativos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en que se incautaron al menos 166 metros cúbicos de esta madera. Dos de éstos fueron  en la zona de la de Calakmul, a unos 1.200 kilómetros de Ciudad de México en Campeche.

Calakmul, que hospeda una reserva de la biósfera y unas famosas ruinas mayas, es escenario de corte clandestino y extracción de granadillo. 

“Anualmente son asegurados docenas de cargamentos de Dalbergia con destino a China, en varios puertos en el Pacífico y la península de Yucatán”, denunció en julio de 2018 un artículo anónimo publicado en el medio Animal Político. Los autores constataron la tala irregular y el transporte de la madera en la zona.

Mexican rosewood is distinguishable by its blood red interior
El palo de rosa mexicano se distingue por su interior rojo sangre (imagen: wikimedia commons)

Un truco que utilizan los traficantes es hacer pasar el granadillo o palo rosa por otra variedad de madera. Solapados por una mezcla de corrupción y de falta de herramientas aduanales para el control del producto, la madera recibe un sello legal y sale del país, con lo cual salta cualquier impedimento para su exportación.

En abril de este año, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció el envío de soldados para resguardar el ecosistema. Hay “problemas de devastación de la selva, en Calakmul. De una vez aprovecho para decirles a los que están ahí destruyendo la selva que ya va a llegar un grupo, vamos a mandar un operativo del Ejército para que no se siga saqueando la selva”, adelantó.

Desde 2011, Profepa detectó intentos de exportación ilegal de granadillo en distintos puertos mexicanos hacia el mercado asiático. En el periodo 2004-2015, autoridades mexicanas efectuaron ocho decomisos de Dalbergia, por 1,712 m3, en puertos, aeropuertos y fronteras.

Durante el periodo 2013-2015, los envíos desde México, catalogados como Dalbergia retusa o cocobolo –inexistente en el país y que Conabio sospechó que se trataron de granadillo–, totalizaron 232 m3, destinados especialmente a China, Camboya, Taiwán y Estados Unidos.

La base de datos de CITES ilustra la evolución del intercambio desde México y alimenta dudas sobre su legalidad. En 2015, México exportó a países como China y Estados Unidos, operaciones repetidas al año siguiente.

La inclusión en CITES en 2017 permitió que si ya había madera cortada o piezas elaboradas, podían circular bajo el esquema previo. La sospecha es que se mezcló madera cortada ilegalmente y se aprovechó el interregno para moverla en el mercado internacional.

Así, México vendió a naciones como China, España y Estados Unidos, mientras que Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Japón y Polonia exportaron productos con materia prima mexicana.

Austria, España, Estados Unidos, Japón, Polonia y República Checa vendieron mercancías fabricadas con granadillo azteca y México envió madera a España, Gran Bretaña y Países Bajos.

Durante la 18º Conferencia de las Partes en Ginebra (Suiza) del 17 al 28 de agosto, CITES revisará la situación de la especie, sobre todo en Madagascar –epicentro del comercio ilegal en los últimos años. México debe entregar este año su informe bianual sobre cumplimiento con la convención.

Las claves para proteger esta especie

Por ley, la Secretaría de Medio Ambiente puede actualizar cada tres años el listado de especies amenazadas y cada cinco, modificar el contenido de la norma. Cervantes confía en que la adición de variedades ocurra en 2020.

“Todavía estamos lejos de dictaminar si la protección funciona. Nos hace falta conocer mucho. Esta primera aproximación de cómo crecen los árboles son fundamentales para entender su comportamiento. Para el aprovechamiento forestal necesitamos saber eso. No hay estimaciones de superficie sembrada, eso limita acciones de conservación”, sostuvo.

Mexican rosewood is manufactured into luxury furniture
La madera se utiliza para hacer muebles de lujo (foto: John Fontaine)

Para mejorar las capacidades de identificación de la especie, México la incluyó en el proyecto global del Código de Barras de la Vida Silvestre, cuyo objetivo era fortificar la conservación de variedades amenazadas mediante la recolección y análisis de muestras genéticas.

La supresión del tráfico de vida silvestre figura en el objetivo 15 de los 17 de Desarrollo Sostenible que el mundo busca alcanzar en 2030 y cuya meta siete contempla “adoptar medidas urgentes para poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna y abordar la demanda y la oferta ilegales de productos silvestres”.

China tiene en sus manos el futuro del granadillo, si bloquea sus importaciones. Así lo demostró con el marfil africano, cuyo mercado doméstico legal cerró totalmente a finales de 2017.

Alberto Villaseñor expresó sus dudas sobre una protección adecuada. “Si no se actúa contra quienes cortan, es difícil. Tampoco CITES ha funcionado. Que aduanas chequen bien la madera y que China cierre su mercado, hay que poner orden desde acá en la salida”, sugirió.