Crisis argentina desafía el repago de los préstamos chinos

A pocos días de las elecciones, los pacientes inversores chinos esperan a una Argentina con opciones limitadas por su crisis

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El Banco Central de Argentina ha gastado US$28 mil millones en reservas durante los últimos seis meses mientras la crisis del país se profundiza (imagen: Herman Luyken)

A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales, Argentina se enfrenta a una nueva crisis económica que desafía severamente su capacidad de pago a los acreedores extranjeros, entre los que se incluye China - el cuarto más grande - que ha emitido préstamos por US$16.900 millones entre el 2007 y el 2018.

Con pocos medios para pagar la deuda, incluidos los pagos de US$52 mil millones que vencen el próximo año, el presidente Mauricio Macri termina su mandato con una Argentina en una crisis y al borde del incumplimiento, incluyendo consecuencias para el reembolso de los préstamos chinos.

"China ha mostrado paciencia con los cambios políticos y económicos de Argentina y probablemente continuará haciéndolo", dijo Bruno Binetti, miembro del Diálogo Interamericano. "Quieren seguir buscando recursos estratégicos para el mediano plazo y contemplan los shocks a corto plazo al realizar una inversión".

Los números de la crisis de Argentina:

 

  • La tercera economía más grande de América Latina
  • US$284 mil millones de deuda a sus acreedores
  • US$52 mil millones de deuda a pagar en 2020
  • US$16.9 mil millones de deuda con China
  • US$47.9 mil millones de reservas en el Banco Central, de las cuales...
  • US$19 mil millones son yuanes de un canje de monedas con China
  • 4% la inflación en agosto, 30% en lo que va del año
  • 79% de incremento de la deuda externa desde 2016
  • 35.4% la tasa de pobreza
  • 10.6% la tasa de desempleo

Ante la negativa de los mercados internacionales tras un incumplimiento del 2001 y disputas con los fondos de riesgo de Estados Unidos, la predecesora de Macri, Cristina Fernández de Kirchner, quien es la compañera de fórmula del ganador de las primarias de agosto, Alberto Fernández, se dirigió a China. Aseguró una inversión altamente necesaria en infraestructura, energía y transporte por parte de los bancos de pólizas estatales de China.

Sin embargo, los críticos, entre los cuales se incluye Macri, advirtieron que el vínculo de la Argentina con proyectos de infraestructura excesivamente costosos limitaría las futuras opciones de las políticas del país, hoy en medio de una severa crisis.

Préstamos claves

En la última década, Argentina obtuvo fondos chinos destinados a once proyectos, incluidos ferrocarriles, energía solar, energía nuclear y represas, principalmente a través del Banco de Importación y Exportación de China (China Exim) y el Banco de Desarrollo de China.

El país también se benefició de un canje de divisas por un valor de 19 mil millones de dólares, que ayudó a reforzar las reservas de moneda extranjera del Banco Central, que se han reducido en 28 mil millones de dólares en los últimos seis meses.

"China se ha convertido en uno de los acreedores más relevantes para la Argentina", dijo Leonardo Stanley, investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad de Argentina (CEDES).

Sin embargo, Stanley señaló que las organizaciones multilaterales, incluido el Fondo Monetario Internacional (FMI), con quien Macri acordó un paquete de rescate récord de US$57 mil millones en agosto, siguen siendo las más grandes.


Uno de los préstamos más importantes de China fue por el 85% del costo de la construcción de dos represas hidroeléctricas en la Patagonia, a un costo de US$4.7 mil millones. El proyecto se adjudicó en el 2013 y la construcción comenzó en el 2015, pero luego se detuvo debido a las preocupaciones de los grupos ambientalistas ante estudios de impacto ambiental insatisfactorios.

El Banco de Desarrollo de China, en carácter de prestamista, incluyó una cláusula de préstamo que condicionó otros proyectos de infraestructura en Argentina en la aprobación de las represas. Consciente de esto, Macri les dio luz verde, aunque a escala reducida.

Los prestamistas chinos ofrecieron una flexibilidad similar en un préstamo de US$10 mil millones para construir un complejo nuclear que consta de dos plantas. Al asumir su cargo Macri congeló el acuerdo de 2015 en medio de las dudas sobre la asequibilidad actual y futura de la energía nuclear.

Una vez más, finalmente aprobó el proyecto, pero redujo su tamaño a una planta. A pesar de estos contratiempos, los inversores chinos continúan buscando oportunidades en la Argentina.

“Cuando le consulto a las compañías chinas por qué vienen aquí con una situación financiera tan difícil, siempre dicen lo mismo. Invierten en el extranjero siempre pensando en el largo plazo, por lo que no les preocupa que no se les pague”, dijo Ernesto Fernández Taboada, jefe de la cámara de comercio China-Argentina.

Curva de aprendizaje

Los préstamos de China a América Latina también tienen motivos geopolíticos, según el economista Ariel Slipak, quien sostuvo que las empresas chinas buscan acceso a recursos primarios claves y esperan asegurar mercados para sus productos.

“China se adapta a las características políticas de cada país y ha mostrado flexibilidad. Están atravesando una curva de aprendizaje, aprendiendo cómo insertarse en la región”.

Además de los megaproyectos, China también está movilizando recursos para emprendimientos menos costosos y más rápidos de ejecutar. Algunos también ayudan al país a aumentar la participación de las energías renovables en su matriz energética de petróleo y gas.

Tal es el caso de Cauchari, una planta solar en Jujuy, provincia norteña argentina. China Exim Bank acordó financiar el costo total del proyecto de US$390 millones en el 2016. La planta comenzará a generar energía a partir del próximo mes.

“China quiere asegurarse de que algunos de los préstamos se devuelvan antes del cambio de administración, por lo que ahora están explorando más proyectos en el corto plazo. Es parte de su proceso de aprendizaje ", dijo Binetti.

Sin estrategia

Si bien los préstamos permitieron la realización de proyectos que de otra manera serían inviables, concentraron las obligaciones de deuda por parte de la Argentina con China en grandes proyectos que toman mucho tiempo para proporcionar rendimientos.

Además, Argentina acordó construir grandes represas y plantas nucleares sin una estrategia a largo plazo para el sector energético o una evaluación de los costos de las diferentes fuentes de energía, dijo a Diálogo Chino. el exsecretario de energía Jorge Lapeña.

Lapeña y un grupo de otros ex secretarios de energía afirmaron que los lazos políticos, en lugar de estar basados en lo económico, fueron responsables de la aprobación de los proyectos respaldados por China bajo la gestión de Fernández de Kirchner.

“Ahora los proyectos se deciden por conveniencia política. Luego tenemos que lidiar con los problemas al momento de ser implementados”.

El Ministerio de Energía de la Argentina, que fue reducido al status de secretaría en el 2018, mostró en un estudio del 2017 que el costo de generación de un kilovatio (KW) de energía nuclear es 4.8 veces mayor al de la energía eólica y 6.6 veces más alto al de la energía solar.


“Acuerdos como estos limitan la autonomía de la formulación de políticas de la Argentina. Necesitamos una estrategia energética adecuada en la que el estado tenga un rol importante”, dijo Lapeña.

Mirando hacia el futuro

Alberto Fernández, jefe del gabinete del difunto presidente Néstor Kirchner, es el favorito para convertirse en el próximo presidente después de ganar en las primarias con el 47% de los votos. Macri solo obtuvo en 32% de los votos.

Si Fernández gana, probablemente significará una profundización de los lazos con China, algo que Macri dudaba en afianzar en medio de las advertencias de los Estados Unidos sobre la actividad "depredadora" de China en América Latina.

"China sabe con quién negociará si Fernández gana", dijo Slipak.

Una administración de Fernández podría acelerar proyectos de China retrasados en Argentina bajo la gestión de Macri en el marco de la crisis, o incluso negociar nuevos. El acuerdo de intercambio de divisas también podría ampliarse en un esfuerzo por aliviar los pagos de la deuda de la Argentina.

Recientemente, Fernández sugirió que Macri, quien afirmó que atraería la inversión de inversores internacionales para finalmente retornar a China, no había apreciado su rol como un inversionista extranjero confiable.
"Buscamos una relación respetuosa y seria con China", dijo.