Minera china enfrenta a habitantes y fiscales por megaproyecto en Brasil

Cuestionan proyecto de una de las mayores represas del país debido a maniobras en la obtención de la licencia y seguridad hídrica

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Minería en Brasil: el escrutinio sobre las represas aumentó después de grandes tragedias. (Imagen: Alamy)

Fiscales federales y estaduales intentan impedir el comienzo de las obras. Los habitantes luchan para que estas no se lleven a cabo. Su licencia está suspendida. Pero nada de eso impide que la minera china negocie con políticos para llevar adelante un proyecto que constituirá una de las mayores represas de residuos de Brasil, ubicada en la ciudad de Grão Mogol, en el estado de Minas Gerais.

El proyecto, llamado Bloque 8 tiene por objetivo extraer 27 millones de toneladas de mineral de hierro por año y transportarlas a través de un mineroducto de casi 500 km hasta un puerto de Ilhéus, en el estado de Bahía. Tasado en más de R$ 9 mil millones, es liderado por las empresas Sul Americana de Metais y Lotus Brasil Comercio y Logística, ligadas a la empresa china Honbridge Holdings.

El complejo de minería ocupará una gran parte de la llamada Hacienda San Francisco y tierras que la circundan, una región marcada por conflictos latifundiarios y por la sequía.

Este proyecto es una amenaza de muerte para las poblaciones, ríos y arroyos que mantienen su modo de vida

Adair Pereira Almeida, 45, líder de una de las diversas comunidades tradicionales del norte del estado de Minas Gerais, donde se ubica Grão Mogol, considera que el proyecto es uno de los mayores desafíos que su comunidad haya enfrentado.

“Este proyecto es una amenaza de muerte para las poblaciones, ríos y arroyos que mantienen su modo de vida”, lamenta. “Afectará a aproximadamente 2 mil personas de la región. Mientras tanto, el gobierno del estado acepta todas las propuestas de la minería”.

Escasez de agua

Planeado para una región que enfrenta sequías constantes, el proyecto demandará una enorme cantidad de agua para operar la mina y para que el mineral de hierro atraviese los 482 km de tubos que separan Grão Mogol de Ilhéus, desde donde se exportará hacia China y hacia otros países.

482

Kilómetros es la longitud del mineroducto que forma parte del proyecto

Por ejemplo, la empresa Sul Americana de Metais ya fue autorizada por la Agencia Nacional de Aguas para extraer 51 millones de metros cúbicos por año de una de las represas que abastecen la región.

Hacia el cierre de esta edición, en el reservorio se verificaba menos  del 16% del total que podría almacenar. Porque, al fin y al cabo, el norte de Minas Gerais es parte de la región considerada como semi-árida, donde la falta de agua es habitual.

Al tratar de esquivar la realidad del clima regional, la minera desea levantar otras represas de agua con el objetivo de realizar actividades industriales y para abastecer a moradores.

Alexandre Gonçalves, miembro de la organización católica Comisión Pastoral de la Tierra, teme que estas promesas se hayan hecho solamente para facilitar la aceptación del proyecto por parte de los organismos que otorgan las licencias y por la población.

“No vale de nada tener una represa sin garantizarle la distribución del agua a las comunidades. En innumerables casos, la gente nunca vio ni una gota de agua”, cuestiona.

Temiendo que las poblaciones tradicionales y los ambientes naturales del norte de Minas Gerais sean gravemente perjudicados, entidades como la Comisión Pastoral de la Tierra y el Movimiento de los Perjudicados por las Represas denunciaron el proyecto de minería ante el Ministerio Público Federal.

Negociaciones políticas

Sul Americana Metais ya sufrió derrotas en sus intentos de obtener la licencia para su complejo de minería. El proceso se inició en 2010, cuando la empresa fue comprada por aproximadamente 430 millones de dólares (a valores actuales, R$ 1,8 millones) por la Honbridge Holdings, cuya sede se encuentra en Hong Kong, un territorio semi-autónomo de China.

Sul Americana de Metais afirma que quiere obtener una primera licencia para su mina hacia marzo del año que viene y, para eso, viene intensificando las reuniones con políticos y con los pobladores que serán afectados por la mina.

En septiembre, Romeu Zema, gobernador de Minas Gerais, inauguró una feria industrial en la ciudad de Montes Claros y participó de un seminario de negocios patrocinado por Sul Americana de Metais, por la municipalidad, por el gobierno del estado y por el consulado de China.

Ese mismo día, Zema firmó un “protocolo de intenciones” en el cual consolidó el apoyo oficial del proyecto de minería de Grão Mogol.

Dos meses más tarde, a inicios de noviembre, Jin Yongshi, presidente de la empresa, se reunió con el senador Carlos Viana en Brasilia para conversar sobre minería.

Mientras tanto, Almeida, líder comunitario, dice que, al llevar a cabo reuniones en forma separada con cada uno de ellos, la empresa está tratando de dividir a los moradores. También lamenta que representantes del gobierno del estado de Minas todavía no hayan ido a conversar con ningún miembro de la comunidad.

“Los llamados geraizeiros, no quieren reunirse con la empresa, sólo aceptan una consulta por parte del gobierno”, explicó.

Los geraizeiros son habitantes tradicionales de la región del Cerrado de Minas Gerais, donde los pobladores denominan “Gerais” a la vegetación típica. Ocupan la parte inferior de mesetas y los márgenes de los ríos, practicando el extractivismo y la pequeña producción agropecuaria.

Todo por una licencia

Las negociaciones políticas se llevan a cabo en forma paralela con las ambientales, que se han venido facilitando desde que el gobierno del presidente Jair Bolsonaro llegó al poder e intensificó el desmantelamiento de los organismos y el desconocimiento de las normas ambientales.

En 2016, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (IBAMA) le denegó una licencia al complejo de minería Bloco 8 debido a los impactos excesivos que causaría en las aguas y en el medio ambiente regional. Según explicaron los técnicos, el proyecto podría agravar la sequía en una región, que ya es muy árida, y contaminar el aire que se respira.

El IBAMA también alertaba sobre el enorme volumen de desechos que la mina iba a generar y clasificó el proyecto de la represa de contención como incompatible “con las técnicas más modernas de la minería”.

845

millones de metros cúbicos es el volumen planeado para la represa de desechos del proyecto

La mega-represa proyectada por la Sul Americana de Metais podría almacenar hasta 845 millones de metros cúbicos de desechos. El volumen es ocho veces mayor al autorizado para la represa de Mariana, también de Minas, donde el reservorio de contaminante de la minera Samarco se rompió en noviembre de 2015, ocasionando la muerte de 19 personas y la contaminación del Río Doce.

El método elegido para la represa de Grão Mogol también fue utilizado en Brumadinho, donde, a comienzos de este año se rompió la represa que contenía un enorme depósito de desechos mineros. La ley estatal y las normas de la Agencia Nacional de Minería prohíben represas de ese tipo. La empresa afirma que esta represa utilizará una tecnología diferente y más segura.

Lo que queda del complejo minero debajo de la presa de Brumadinho. (Imagen: Ibama)

Ante las negativas del IBAMA, en noviembre de 2017, los chinos Jin Yongshi, presidente de Sul Americana de Metais, y Kuo Hsin Yi, crearon Lotus Brasil Comercio y Logística para llevar adelante la obra del mineroducto. Rápidamente las empresas adoptaron una nueva estrategia y solicitaron licencias en forma separada para el mineroducto y para la mina.

En junio de 2018, el IBAMA volvió a vetar el otorgamiento de la licencia del proyecto. Pero, un año más tarde, y ya en el gobierno Bolsonaro, el organismo cambió su posición en forma radical.

En julio de 2019, Eduardo Bim, presidente del IBAMA, autorizó que la licencia del mineroducto fuera evaluada por el organismo federal y la de la mina de hierro por el estado de Minas. De esa manera, el impacto de un proyecto no sería llevado en contacto con el otorgamiento de la licencia ambiental del otro.

Pero la mina todavía necesita del aval de la Secretaría de Medio Ambiente de Minas Gerais, que le informó a Diálogo Chino que su licencia se encuentra suspendida hasta que el proyecto se adecue a la legislación de seguridad de represas y posteriormente a la realización de audiencias públicas.

A inicios del mes de noviembre, fiscales federales y estatales reaccionaron y realizaron una acción civil pública para impedir la división de la licencia entre el IBAMA y el gobierno del estado de Minas.

En un comunicado enviado a la prensa, los fiscales entendieron que la creación de la empresa Lotus Brasil Comercio y Logística que habían realizado los chinos, en lo que fue un nuevo inicio de los procesos de otorgamiento de la licencia, había sido “una maniobra para evadir las exigencias del organismo federal”.

El caso se encuentra en curso.

Historia de batallas

El reloj marcaba las 7 y media de la mañana cuando Almeida, líder comunitario del Valle de las Cancelas, fue sorprendido por tres supuestos policías militares en el portón de su casa. Los hombres le mostraron sus placas y le advirtieron que, si alguien del pueblo se acercara a la Hacienda San Francisco, sería recibido a balazos. La amenaza fue realizada en agosto de 2015.

En un video grabado por una abogada del Centro de Referencia de Derechos Humanos de la región Norte de Minas Gerais, la señora Adelina Xavier de Moraes, 80, la habitante más antigua de una de las comunidades afectadas por el proyecto chino, da testimonio sobre su lucha.

La amenaza que recibió Almeida forma parte de un historial de décadas de conflictos en el norte de Minas Gerais. Estudios realizados por el  gobierno estadual estiman que en la región podría haber 20 mil millones de toneladas de mineral de hierro, oro y otras riquezas.

20

mil millones de toneladas es la cantidad estimada de mineral de hierro que habría en el norte de Minas Gerais

Según un estudio realizado por la Universidad de Sao Paulo, la venta ilegal de títulos falsos con el objetivo de convertir tierras públicas en privadas comenzó en la región a inicios del siglo pasado.

Solo en julio de este año, 21 personas que realizaban trabajos en forma esclava o que habían sido contratadas en forma fraudulenta en carbonerías de la Hacienda San Francisco, donde el proyecto Bloco 8 proyecta instalarse, fueron liberadas.

“Es un modelo (de desarrollo económico) que llegó basándose en la violencia contra las poblaciones tradicionales, que redujo las tierras de uso común y los recursos de esas comunidades”, cuenta Gonçalves, de la Comisión Pastoral de la Tierra.

El futuro de los geraizeiros luego de la llegada de la minera china es incierto. Las poblaciones temen ser expulsadas por la contaminación -algunas viven a 200 metros de donde se pretende instalar la mina-, según afirman personas que conocen el proyecto y que pidieron que su identidad fuera mantenida en reserva.

Sul Americana de Metais no respondió nuestra solicitud de entrevista. En una nota enviada a Diálogo Chino afirmó que, desde marzo de 2010, su controladora Hornbridge Holdings invirtió aproximadamente 73,4 millones de dólares (equivalente actual de R$ 307,5 millones) en el proyecto de Grão Mogol. La empresa proyecta generar 6.200 puestos de trabajo en la instalación de la mina y otros 1.100 en su operación.

“Lo que podemos garantizar es que el proceso será llevado a cabo respetando a las personas, sus historias y la cultura local. A través del diálogo y con la participación de las personas y familias involucradas en el proceso de implementación del emprendimiento”, afirma la nota.