Ambiente en el 2020: El año que podría definir el futuro del planeta

2019 tuvo récords de temperatura global, un aumento en las especies en peligro de extinción y mayores eventos climáticos extremos

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Greta Thunberg climate environment 2020
La activista sueca Greta Thunberg participa en una protesta en las negociaciones de la COP25 en Madrid en diciembre. 2020 se perfila como un año crítico para el medio ambiente (imagen: CMNUCC)

“Nuestra casa está en llamas,” afirmó la activista sueca Greta Thunberg al comienzos del 2019. La frase no puede haber sido más cierta. El año pasado tuvo récords de temperatura global, un aumento en las especies en peligro de extinción, mayores eventos climáticos extremos y pérdida de oxígeno en los océanos, entre otras problemáticas medio ambientales.

Al mismo tiempo, el nivel de acción no fue el necesario y millones de personas lo dejaron en claro, participando en manifestaciones por el cuidado del planeta a lo largo del año. El fracaso de la COP25 de cambio climático en diciembre fue quizás un punto de quiebre a partir de la falta de acuerdo entre los líderes globales.

Pero todavía hay margen para revertirlo y 2020 será un año clave en ese sentido. Representantes de decenas de países se reunirán en cumbres globales a lo largo del año para avanzar en la acción por el cambio climático, la biodiversidad, los océanos y los recursos pesqueros. 

La biodiversidad

En octubre, la ciudad de Kunming en el sudoeste de China será la sede de la 15º Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), una reunión clave con el objetivo de establecer un marco posterior al 2020 para la protección de la biodiversidad.

La biodiversidad está experimentando una declinación sin precedentes en la historia de la humanidad

La conferencia es tan importante para el proceso de diversidad biológica como lo fue la reunión de París para el cambio climático, que dio lugar al Acuerdo de París. Por lo tanto, sus resultados deberían ser capaces de igualar el peso de aquella ocasión histórica, especialistas coinciden.

En el 2010, los 194 países parte del CDB aprobaron un Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020. Las conversaciones celebradas en Aichi (Japón) arrojaron 20 objetivos generales, conocidos como los objetivos de Aichi, para poner fin a la pérdida de biodiversidad y restaurar los ecosistemas.

Sin embargo, la mayoría de las metas no fueron cumplidas. Ello será parte del análisis que los países deberán hacer en China y que dará lugar a un nuevo acuerdo global, que probablemente mantenga los objetivos de Aichi como base mínima pero que agregue nuevos elementos para asegurar su cumplimiento. 

“La biodiversidad está experimentando una declinación sin precedentes en la historia de la humanidad,” afirmó Obdulio Menghi, biólogo y presidente de la Fundación Biodiversidad Argentina. “No son solamente las especies de animales y vegetales, todos los ecosistemas están siendo afectados”.

Las poblaciones globales de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles disminuyeron en promedio un 60% entre 1970 y 2014, el año más reciente con datos disponibles, de acuerdo al Índice Planeta Vivo de WWF. La disminución afecta los servicios que provee la naturaleza a nivel mundial, como aire fresco y agua potable.

Son cinco los motores detrás de la disminución de la biodiversidad, de acuerdo al último informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES): cambios en el uso de la tierra y el mar, explotación directa de organismos, cambio climático, contaminación y especies exóticas invasoras. 

“Se necesita un cambio transformador, de acuerdo a IPBES. No podemos seguir con el sistema de producción y consumo actual. Es una situación de emergencia”, afirmó Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) argentina.

El cambio climático

En noviembre, la ciudad de Glasgow en Escocia será la sede de la 26º Conferencia de las Partes (COP) de cambio climático. El desafío será grande ya que la cumbre deberá resolver todo lo no logrado en años anteriores además de buscar mayor ambición de los países para frenar el calentamiento global.

Se necesita un cambio transformador, de acuerdo a IPBES. No podemos seguir con el sistema de producción y consumo actual

La conferencia previa, la COP25, debía avanzar en puntos clave para la implementación del Acuerdo de París como la creación un mercado internacional de carbono y asegurar el financiamiento de países desarrollados a países en desarrollo. Sin embargo, el fracaso fue rotundo y sólo se logró avanzar sobre un plan de acción de género.

“La COP tenía mandatos claros en Madrid pero lamentablemente no los cumplió. Este año el objetivo original era centrarse en conseguir mayor ambición pero ahora vamos a seguir arrastrando temas pendientes”, dice Enrique Maurtua Konstantinidis, asesor senior de política climática de FARN. 

El colapso de la cumbre de 2019 puso mucha más presión para el Reino Unido, que deberá avanzar en la COP26 sobre una larga lista de temas. Para ello, diplomáticos y observadores sugieren que el país comience las negociaciones de inmediato, yendo de capital en capital como lo hicieron los franceses previo al Acuerdo de País. 

De esa manera, Reino Unido se podrá asegurar que al menos habrá algunos acuerdos preliminares antes de una nueva reunión de miles de delegados en noviembre, posibilitando un entorno que sea más amigable y que, en el mejor de los casos, pueda conducir a un juego de suma cero.

A través del Acuerdo de París, los países se comprometieron en 2015 a limitar el calentamiento global a 2ºC comparado con niveles pre-industriales. Sin embargo, con las contribuciones nacionales realizadas, la temperatura va en camino a alcanzar un aumento de entre 3 y 4ºC. 

Este año se espera que los países actualicen sus contribuciones climáticas, también conocidas como NDC, y eso permita elevar el nivel de reducción de emisiones. Sin embargo, hasta ahora, 80 países han afirmado tener planes para mejorar sus NDC, lo que representa solamente el 10% de las emisiones globales. 

Los océanos

En junio, se desarrollará en Lisboa, Portugal, la Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas para avanzar en la implementación del 14 Objetivo del Desarrollo Sustentable (ODS), el cual se enfoca en la vida bajo el agua. 

Los ODS fueron acordados por los países miembros de la ONU en 2015. Son un conjunto de 17 objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. 

3-4C

El aumento proyectado de las temperaturas globales para 2100, basado en los planes climáticos nacionales de los países.

Cada objetivo tiene una serie de metas específicas y en el caso del ODS 14 varias deben cumplirse en 2020, cómo conservar al menos el 10% de las zonas costeras y marinas, gestionar los ecosistemas marinos y reglamentar la explotación pesquera.

“Varias de las metas están lejos de ser cumplidas”, sostuvo Loreley Picourt, directora de política y asuntos internacionales de la Plataforma Océano y Clima. “Además de evaluarlas, se empezará a discutir las próximas para luego de 2020. Pero hay que ver qué sentido tiene hacerlo si muchas no se cumplieron”.

Es la segunda oportunidad en la que se desarrolla esta conferencia y el objetivo de este año será que los países adopten compromisos voluntarios para apoyar el ODS 14. Los gobiernos de Portugal y Kenya serán los presidentes a cargo que deberán buscar un acuerdo entre los países.

A la par de la conferencia en Lisboa, los océanos también tendrán protagonismo en la COP26 de cambio climático. El año pasado en la COP25 se incluyó una mención en el texto final que resalta el vínculo entre clima y océanos y se acordó comenzar un diálogo al respecto, que tendrá su primera reunión en junio. 

Se espera también que los países incluyan menciones específicas a los océanos en las nuevas y más ambiciosas NDC a presentar este año previo a la COP26. Ya existen ejemplos en ese sentido, como el caso de Tubalu y su contribución enfocada en los océanos.

“La presidencia de la COP26 mencionó que quiere que los océanos sigan en la agenda, lo que sugiere que las discusiones entre los vínculos entre el clima y los océanos continuarán”, sostuvo dijo Rémi Parmentier, coordinador de Because the Ocean, una iniciativa de más de 30 países para incorporar el océano en el marco de la política de cambio climático.

Los recursos pesqueros

La Organización Mundial del Comercio (OMC) realizará su encuentro anual en Kazajstán en junio y entre los diversos objetivos de medio ambiente se encuentra avanzar en la eliminación de los subsidios a la pesca. El tema ha estado en discusión por más de dos décadas pero los avances han sido muy limitados.

El ODS 14, el mismo que será el foco de la conferencia de océanos en Portugal, incluye entre sus metas eliminar los subsidios dañinos a la pesca para 2020. Los subsidios otorgados a la industria pesquera ascienden aproximadamente a los US$ 35 mil millones anuales, de acuerdo al Comité de Pesca del Parlamento Europeo.

Los subsidios a la pesca distorsionan significativamente los mercados mundiales de pescado y constituyen un importante factor que contribuye al agotamiento de los recursos. Sin embargo, los países en desarrollo quieren proteger los subsidios, que, según ellos, apoyan los medios de subsistencia de los pescadores de bajos ingresos.

Alrededor del 60% de las poblaciones de peces evaluadas en el mundo están completamente explotadas y el 30% ya están sobreexplotadas, según el informe SOFIA 2016, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

“Las negociaciones en la OMC sobre los subsidios han avanzado demasiado lento y la OMC lo sabe. Se necesita acción en el más alto nivel político, ya no alcanza con dejar las discusiones en manos de los negociadores técnicos”, Parmentier sostuvo.