El dinero sigue siendo un señuelo distante en la cumbre climática

Presidente de las Naciones Unidas António Guterres (imagen: UNclimatechange )

El dinero sigue siendo un señuelo distante en la cumbre climática

La cumbre climática anual de la ONU finalizó en Bonn, Alemania, sin un acuerdo sobre el aporte de dinero a los países en desarrollo, pero con la promesa de hablar sobre esta crucial problemática el próximo año.

A pesar de trabajar horas extras y durante la noche, los delegados de los 195 gobiernos nacionales no lograron quebrar el punto muerto de la cumbre, realizada entre el 6 y 17 de noviembre. Frank Bainimarama, primer ministro de Fiji y presidente de la COP (Conferencia de las Partes) de este año, finalmente fue forzado a decir, “las discusiones continuarán”, y dar por finalizada la discusión sobre este tema.

Hubo un movimiento positivo en torno al otro problema financiero, y se decidió que el Fondo de Adaptación, destinado a ayudar a los países más pobres a lidiar con los efectos del cambio climático, estaría bajo la égida del Acuerdo de París 2015. Los países industrializados se habían opuesto a esta iniciativa porque temían que les obligaría a aportar dinero para el fondo, que en la actualidad está al borde de la bancarrota.

Trabajando a puertas cerradas, los delegados también lograron finalizar el diseño de una reunión, llamada Diálogo de Talanoa, programada para la cumbre del próximo año. Inicialmente, este diálogo estaba destinado a incrementar las promesas nacionales para el control de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); ahora los países en desarrollo han promovido una discusión sobre el apoyo que deberían recibir por parte de los países desarrollados.

Si bien los delegados de los países ricos no acordaron reducir el apoyo financiero que sus gobiernos brindarían a los países más pobres en virtud del acuerdo de París, pactaron informar regularmente sobre cuál era el monto que estaban proporcionando. Muchos representantes de países en desarrollo calificaron este resultado como un paso adelante.

En un año que ha concentrado un número récord de tormentas, inundaciones y sequías, no hubo demasiado progreso sobre cómo será la forma en la cual se lidiará con los aspectos financieros de estas pérdidas y daños. Los países industrializados continuaron insistiendo que son las compañías de seguros las que deberían hacerse cargo, mientras los países desarrollados continuaron insistiendo que el seguro no cubría muchas de estas catástrofes. El problema continuará siendo discutido el próximo año. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático ha dicho que el calentamiento global está generando una mayor frecuencia y gravedad de las inundaciones, las tormentas y las sequías, elevando el nivel del mar y acidificando sus aguas, llevando a la muerte de los corales, el vivero de la pesca.

Resultados positivos en otros temas

Hubo otros aspectos positivos en la cumbre de este año de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), especialmente en dos áreas: los gobiernos avanzaron en el desarrollo de un “reglamento de París” que permitirá la puesta en práctica del acuerdo; que entra en vigor en el 2020. Y los países en desarrollo cumplieron su deseo de discutir qué es lo que los países industrializados habían hecho y estaban haciendo para combatir el cambio climático en este momento, antes del 2020.

Se resolvieron otros dos problemas pendientes desde hace mucho tiempo. Esta 23ª cumbre (COP23) finalizó con un Plan de Acción de Género que pondrá un mayor énfasis en los impactos desproporcionados del cambio climático en las mujeres, especialmente cuando el calentamiento global está generando que la disponibilidad del agua sea menos segura. También preparó un plan para tener una participación más significativa de las comunidades indígenas en la toma de decisiones climáticas globales.

Las reacciones

Mientras que muchos delegados de los países en desarrollo salieron de la cumbre murmurando sobre los “temas inconclusos de la agenda” y “la postergación de los temas para más adelante”, algunos observadores estuvieron de acuerdo en algunas conclusiones positivas.

“La COP23 cumplió con lo que se propuso”, dijo Laurence Tubiana, CEO de la Fundación Europea para el Clima. “Ahora tenemos los procesos en marcha para concluir el Diálogo de Talanoa y el Reglamento de París en la COP24 en Polonia. Realmente no hay tiempo que perder; nos ha recordado dolorosamente la urgencia de ampliar nuestra acción climática colectiva ante los devastadores impactos climáticos que han ocurrido alrededor del mundo este año”.

Por su parte, Camilla Born, Asesora Principal de Políticas, E3G, dijo: “Los modestos resultados de las conversaciones de este año han elevado el listón para los países. El mundo real se está preparando para una mayor acción climática, los países ahora necesitan poner las reglas en su lugar”.

Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de Cambio Climático de la ONU, focalizó en el Plan de Acción de Género realizado este año para destacar los logros de esta cumbre. “Sabemos por experiencia que poner a las mujeres en el centro de la lucha contra el cambio climático puede generar acciones más impactantes, equitativas y sostenibles. El plan está diseñado para lograr justamente eso. Destaca y respalda el rol que pueden y deben desempeñar las mujeres en la creación de resiliencia y adaptación a los impactos del cambio climático. Centra la atención mundial en cómo podemos convertir las palabras en hechos”.

Paula Caballero, Directora Global del Programa Climático del Instituto de Recursos Mundiales, dijo: “A medida que el cambio climático se intensifique, también lo hará su impacto devastador en las personas más vulnerables del mundo. La financiación climática es fundamental para ayudar a los países en desarrollo para que puedan responder al cambio climático. El apoyo es y seguirá siendo un tema importante en estas negociaciones”.

“Hubo un escaso progreso en un tema tan crítico como es el de aumentar el apoyo financiero y la creación de capacidades para ayudar a los países en desarrollo a implementar energía limpia y otras soluciones climáticas, y para adaptarse a los crecientes impactos del cambio climático; esta debe ser una prioridad mucho más grande en el futuro”, dijo Alden Meyer, Director de Estrategia y Política de la Unión de Científicos Preocupados.

Andrew Norton, director del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) dijo: “Estas conversaciones han mostrados signos de haber logrado algunos avances importantes, pero igualmente carecen de la acción decisiva necesaria sobre las normas del Acuerdo de París y en la toma de compromisos claros en materia de finanzas. Esto demuestra una alarmante ausencia de carácter de urgencia ya que hoy el mundo ya enfrenta los impactos catastróficos del cambio climático”.

“En las primeras conversaciones sobre clima de la ONU desde que el presidente Trump anunció su intención de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, los países lograron un progreso gradual pero significativo”, aseguró Nathaniel Keohane, vicepresidente para el Fondo de Defensa del Medio Ambiente Mundial. “Fuera de las salas de negociación, en el Centro de Acción Climática de los EE. UU., una amplia coalición de gobernadores, alcaldes, ejecutivos de negocios y ciudadanos de EE. UU. han dejado en claro su compromiso con la acción climática a pesar de la posición de la administración Trump. La historia de estas conversaciones sobre el clima fue que, a pesar de los grandes esfuerzos de Donald Trump para hacernos retroceder en el cambio climático, el resto del mundo – y el resto de los Estados Unidos – está decidido a seguir adelante”.

El líder internacional de clima de Christian Aid, Mohamed Adow, dijo que la reunión de este año exhibió un impulso alentador para la acción sobre la reducción de las emisiones antes del 2020. “Sin embargo, a pesar de ese progreso, la COP23 aún no logró brindar el apoyo financiero necesario para acelerar los esfuerzos de los países en desarrollo a concretar un camino de energía limpia. Los países en desarrollo no quieren quedarse con los contaminantes generados por los sistemas de combustibles fósiles del pasado que son los que impulsan el cambio climático. Pero necesitan el apoyo financiero prometido por las naciones más ricas para cambiar de carril y aprovechar al máximo sus recursos de energía limpia”.

Manuel Pulgar-Vidal, director del programa global de clima y energía de WWF y ex presidente de la COP, dijo: “En un año signado por desastres climáticos extremos y potencialmente por el primer aumento de las emisiones de carbono en cuatro años, la paradoja entre lo que estamos haciendo y necesitamos es clara: los países deben actuar con una mayor ambición climática, y de forma urgente, para posicionarnos en un camino hacia un futuro de 1.5°C”.

Christoph Bals, Director de Políticas, Germanwatch dijo: “Estamos decepcionados con el limitado progreso que ha tenido esta conferencia para abordar la necesidad de financiación para ayudar a las personas más vulnerables a hacer frente a los impactos del cambio climático que ya son inevitables. Los países ricos deben intensificar su apoyo a las personas más pobres y vulnerables”.

ActionAid Internacional expresó su decepción en el último día de las negociaciones sobre el clima de la COP23. El líder de la organización de cambio climático, Harjeet Singh, dijo: “Esperábamos un mayor nivel de liderazgo por parte de los países que se unieron cuando los EE. UU. anunciaron abandonaban el acuerdo de París. Este año con las inundaciones, los incendios y los huracanes presentes en sus mentes, habíamos asumido que vendrían dispuestos a hacer su trabajo. Pero una vez que comenzaron las conversaciones, la UE, Canadá y Australia volvieron a sus zonas de conforto, alineándose con los Estados Unidos, en lugar de generar un cambio real. Continuaron frenando la acción climática y se resistieron a las medidas financieras para los países que luchan por hacer frente a los impactos del clima. Aunque las comunidades vulnerables estuvieron en el centro de la escena, esto todavía no se ha traducido en el apoyo que necesitan”.

Ese artículo se publicó originalmente en India Climate Dialogue

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