Sandor Mulsow: "La ISA no es adecuada para regular ninguna actividad en los océanos"

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos fomenta la explotación en lugar de la protección de los fondos marinos, según su antiguo jefe de medio ambiente y minerales

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La minería en aguas profundas pondría en riesgo los hábitats de especies poco conocidas, como el pulpo dumbo. El exdirector de la ISA cree que la autoridad no busca una regulación lo suficientemente estricta de la actividad, que se enfoca cada vez más en la búsqueda de minerales. (Imagen: Okeanos Explorer / NOAA / CC BY 2.0)

El fondo del océano es hogar de cantidades desconocidas de minerales, formados a lo largo de millones de años. El hierro y el manganeso son los más abundantes, pero también hay cobre, níquel, cobalto, zinc y una variedad de tierras raras. Estos minerales se extraen desde hace mucho tiempo en la tierra y son esenciales para objetos cotidianos, como los teléfonos móviles, los televisores y los coches. 

También son ingredientes cruciales en la tecnología que proporciona energía renovable, como los paneles solares. Algunos sostienen que el mundo no puede descarbonizarse a menos que empecemos a extraer estos minerales de las profundidades del mar. Afirman que la minería terrestre provoca impactos ecológicos y emisiones de gases de efecto invernadero mucho más negativos.

Al mismo tiempo, cada vez más científicos, ONGs, y la sociedad civil piden una moratoria para la minería de los fondos marinos. Argumentan que los océanos ya están sometidos a una fuerte presión por los efectos del cambio climático, la contaminación y la sobrepesca, y que la normativa sobre minería se está elaborando sin comprender plenamente los riesgos. Su postura ha sido apoyada recientemente por destacadas empresas occidentales como BMW, Volvo, Samsung y Google.

El Dr. Sandor Mulsow se sitúa firmemente en este lado del debate. Profesor chileno de geología marina, de 2013 a 2019 fue jefe de la Oficina de Gestión Ambiental y Recursos Minerales de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por su nombre en inglés).

La ISA es el organismo designado por la ONU para elaborar las normas que regularán la eventual explotación minera. Está previsto que reanude las negociaciones en su sede en Kingston, Jamaica, del 6 al 15 de diciembre, aunque el borrador del texto ya no estará en la agenda debido a las restricciones de viaje por el Covid-19.

Mulsow, que cuenta con más de 30 artículos científicos y cientos de informes jurídicos sobre los océanos a su nombre, trabaja actualmente en la Universidad Austral de Valdivia, ciudad costera del sur de Chile.

Habló con China Dialogue Ocean por videollamada.

China Dialogue Ocean: ¿Cuál es la tragedia que usted dice que está a punto de ocurrir?

Sandor Mulsow: Actualmente existe un movimiento inadvertido que pretende empezar a extraer minerales del fondo marino. Y cuando eso ocurra, no habrá vuelta atrás. Es mucho más barato extraer los fondos marinos, lo que resulta muy atractivo para las industrias, y se haría en lugares muy remotos, donde nadie puede quejarse. 

¿Cuál es el problema de la minería en las profundidades del océano?

SM: El problema es que sólo tenemos un planeta. Y tenemos que protegerlo. Siempre nos han dicho que los océanos son gigantescos. El 70% de la superficie de nuestro planeta es el océano y creemos que puede contenerlo todo. Por eso todos los países del mundo tiran todo al mar, para que supuestamente se pierda. Pero cuando hago el análisis, en términos de volumen, toda el agua del océano, se convierte en una pequeña bola que es 1.000 veces más pequeña que la Tierra. En otras palabras, es un medio ambiente tremendamente frágil, pero no lo estamos protegiendo como es necesario.

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Máquinas diseñadas para minar el fondo del mar profundo (Imagen © Nautilus Minerals)

¿Quién se encarga de garantizar la protección de los océanos?

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos es quien debería hacerlo. Sin embargo, en la práctica no lo hace. Hay otros intereses detrás. En este momento, la ISA tiene dos mandatos que son contraproducentes. Uno, que está en los artículos 136 a 145 [de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar], tiene que ver con el patrimonio común de la humanidad, con la búsqueda de la igualdad de todos los países, el fomento de la investigación, y cosas muy positivas. Pero, por otro lado, tiene los artículos 150, 151 y 152 que se centran en la producción, la explotación y los beneficios. 

Por lo tanto, este código es positivo...

Sería positivo si tuviéramos conocimiento disponible. Sabemos muy poco sobre los fondos marinos. No tenemos suficientes datos ni investigaciones para entender lo que ocurre en el fondo de los océanos. Durante mis cinco años como director de la oficina de gestión medioambiental y recursos minerales del ISA vi muchas irregularidades. 

¿Cuál sería un ejemplo de irregularidad? 

La zona Clarion-Clipperton, que se encuentra en medio del Océano Pacífico, entre México y Hawai, es una de las áreas más exploradas. Se calcula que tiene casi dos veces el tamaño de México y tiene 17 contratos de exploración de 75.000 kilómetros cuadrados cada uno. Pero hay contratistas que envían 100 muestras de lo que encuentran en su concesión. Sin embargo, eso no es nada. Es como si fuéramos a Central Park, en Nueva York, que tiene 3.41 kilómetros cuadrados, y realizáramos una prueba en medio del parque, con un tubo de 10 centímetros para determinar cuántos gusanos hay en todo el lugar. ¿Es posible medir así la biodiversidad? ¿Cómo vamos a medir el impacto real que estamos generando? No se puede con esos datos. Pero con esos datos queremos promover la minería submarina.

¿Cómo ve el trabajo de la ISA?

Hay un enorme sesgo a favor de los nuevos contratistas. Se ha hecho muy poco trabajo de investigación, pero siguen queriendo hacer minería. Como acabo de decir, están aceptando pruebas muy malas. La ISA está respondiendo a los intereses de la minería de los fondos marinos.

En junio de este año, el pequeño estado insular de Nauru invocó una regla nunca antes utilizada que obliga a la ISA a permitir que la minería prosiga dentro de dos años, bajo las regulaciones vigentes en ese momento. ¿Qué importancia tiene el "detonante de Nauru"?

En 2013, el entonces primer ministro británico David Cameron declaró que la minería submarina les iba a costar 40.000 millones de libras. Y que iban a dejar sus puestos de trabajo en manos de Lockheed Martin, que es una empresa de armas de guerra. Así que no me ha sorprendido que Nauru, una isla con una economía muy incipiente, pero que forma parte de la Commonwealth, haya hecho esta petición. Detrás de este movimiento estratégico están Deep Green y The Metal Company, que promueven por todos los medios la explotación de minerales submarinos.

Todo parece poco claro...

He aquí otro ejemplo. Jamaica, también de la Commonwealth, acaba de ganar un contrato de exploración. Cuando miré quién estaba detrás, había empresas que estaban en Inglaterra y que valían tanto como un dólar. Y esas empresas estaban justificando los costos de exploración en los próximos cinco años por valor de dos millones de dólares. ¿Cómo es posible? ¿Cómo el secretario general de la ISA, el inglés Michael Lodge, no hace un análisis técnico de esta situación ni se pregunta de dónde viene ese dinero? Un poco extraño, ¿no? 

¿Qué quieres decir?

Vea los vídeos de Deep Green. Es Lodge hablando de los beneficios de esta actividad. Estamos en un camino directo a la destrucción de los océanos. Si no se hace nada, el 25 de junio de 2023, Nauru empieza a explotar. Y con ello, todos los países. Habría un tremendo caos y una destrucción sin precedentes porque nadie controlaría esta actividad.

Tal y como funciona la ISA en este momento, no es adecuada para regular ninguna actividad en los océanos.

¿Qué pasa con la ISA?

Si sigue con la misma actitud que hasta ahora, dará rienda suelta a la minería submarina. Hay una reunión en diciembre, pero en estas reuniones no se hace nada. Se limitan a validar técnica y jurídicamente todo lo que la secretaría les presenta sin ninguna objeción. La mayoría de los miembros se callan y nadie se pronuncia. La ISA acabará validando el inicio de la explotación. 

¿Cuál es la salida?

A corto plazo, lo que necesitamos es que los países firmen una moratoria que no permita la explotación hasta que tengamos certeza científica sobre lo que debemos hacer. Parece sencillo, pero si a nadie le interesa lo que ocurre en los océanos, ¿quién se va a oponer? Hay mucho dinero e intereses en juego. 

También es necesaria una reforma en la ISA para garantizar que los procesos de toma de decisiones y de regulación sean transparentes, responsables, inclusivos, eficaces y ambientalmente responsables. Esto sólo puede ocurrir cuando la ISA forme parte de las Naciones Unidas. La ISA es autónoma, no depende de nadie. 

Aquí hay un juego poco claro que permite a la ISA hacer lo que quiera y nadie la controla. El equilibrio entre la parte legal y la científica tiene que ser equitativo. En este momento son puramente abogados los que toman las decisiones. Hay funcionarios que son espías industriales, que están más a favor de las empresas que del bien común. Tal y como funciona la ISA en este momento, no es adecuada para regular ninguna actividad en los océanos.