Pico de Covid-19 coincide con la temporada de exportación de soja

La coincidencia preocupa al gobierno chino, mientras que Brasil y Argentina trabajan para garantizar la normalidad en la cadena logística

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El gobierno chino se preocupa por la capacidad de Brasil y Argentina de suministrar soja, uno de los únicos alimentos esenciales que China importa de forma masiva. (Imagen: Alamy)

La coincidencia entre el pico de la epidemia de Covid-19 en Brasil y Argentina y la temporada de exportación de soja, que se realiza entre abril y mayo, encendió señales de alerta en el gobierno chino sobre la posibilidad de que haya dificultades en la logística de ambos países, con bloqueos de carreteras o enfermedades de trabajadores.

En medio de la crisis, China prioriza garantizar su seguridad alimentaria. En una conferencia de prensa sobre el tema realizada en los primeros días de abril, Wei Baigang, miembro del Ministerio de Agricultura chino, dejó bien claro que su gobierno está particularmente preocupado por la soja, uno de los únicos alimentos esenciales que son importados por China en grandes cantidades. La soja importada se usa principalmente para alimentar el enorme rebaño vacuno chino.

“[Nosotros] vamos a fortalecer la coordinación con los países exportadores y seguiremos promoviendo planes para revitalizar la soja a nivel local para garantizar su provisión.”, afirmó, refiriéndose a la política anunciada por el país en octubre del año pasado para reducir la dependencia de China de la importación de algunos alimentos clave.

Wei también dijo que China volvería a importar soja de Estados Unidos, después del acuerdo comercial entre los dos países, alarmando a algunos observadores en Brasil.

Existe preocupación sobre la posibilidad de que el camionero se enferme, pues es un profesional de exposición extrema

Mientras tanto, representantes del agronegocio se están esforzando para mostrar que no existen motivos para preocuparse. Según Sergio Mendes, director general de la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales, en Brasil, los ministerios de Agricultura, Infraestructura y Salud han implementado un sistema de coordinación para impedir que la cadena logística se vea afectada por una crisis.

“Están haciendo un trabajo espectacular y actúan rápido, se anticipan a los acontecimientos con la emisión de decretos que normalmente demorarían semanas para salir”, afirmó.

Pero las fuentes de preocupación persisten. En Brasil, se escuchan relatos sobre algunos camioneros que están insatisfechos debido a la falta de insumos que se verifica en las carreteras y a la gran cantidad de comercios que están cerrados.

En el caso de Argentina, medidas de aislamiento tomadas por el gobierno provocaron el bloqueo de los accesos a 70 ciudades, lo que hizo que las empresas del agronegocio se alertaran debido a un posible desabastecimiento, tanto en el mercado interno como en el exportador, que podría darse en los próximos dos meses.

Embarques de maíz, soja y otros productos agrícolas sufrieron retrasos a fines del mes pasado debido a las inspecciones sanitarias que llevó a cabo el gobierno argentino en las embarcaciones de carga, para verificar si las tripulaciones se habían contagiado el virus.

Poca tierra para mucha gente

La pandemia y las restricciones a la circulación afectaron las exportaciones de granos en Argentina, las cuales experimentaron una retracción en sus ingresos de un 6,9%, si se las compara con el mismo período del año pasado.

37,6%

fue el aumento de las exportaciones de soja en Brasil en marzo, en comparación con el año pasado

En Brasil, el impacto no se sintió. Según la Secretaría de Comercio Exterior brasileña, la exportación de granos de soja aumentó un 37,6% el mes pasado, si se la compara con el mismo período de 2019.

“Entendemos que los eventuales impactos específicos provocados por el Covid-19 se podrían reflejar mayormente en cuestiones logísticas relacionadas con el flujo de las exportaciones”, afirmó ante periodistas Herson Brandão, subsecretario de Inteligencia y Estadísticas de Comercio Exterior. “Sobre esta cuestión, según la información que tenemos, la exportación de bienes tales como soja, petróleo y mineral de hierro no han sufrido ningún impacto.”

A pesar de que todavía no existen evidencias de problemas de relevancia, la pandemia del Covid-19 volvió a encender las alarmas sobre la seguridad alimentaria en China, que teme repetir la Gran Hambruna que abatió al país entre 1958 y 1961. El temor no es infundado: con apenas un 7% de tierra cultivable de todo el mundo, los chinos necesitan alimentar a una población que representa un quinto de la población mundial.

Con la expansión de la pandemia, algunos países han comenzado a limitar sus exportaciones hacia el país, como por ejemplo,  Kazajistán Pero mientras el gobierno chino se siente seguro en relación a la producción local de alimentos como el trigo o el arroz, no puede decir lo mismo sobre la soja. La falta de una infraestructura adecuada para hacer frente a situaciones de crisis en Brasil y Argentina complementan el escenario de crisis.

“Las regiones que necesitan una especial atención son las de África, Sur de Asia, América Central y del Sur”, afirmó Fan Shenggen, profesor de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad de Agricultura de China, en una entrevista concedida al China Science Daily a fines de marzo. “Como esos países en desarrollo sufren hambre y desnutrición, su capacidad para soportar crisis es mucho menor que la de los países desarrollados de Europa y América.”

El gobierno garantiza el flujo de exportación, pero hay preocupación por los camioneros

A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Infraestructura afirma que las exportaciones de commodities no sufrirán un impacto durante los meses de abril y mayo, y está trabajando en las obras de mantenimiento y restauración de las carreteras para garantizar que la salida de la cosecha de soja y otros insumos se realice en forma normal.

Desde el inicio de la crisis del coronavirus, el ministerio ha implementado una serie de medidas, tales como el alineamiento entre todos los estados brasileños para mantener los servicios esenciales para camioneros durante la suspensión del comercio, es decir, los talleres mecánicos, gomerías y puntos de alimentación de las carreteras.

Otras de las medidas adoptadas fueron suspender la renovación de documentos para conductores profesionales y vacunar contra la gripe común, además de publicar una lista de 130 puntos de auxilio para camioneros en carreteras federales.

Pero el sistema logístico brasileño sigue dependiendo de camioneros autónomos, lo que constituye su mayor fragilidad. Los conductores sufren debido a condiciones de trabajo que a menudo son precarias y el flete tiene una alta volatilidad. En 2018, Brasil sufrió una huelga de camioneros que bajó el crecimiento del PBI en 1,2 puntos porcentuales.

Existen temores de que la pandemia pueda afectar al sector, sobre todo en los sindicatos que representan a los camioneros, que transportan cerca del 60% de las cargas en todo el país. Miembros de la Confederación Nacional de Transportistas Autónomos, cuya sigla es CNTA, están trabajando para orientar a los choferes sobre el nuevo coronavirus en campo y a través de la aplicación WhatsApp.

“Hay que tomar conciencia de que atrás del volante hay un ser humano. Se han implementado cuidados exhaustivos. Existe preocupación sobre la posibilidad de que el camionero se enferme, pues es un profesional de exposición extrema”, dijo Marlon Maues, asesor ejecutivo de la CNTA, que representa a 800 mil camioneros y a 140 sindicatos de todo Brasil.

Asimismo, hay mucho para mejorar. A inicios de abril, la Asociación Brasileña de Camioneros, que representa a 560 mil choferes de todo el país diseminados en 92 sindicatos, envió un oficio al presidente Jair Bolsonaro con quejas sobre las condiciones de las carreteras y de la falta de incentivos al sector: “Si el objetivo es invertir en la lucha contra el coronavirus, es importante cuidar tanto a los médicos y a los enfermeros como a los camioneros”.