Coronavirus interrumpe el suministro global de carne

El Covid-19 ha elevado los precios de los alimentos y el espectro de la escasez, pero hasta ahora no hay signos de una caída en la ganadería en América Latina  

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Un grupo de novillos jóvenes en el prado en Argentina (imagen Alamy)

En las últimas semanas, más de 20 instalaciones de procesamiento de carne en los Estados Unidos se han enfrentado a ceses temporales como resultado de los brotes de Covid-19 entre los trabajadores.

Se estima que 6.500 trabajadores han sido infectados, y la menor capacidad de procesamiento ha llevado a los productores y agricultores a sacrificar millones de animales.

Los cierres también han generado un incremento en el precio mayorista de carne vacuna y de cerdo, mientras que aumenta el espectro de una posible escasez de alimentos.

50%

La caída en la producción de carne en Uruguay

En América Latina, donde los casos de Covid-19 se están acelerando con mayor rapidez que en otras regiones, una dinámica similar está comenzando a afianzarse.

El estado más austral de Brasil, Rio Grande do Sul, reportó brotes en nueve instalaciones de procesamiento de carne, con 124 casos confirmados entre el 20 de marzo y el 27 de abril.

A principios de marzo, otras diez plantas empacadoras de carne brasileñas suspendieron temporalmente sus operaciones debido a una disminución de la demanda como resultado de la epidemia.

Mientras tanto, en Uruguay, 22 de las 51 instalaciones de procesamiento de carne del país estaban inactivas o parcialmente activas a principios de abril, con una producción total de 50%.

La interrupción generalizada en Uruguay en parte fue impulsada por una huelga liderada por la Federación de Trabajadores de la Industria de la Carne (Foica). Cerro, la sucursal del sindicato que representa aproximadamente el 50% de los trabajadores de la carne en todo el país, mencionó las preocupaciones de la salud como motivo para la convocatoria a huelga.

45%

De las exportaciones globales de carne son de Estados Unidos, Brasil, Argentina y Uruguay

Martin Cardozo, presidente de Foica Cerro, dijo en una entrevista radial que "constituye una medida [...] fuerte porque tiene el mismo peso sobre las empresas, trabajadores y líderes sindicales ". Estamos actuando solidariamente con la población y el gobierno. Estamos convencidos de que es para mejor ".

En Argentina, una planta de carne en la provincia de Buenos Aires cerró tras la muerte de un inspector de seguridad alimentaria. Otros cinco empleados también dieron positivo de Covid-19, y anteriormente otras 10 plantas habían suspendido sus operaciones debido a interrupciones logísticas.

En circunstancias normales, el comercio internacional puede abordar las interrupciones temporales del suministro o la escasez de producción en un país determinado, causadas, por ejemplo, por enfermedades o tormentas.

La situación actual no tiene precedentes, ya que todos los principales productores de las Américas podrían enfrentar interrupciones en el suministro, y Estados Unidos, Brasil, Argentina y Uruguay representan aproximadamente el 45% de las exportaciones internacionales de carne.

Señales mixtas por parte de China

Incluso antes del Covid-19, los suministros mundiales de carne habían disminuido debido a un brote de fiebre porcina africana, que redujo la producción de carne de cerdo de China a un mínimo de 16 años.

La escasez de carne de cerdo llevó a un aumento en las importaciones de carne en el 2019, con un aumento del 60% de la carne de res con 2.1 millones de toneladas, y la carne de cerdo de un 75% a 1.66 millones de toneladas, en comparación con el 2018.

Parcialmente impulsado por las restricciones comerciales con los Estados Unidos, América Latina se convirtió en uno de los máximos beneficiarios de las grandes importaciones de China, y los principales productores de la región vieron un fuerte crecimiento en sus ventas.

En el 2019, las exportaciones de carne de Brasil alcanzaron un récord de 1.83 millones de toneladas, por encima del récord anterior de 1.64 millones de toneladas registrado durante el 2018. En gran medida, esta suba fue impulsada por el incremento de las ventas a China, que aumentaron un 39.5% en comparación con el 2018.

Los datos en la Argentina cuentan una historia similar, con exportaciones que alcanzaron un récord de 666,000 toneladas métricas durante los primeros 10 meses del 2019, y China representó cerca del 50% de las ventas.

Si bien se esperaba que el 2020 sea otro año fuerte para los productores latinoamericanos, el Covid-19 ha interrumpido temporalmente los patrones de consumo y comercio.

Aunque no hay cifras específicas disponibles, Rabobank estima que el consumo chino de carne de res, aves y cerdo ha disminuido durante el primer trimestre del 2020, debido al cierre de restaurantes y mercados de frescos.

También la expectativa es que las importaciones de carne de res sean más bajas durante el primer semestre del 2020, debido a una gran cantidad adquirida antes del Año Nuevo Lunar, y que posteriormente no es consumida.

Sin embargo, el impacto de las dislocaciones del mercado chino en América Latina hasta ahora ha sido mixto.

Argentina registró una reducción en los envíos del 35% en enero en comparación con el mes de diciembre, con una disminución adicional del 30% en febrero. Las ventas en marzo solo constituyeron el 15% de las registradas a fines del 2019.

En una entrevista con Reuters, Mario Ravettino, presidente de ABC, Consorcio de   Exportadores de Carne Argentinas, dijo que esta disminución se debe a "dificultades logísticas portuarias causadas por las medidas de cuarentena, que también han afectado los patrones de demanda de carne".

Por otro lado, Brasil ha duplicado en marzo sus envíos de carne de res a China en comparación con el 2019, luego de una desaceleración durante los primeros dos meses del año. Con la disminución de la demanda de otros mercados importantes como la Unión Europea, ahora las exportaciones dependen aún más de China, que representó el 35% de las ventas en marzo.

Impacto ambiental y económico

En los últimos años, el aumento de la producción de carne y granos se ha relacionado con la deforestación y la pérdida de biodiversidad en la Amazonía. La cría de ganado también genera cantidades significativas de metano que calientan el planeta.

Si bien una reducción prolongada de la demanda de China y otros mercados importantes podría, en teoría, reducir algunas de estas presiones ambientales, los cambios duraderos tardarían más en materializarse.

Alejandro Salemme, un productor ganadero y miembro de la Asociación Angus Argentina, asegura que "los ciclos de producción de carne pueden durar de dos a tres años, por lo que cualquier cambio en el suministro no se reflejará de un día para el otro".

Hasta ahora no hay signos de disminución de la ganadería en América Latina, a pesar de los cierres de plantas y las interrupciones logísticas. Aunque algunos productores estadounidenses están desacelerando el crecimiento de su ganado para hacer frente al cierre de plantas, los expertos consideran que no ha habido un cambio fundamental a largo plazo en las perspectivas de suministro.

Mientras las exportaciones de carne sigan siendo un motor económico fundamental para países como Brasil, Argentina y Uruguay, particularmente a raíz de las ventas récord a China, habrá un fuerte incentivo para continuar la producción.

Salemme cree que, a pesar de las interrupciones a corto plazo, la producción argentina continuará creciendo, y además sostiene que China representa un enorme mercado sin explotar para los cortes premium, que tradicionalmente se han vendido a Europa.

Consideraciones de salud pública.

Como industria esencial, la producción de alimentos mayormente ha estado exenta de las medidas de bloqueo. Pero con el aumento de las infecciones en las plantas de carne, ahora los gobiernos enfrentan una difícil elección entre la salud pública y el impacto económico de los cierres.

Tras los informes de infecciones dentro de las plantas en Rio Grande do Sul, los fiscales estatales presentaron una demanda para cerrar temporalmente dos plantas, con el fin de frenar la propagación del virus.

Para tratar de aumentar la seguridad de los trabajadores, la Secretaría de Salud de Brasil también exige que todos los procesadores de carne establezcan un plan de contingencia para prevenir, monitorear y controlar el Covid-19.

El mayor desafío será del lado de la oferta y la capacidad de la industria para continuar suministrando productos de la misma manera

El plan exige un mayor distanciamiento y la instalación de barreras físicas entre los trabajadores, el uso de equipos de protección personal, turnos de trabajo escalonados y un control activo de los síntomas.

Argentina ha implementado pautas similares, que incluyen cambios en los flujos de trabajo de producción para reducir el riesgo de contagio, mayores requisitos de saneamiento y un protocolo si se detectan casos positivos.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el presidente Trump ha dado el drástico paso de clasificar las plantas de carne como "infraestructura crítica" para evitar la escasez de alimentos. La decisión ha sido controvertida debido a sus posibles implicaciones en la salud pública y la seguridad de los trabajadores.

Lorival Luz, CEO de BRF, uno de los mayores productores de carne de Brasil, dijo recientemente en una teleconferencia que "el mayor desafío será del lado de la oferta y la capacidad de la industria para continuar suministrando productos de la misma manera".