Océanos

Especie de vaquita marina mexicana está en extinción

El tráfico de vaquitas marinas se ha vuelto "más lucrativo que la cocaína"
<p>Hoy en día, hay nada más que 16 vaquitas en el mundo (imagen: Frédérique Lucas)​</p>

Hoy en día, hay nada más que 16 vaquitas en el mundo (imagen: Frédérique Lucas)​

En Sheung Wan su “Calle de Mariscos Secos” puede olerse mucho antes de verse. Un fuerte y salado aire salino se desplaza sobre sus 200 singulares restaurantes, mientras los tranvías de madera pasan de manera incesante, tal como ha sucedido aquí durante más de un siglo. Una escena típica de Hong Kong, aunque ahora ennegrecida por el devastador comercio de aletas de tiburón que se ha convertido en la vergüenza de muchos lugareños.

Pero más allá de la visión impactante y angustiosa de las aletas, escondidas entre los camarones secos y los moluscos, existe otra delicia. En comparación con su pálido tejido, sus tenues rizos de luz parecen inocentes, pero rápidamente están impulsando a la más pequeña y más extraña marsopa del mundo a un punto sin retorno.

Diez años después de haberse declarado como funcionalmente extinguido al delfín característicamente chino del río Yangtze, la demanda de los consumidores del país ha llevado al borde de la desaparición a otro cetáceo. Esta vez la causa no se encuentra en las oscuras aguas continentales de China – a miles de kilómetros de distancia, en las aguas azules del mar de Cortez, en México, donde se estima que son sólo 16 las vaquitas marinas que todavía permanecen allí.

El crítico peligro de extinción de esta criatura forma parte de los daños colaterales de la caza de vaquitas marinas, cuya vejiga natatoria se cree que posee una multiplicidad de cualidades curativas para la medicina tradicional china.

Vastas e indiscriminadas redes de enmalle buscan desde el fondo del mar hasta la superficie atrapar a esta especie de totoaba que circula en los tramos superiores del Golfo de California. La vaquita, también, se enreda, muriendo rápidamente a causa del shock o lentamente y con una agonía sofocante.

En los medios de comunicación chinos, las vejigas natatorias de las totoabas son consideradas como “el tesoro de los tesoros” y a las que se les atribuye una amplia variedad de cualidades paliativas como: la detención de la hemorragia,  como suplemento ante la deficiencia de yin, la restauración de la función renal y hepática y la humectación de los pulmones secos. Con todas estas propiedades en mente, no es de extrañar que los órganos involucrados coticen más que su peso en oro.

“El precio de las vejigas natatorias de totoaba”, asegura Crystal Wang del grupo de defensa WildAid, “es muy alto y por lo general se encuentra por encima de decenas de miles de yuanes chinos”. En Hong Kong, se dice que un kilogramo de vejigas de totoaba se comercializa por HK $ 1 millón (128.000 dólares).

Una investigación de Greenpeace en 2015 descubrió que en la semi autónoma ciudad, más de una docena de tiendas estaban desafiando la ley para vender las vejigas de totoaba. Dos vendedores de productos pesqueros fueron acusados, pero las subsiguientes operaciones encubiertas de los periodistas locales plantearon que eran grandes recaudadores desde el continente y mostraron que algunos todavía las vendían, aunque con mayor discreción.

La promesa de obtener esta potencial riqueza no sólo ha amenazado a la vaquita. La totoaba también se encuentra en peligro crítico. Tal como sucede con el caso del bahaba chino, también funciona el standard original del oro para la vaquita, que alguna vez estuvo presente en las aguas costeras del sur de China. Los totoaba fueron buscados como un reemplazo para la bahaba una vez que fueron clasificados como críticamente amenazados y protegidos por la ley china. La rareza de la vaquita y su pequeño hábitat la convirtieron una de las pérdidas más perjudiciales, pero es sólo la tercera especie en convertirse en víctima de la explosión de la demanda de estos órganos internos llenos de gas.

Especies al borde

Durante este otoño, las autoridades mexicanas comenzarán a capturar y trasladar a las marsopas pendientes a una reserva temporal con el fin de asegurar la supervivencia de estas especies antes de reintroducirlas en la naturaleza.

La prohibición temporal del uso de las redes de enmalle para la pesca comercial en el rango de las vaquitas se convirtió en definitiva en el verano, y se están introduciendo patrones alternativos de pesca en la zona, según ha afirmado cónsul general de México en Hong Kong, Damián Martínez Tagüeña.

Sin embargo, quienes participan en el proyecto han insistido en que esta no es la solución – sino que constituye sólo un medio para ganar tiempo para la vaquita. A menos que se tomen medidas inmediatas y decisivas, por el momento el mamífero marino más amenazado del planeta nunca nadará libre, ni seguro nuevamente.

Asegurar que las vaquitas estén a salvo al momento de regresar a los estanques marítimo, significa algo más que limpiar las redes de enmalle, asegura Martínez Tagüeña. Las comunidades costeras han vivido de estas aguas durante décadas, y el gobierno y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) han gastado decenas de millones de dólares para garantizar que se pueda encontrar una compensación y medios de vida alternativos para la pesca sostenible.

Mientras tanto, desafiar la ley para la caza totoaba podría significar 20 años de prisión. La directora del programa de WildAid en California, Christina Valliano, dijo que esto constituye una acción positiva pero sólo mantenerlo en la palabra, significa poco.

“Se necesita implementar la prohibición adecuadamente y finalmente ejecutarla”, dice. “La remoción y destrucción total debe ocurrir a un mayor ritmo, los infractores deben ser detenidos y procesados, y aquellos que reportan actividades ilegales necesitan más seguridad para poder hacerlo”.

Desde que fue prohibida, la pesca totoaba se ha asociado con los carteles de la droga de la región fronteriza. Según Greenpeace México, el tráfico de vaquita marina es “aún más lucrativo que la cocaína”.

“México es un país megadiverso y esto conlleva una gran responsabilidad”, admite Martínez Tagüeña. Pero la responsabilidad no es sólo suya: otros países implicados en el comercio totoaba también han comenzado a compartir la responsabilidad para eliminar el comercio y salvar la vaquita.

“Para reducir el comercio se necesita trabajar tanto del lado de la oferta como del de la demanda”, dice Wang en Beijing. “China está prestando mucha atención al comercio. El año pasado ellos han organizado una capacitación para la aplicación de la ley destinada a las agencias en Guangdong en pos de mejorar sus habilidades de identificación. Después de eso, antes de que el Festival de la Primavera alcanzara su punto máximo en la compra de regalos de alto costo, también iniciaron una campaña, a lo largo de un mes, para controlar el mercado y educar a los comerciantes y consumidores”.

WildAid ha estado trabajando con las autoridades para traducir inteligencia, organizar sesiones de capacitación, diseñar posters y facilitar canales de comunicación entre China, México y los Estados Unidos. Wang cree que “los consumidores chinos rechazarán el producto una vez que tomen consciencia del vínculo entre el futuro de la vaquita y sus opciones de consumo”.

Campañas similares contra las aletas de marfil y tiburón, respaldadas por superestrellas como Yao Ming y Jackie Chan, han logrado cierto éxito. Muchas cadenas de restaurantes y empresas navieras ahora se niegan a servir o a transportar aletas de tiburón – pero estos esfuerzos han costado años en la fabricación. Con sólo pocos meses entre ellos y la extinción, el tiempo no está a favor de las vaquitas.

Sin embargo, los activistas son cautelosos ante la desesperación. Los tigres de Amur, los rinocerontes blancos del sur y las ardillas voladoras del norte fueron reducidos a dos dígitos antes de que fueran expuestas al borde de su extinción. En el último minuto, los milagros del Ave María no son inauditos para la conservación.

Las vaquitas tienen un apodo que en partes iguales es tan irónico como esperanzador, gracias a los anillos oscuros alrededor de sus ojos son conocidas como el “panda del mar”. Cuando hace décadas atrás, su peludo homónimo se encontraba amenazado, el mundo se concentró a su alrededor. La conservación del hábitat y los esfuerzos de cría en cautiverio significaron que el panda no sólo sobrevivió – se convirtió en un icono, como el carismático portador de la era de la reforma de China, y también en un recordatorio de que el camino hacia a la extinción se puede detener.

Salvar la vaquita requerirá un nivel de compromiso equitativo por parte de los gobiernos de México, Hong Kong y China, ONG´s locales e internacionales y pescadores del Golfo de California, así como comerciantes y consumidores en los mercados de pescado de China.

De regreso a Hong Kong, el vendedor de mariscos de tercera generación, Lo Kwok-hing, encuentra difícil imaginar una “Calle de los Mariscos Secos ” sin los sacos abiertos de las vejigas natatorias que flanquean de ambos lados de su tienda. Encima de su cabeza, una bandera blanca improvisada exhibe un manuscrito en tinta negra: “Venta de liquidación: todo se debe ir”. Después de seis décadas, su tienda ha existido por más tiempo de lo que el mundo ha sabido sobre la vaquita, pero no sobrevivirá a ella.

Las ventas de aleta de tiburón, dice, han disminuido precipitadamente. A menudo esta es una decisión moral para los clientes; pero para las generaciones más jóvenes, también es una cuestión de conveniencia. Algunos millennials pueden ser seducidos a recorrer tiendas especializadas y luego a procesar los ingredientes secos. Desde el proceso de pre-remojo a servir, un plato de sopa de vaquita marina tarda una hora en prepararse.

Lo asegura que la mayoría de sus clientes son clientes que regresan, atraídos más por la lealtad que por los precios competitivos, cuyos dueños de negocios tienden a establecer a través de la colusión. Puede ser difícil no sólo establecer qué especies de vejigas natatorias secas provienen sólo de la vista y del olfato, sino también discernir su calidad, cuestión que significa la enorme importancia de la confianza en la reputación de los vendedores.

A medida que la fiel base de clientes disminuye, inevitablemente, lo mismo sucede con las tiendas de mariscos. Pero el protagonismo de las vaquitas marinas y otros mariscos para la cocina local cantonesa dice Lo, es poco probable que cambie con el viento – y si pueden construir una reputación de abastecimiento sostenible, así como también garantizar productos de calidad, ni ellos ni la vaquita tienen porque consignarse en la historia.

Ese artículo se publicó originalmente en chinadialogue.net