Energía

Kimal-Lo Aguirre, el proyecto que puede impulsar las energías renovables en Chile

Ejecutada por un consorcio de empresas de Chile y China, la línea de transmisión podría aportar más energía solar y eólica a la red nacional — pero también puede causar impactos sociales y medioambientales
<p>Torres de transmisión de alta tensión en el desierto de Atacama, norte de Chile. La nueva línea de 1.342 kilómetros conectará parques solares y eólicos a la red del país (Imagen: Jon G. Fuller / Alamy)</p>

Torres de transmisión de alta tensión en el desierto de Atacama, norte de Chile. La nueva línea de 1.342 kilómetros conectará parques solares y eólicos a la red del país (Imagen: Jon G. Fuller / Alamy)

Chile está a punto de construir su mayor línea de transmisión eléctrica, Kimal – Lo Aguirre, entre la región de Antofagasta, en el norte, y la capital Santiago. Tendrá 1,342 kilómetros, podrá transportar hasta 3 mil megavatios (MW) y aportará a la transición energética al aprovechar la generación de energía renovable que hoy no puede ser inyectada al sistema por falta de infraestructura.

La generación de energía es responsable del 77% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, según datos de la Política Energética Nacional de  2021. En este contexto, la transición hacia fuentes más limpias representa un enorme desafío, pero Chile ha avanzado considerablemente en los últimos años. El año pasado su capacidad instalada de energía solar y eólica representó el 37% de la matriz energética, el mismo porcentaje de las centrales termoeléctricas, generalmente alimentadas a carbón.

Sin embargo, un informe publicado el año pasado por la consultora Fraunhofer Chile señala que la rápida expansión de las energías renovables en Chile también ha creado un enorme desafío: la infraestructura de transmisión aún no sigue el ritmo de la transición energética. Como resultado, la energía generada por fuentes renovables se desperdicia, una situación conocida como vertimiento. 

El concepto viene del mundo de las represas hidroeléctricas, señala Jorge Leal, experto en energías renovables, pues “cuando tienen exceso de agua, deben verterla. Entonces, cuando hay exceso de oferta, se obliga a las centrales a botar energía (verter) y se comienza con las de costo variable de producción igual a cero, es decir, las solares y eólicas ubicadas en el norte de Chile”.

(Fuente de datos: SGA GEstión Ambiental / Global Energy
Monitor; Mapa: Diálogo Chino)

En el caso de la energía solar, el vertimiento se debe a los altos niveles de radiación durante todo el día en las plantas fotovoltaicas, especialmente en el norte y centro del país, donde se ubican muchas de ellas. Además, la demanda de energía en el norte de Chile “no es tan alta”, dice Leal, porque sus centros urbanos, como Arica e Iquique, son pequeños y sin grandes industrias.

Para satisfacer las necesidades energéticas de Chile a largo plazo, es necesario ampliar la infraestructura de transmisión eléctrica. Fuentes del Ministerio de Energía del país aseguran que el proyecto Kimal-Lo Aguirre “permitirá llegar al 2030 desacoplándonos de esta apuesta que se hizo por la energía térmica para pasar a acelerar nuestra inversión en energías limpias”.

La enorme línea de transmisión aún está en fase de planificación, a la espera de que se confirme la ubicación de las torres y las autorizaciones para construirlas. Mientras el consorcio responsable del proyecto avanza en eso, los habitantes de las zonas próximas al trayecto de Kimal-Lo Aguirre se resisten a las obras.

El proyecto Kimal-Lo Aguirre

En 2020, la Coordinación Eléctrica Nacional, que administra la red eléctrica chilena, lanzó una licitación para la construcción del proyecto Kimal-Lo Aguirre. En 2021, el vencedor fue el consorcio Conexión Energía, formado por las empresas China Southern Power Grid (CSG), Transelec e ISA Inversiones Chile. La estatal CSG es una de las principales distribuidoras de energía de China y en 2018 compró el 27,7% de las acciones de Transelec, la mayor empresa de transmisión de Chile. Las obras del nuevo proyecto aún no han comenzado, pero el plazo de finalización se ha fijado para 2029.

Sebastián Fernández, director general de Conexión Energía, dijo a Diálogo Chino que Kimal-Lo Aguirre será el primer proyecto chileno de corriente continua de alta tensión (High Voltage Direct Current o HVDC, en inglés). Esta tecnología, según Fernández, es ampliamente utilizada en países como Brasil, Estados Unidos y China, que, al igual que Chile, tienen “cuentan con una gran extensión geográfica y con focos puntuales de fuentes de generación de energías renovables”.

¿Qué es la corriente continua de alta tensión?

Las centrales eléctricas necesitan transmitir electricidad a grandes distancias para llegar a las subestaciones de distribución, lo que requiere tensiones muy altas. Esta transmisión de alta tensión puede realizarse mediante corriente alterna (HVAC) o corriente continua (HVDC). 

Lo que diferencia al HVDC es que transmite más energía a mayores distancias y, al mismo tiempo, tiene menos pérdidas por el camino. Además, la HVDC distribuye la misma cantidad de energía que la HVAC utilizando torres de alta tensión más pequeñas y baratas. Todo esto hace que la HVDC sea preferible para líneas de transmisión como la Kimal-Lo Aguirre, de 1.342 kilómetros.

Entre las ventajas de la tecnología HVDC, Fernández señala que requiere menos circuitos y cables y elimina las subestaciones intermedias, lo que reduce el impacto sobre el medioambiente y los costos del proyecto. 

La HVDC también es muy eficiente para transportar energía a largas distancias, ya que gasta menos que la corriente alterna. “En una línea de corriente continua con las características de Kimal-Lo Aguirre las pérdidas son de aproximadamente 150 MW”, dice Fernández. “Si este proyecto hubiese sido con tecnología de corriente alterna, estas pérdidas habrían alcanzado los 250 MW aproximadamente”.

A lo largo de su recorrido por Chile, la Kimal-Lo Aguirre atravesará cinco regiones y 28 comunas, desde la comuna de María Elena, en Antofagasta, hasta la comuna de Pudahuel, en la Región Metropolitana de Santiago. 

Aunque el consorcio tiene experiencia en estas líneas de transmisión, el proyecto representa un gran reto para los organismos reguladores del sector. “Deberá enfrentar las dificultades habituales para este tipo de proyectos en lo que respecta a la obtención de las servidumbres de paso (autorización de los propietarios de los terrenos para instalar postes y torres) y los cuestionamientos de las comunidades a lo largo del trazado”, afirma Carlos Finat, ex director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento.

También se debe considerar que para este proyecto no se hizo el estudio que busca definir las franjas de territorio en las que se construirá la línea de transmisión. Dicho estudio se omitió con la finalidad de acortar los plazos para poner en servicio la línea. Sin embargo, ese objetivo, en opinión de Finat, “no se va a cumplir” y la obtención de las servidumbres de paso necesarias seguramente va a complicarse tal como ha ocurrido con la mayoría de los proyectos de instalaciones del sistema de transmisión.

Finat afirma que si el Estado no ha realizado el estudio, el consorcio tendrá que hacerlo, bajo más presión y con plazos más cortos. Esto, señala, provocará “un mayor cuestionamiento del proyecto”.

Retos para la comunidad

El proyecto Kimal-Lo Aguirre ha recibido varias solicitudes de ciudadanos que quieren cambiar el trazado de la línea de transmisión, poniendo a prueba las relaciones entre el consorcio y las comunidades.

No se trata sólo de líneas de transmisión cerca de nuestras casas, sino de enormes torres instaladas justo al lado
Héctor Carreño, abogado y portavoz de la junta de vecinos de El Molle

El Molle, en la región de Coquimbo, en el norte de Chile, es una de estas comunidades. Por allí podrían pasar al menos siete torres del Kimal-Lo Aguirre. “Estamos conscientes de que es un proyecto importante que se está ejecutando de manera muy profesional y que promueve la descarbonización de la matriz energética de Chile. Pero no queremos tener una torre de alta tensión de 80 metros al lado de nuestra casa”, afirma Héctor Carreño, abogado y portavoz de la junta de vecinos de El Molle. 

Carreño insiste en este punto: “No es que pasarán cerca de nuestras casas, sino que las torres estarán al lado de ellas”.

En abril de 2023, los vecinos de El Molle presentaron a Conexión Energía una propuesta para trasladar el trazado del proyecto nueve kilómetros hacia el este, en una zona deshabitada. “Al principio recibimos un ‘no’ rotundo, pero las conversaciones continúan”, dice Carreño.

Sebastián Fernández, de Conexión Energía, señala que para elaborar el trazado propuesto en el estudio de impacto ambiental Kimal-Lo Aguirre, publicado en octubre de 2023, los técnicos recorrieron los 1.342 kilómetros “varias veces para escuchar a todas las comunidades”.  Este estudio se encuentra ahora en fase de consulta pública, aunque sólo contempla la construcción del proyecto, no su explotación.

Fernández explica que el consorcio se ha centrado principalmente en los impactos del proyecto Kimal-Lo Aguirre sobre el patrimonio cultural, arqueológico y paleontológico, así como en los efectos sobre la vegetación, el suelo y tres poblados del pueblo indígena Diaguita. Pero reconoce que habrá que analizar otras cuestiones. La Corporación Nacional Forestal de Chile, organismo encargado de administrar la política forestal del país, planteó en diciembre sus propias dudas sobre el proyecto: “El estudio no aborda adecuadamente los impactos sobre el componente Flora y Vegetación, existiendo una predicción que minimiza o subvalora los impactos, razón por la cual se llega a concluir que el EIA carece de información esencial para la evaluación del proyecto”.

Conexión Energía estima que Kimal-Lo Aguirre comenzará a construirse en 2025 y entrará en funcionamiento en 2029, con un costo de casi US$ 2.000 millones. El consorcio ya ha conseguido una financiación de US$ 480 millones del HSBC para proyectos medioambientales. Mientras tanto, las comunidades esperan que sus preocupaciones se incorporen al plan definitivo del proyecto. El Gobierno chileno está analizando el estudio de impacto ambiental y debe tomar una decisión oficial a finales de año.