Una dueña de un automóvil eléctrico cuenta cómo fue su cambio de vida

Emilia Gempeler y Arturo Vélez, dos médicos y dueños de un vehículo eléctrico hablaron con Diálogo Chino sobre sus costos y beneficios

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El año pasado 10,766 autos eléctricos rodaron por las calles de Latinoamérica y la red de carga llegó a tener 1,292 estaciones públicas. (foto: Arturo Vélez)

En la última década los automóviles eléctricos han comenzado a llegar a los hogares de América Latina cada vez con más fuerza. Y a pesar de que la tecnología no se ha adoptado con la misma rapidez que en Europa y Estados Unidos, hay un aumento todos los años en la adquisición de estos vehículos y en las redes de carga. El año pasado 10,766 autos eléctricos rodaron por las calles de Latinoamérica y la red de carga llegó a tener 1,292 estaciones públicas. En nuestro especial de Diálogo Chino cubrimos el estado en los países de la región.

Actualmente el sector del transporte es la mayor fuente de emisiones en América Latina. Los automóviles emiten alrededor del 37%  y el resto lo emiten los camiones y el transporte público. Pero los cambios en los hábitos no se dan de la noche a la mañana y uno de los grandes retos para los autos eléctricos son los precios elevados y el desconocimiento de la tecnología. Emilia Gempeler y Arturo Vélez, dos médicos de profesión en Colombia, decidieron comprar un auto eléctrico en el 2016 con la convicción de aportar al medio ambiente. En esta entrevista Emilia Gempeler nos cuenta cómo fue el cambio en su vida. 

 

Diálogo Chino (DC) ¿Cómo empezó todo, por qué compraron un carro eléctrico?

Emilia Gempeler (EG)

Arturo y yo estábamos pendientes del momento en que llegaran vehículos eléctricos a Colombia porque queríamos aportar menos emisiones a la atmósfera. Somos conscientes del calentamiento global y pensamos que cada uno puede aportar en algo. Creo que ser buzos y navegantes, y también observadores de la naturaleza nos hace darnos más cuenta de lo que se está perdiendo y todo lo que se puede hacer.

Y siendo que ya está inventada la tecnología, queríamos dejar de consumir gasolina. Entonces hace cinco años apenas llegó el Zoe Renault, que tenía el mejor precio, lo compramos. Vendimos la camioneta que teníamos, y nos quedamos solo con ese. Ahora tenemos la versión mejorada de esa misma marca.

DC: ¿Cómo fue cambiar a un vehículo eléctrico por primera vez?

Al principio nos adaptamos muy rápido. [Los autos eléctricos] tienen mucho pique cuando aceleras y no hay periodo en el que hay más inyección de gasolina, entonces es instantáneo, aceleras y arranca como un cohete. Entonces eso es muy agradable de manejar, es silencioso, no se oye nada. Desde el principio los dos estábamos fascinados.

Cuando vamos a Estados Unidos a visitar a nuestra hija, allá alquilamos un auto de gasolina y nos sentimos trogloditas. Los eléctricos todavía son muy caros de alquilar, a pesar de que hay la infraestructura.

DC: ¿Cómo funciona la carga?

Acá en Colombia te venden el auto con un wallbox, que es un cargador que te instala Codensa [la empresa de energía] en tu casa. Lo instalan en el estacionamiento con conexión a la energía de nuestro apartamento. Nosotros lo enchufamos cuando llegamos por la tarde y lo dejamos enchufado toda la noche. Es mucho mejor porque no tenemos que entrar a una estación de gasolina nunca, no hay que hacerle mantenimiento ni de aceite, lo único que hay que hacer es echarle agua para limpiar el parabrisas.

Y como nosotros pasamos mucho tiempo en el campo, conseguimos un cable que carga el auto, y carga como cualquier aparato en la casa. Ese cable lo puedes llevar de viaje. Lo conectas a un enchufe normal y lo cargas. 

DC: ¿Cuánto se demora en cargar?

En Bogotá se demora 4 horas en cargarse de cero a cien. Y aquí [en nuestra casa de campo] se demora 12 horas para estar totalmente cargado. El auto anterior con la batería cargada al 100 podía andar hasta 300 kilómetros. Y con este puede andar 400 km. Eso es un poco teórico porque cuando apenas sueltas el acelerador y pisas el freno, el auto se carga solo, y lo mismo en bajada. En este país que subes y bajas, se recarga solo.

Auto eléctrico
Emilia Gempeler quería reducir sus emisiones y eligió comprar un auto eléctrico (Foto: Arturo Vélez)

En Bogotá hay varias estaciones de carga. Hay algunos taxis eléctricos en Bogotá, y ellos cargan en esas estaciones que son en estacionamientos y en otros sitios de Colombia hay, como en Medellín o grandes ciudades. En las ciudades más intermedias o pueblos pequeños no hay.

DC: ¿Qué otros beneficios tienen?

Por un lado, no tienen pico y placa [la restricción de vehículos para circular en Bogotá ciertos días]. Nos hacen un descuento grande en el pago de los seguros. Ahora están tratando de bajar los aranceles de importación y los impuestos. La parte de revisión tecno-mecánica no tenemos que hacerla. Tenemos que hacer revisión de frenos pero no de motor.

El concesionario tiene lugares especializados para estos vehículos y el mismo auto avisa que ya es hora de llevarlo. Ellos revisan la parte mecánica, frenos y toda la parte eléctrica que esté funcionando bien.

Nosotros también pensamos en cosas, como por ejemplo que no haya gasolina en la ciudad por alguna razón. Con este auto no tenemos que preocuparnos por eso.  

DC: ¿Y en términos de costos, cómo lo comparas?

La camioneta anterior que teníamos, nos costó 100 millones de pesos colombianos [25 mil dólares] . Este auto nuevo nos costó 120 millones [34 mil dólares] de pesos y no es SUV. Pero para nosotros funciona perfectamente bien. Se hacen ahorros en el uso cotidiano. Un tanqueado de gasolina nos costaba 120 mil pesos [34 dólares]. Eso son 360 pesos [102 dólares] al mes solo en gasolina. Por cada vez que lo cargamos por completo, son alrededor de 40.000 pesos [$ 10 dólares] y lo cargamos tres veces al mes, entonces son 120.000 [$ 30 dólares] mensuales y no hay cambio de aceite ni ningún otro costo además de ese.

DC: ¿Conocen a más personas que tengan un carro eléctrico?

El papá de una cuñada de Arturo, tiene uno. Uno conoce gente, pero no mucho. Porque todavía la gente se queja mucho, no los conocen, no conocen las ventajas. Un amigo dice que le hace falta el ruido, pero yo creo que la mayoría de la gente es por desconocimiento y porque todavía les parece muy caro.