Reunión de la ONU hace foco en el tratado mundial sobre los plásticos

Una reunión clave en Nairobi este mes determinará el curso de la acción global sobre los plásticos, pero los países están divididos en su apoyo a las diferentes propuestas

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Una tortuga marina intenta liberarse de un trozo de plástico en España (Imagen: David Salvatori / Alamy)

Este mes, en Nairobi, los gobiernos del mundo debatirán el camino hacia el primer tratado mundial para hacer frente a la contaminación por plásticos. Pero con múltiples propuestas sobre la mesa, el alcance y la ambición de un futuro tratado pende de un hilo.

La Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se celebrará del 28 de febrero al 2 de marzo en la capital keniana, podría otorgar un mandato a un comité de negociación intergubernamental para que negocie un acuerdo que obligue a todos los países a eliminar las fugas de plástico -especialmente en el océano- mediante objetivos y planes nacionales de reducción, reciclaje y gestión.

Hay una cantidad incomprensible de plástico en el océano: hasta 51 trillones de fragmentos sólo en las aguas superficiales. La contaminación por plástico marino perjudica a los animales, que lo ingieren o se enredan en él, mientras que aún se desconoce el riesgo para los seres humanos que consumen mariscos contaminados.

Gran parte del plástico que llega al mar procede de los ríos: un informe de 2017 reveló que hasta el 95% procedía de solo 10 sistemas fluviales, ocho de ellos en Asia y dos en África. Gran parte de estos residuos se originan en países desarrollados, que los exportan a los países en desarrollo para que los reciclen o se deshagan de ellos. En 2018, China prohibió la "basura extranjera" tras años de importar casi la mitad de los residuos plásticos del mundo.

Además de las grandes acumulaciones de plástico flotante, como el Gran Parche de Basura del Pacífico, que cubre un área tres veces mayor que Francia, los científicos están preocupados por los microplásticos de menos de 5 milímetros. Estos se han encontrado en todas partes, desde la remota Antártida hasta la más profunda fosa oceánica.

La contaminación por plásticos tampoco se limita al agua. Se han detectado plásticos en todos los rincones de la Tierra, desde el Ártico hasta la cima del Everest. Además, la producción de plásticos es uno de los principales motores del cambio climático. Si todo el ciclo de vida de los plásticos fuera un país, sería el quinto emisor de gases de efecto invernadero.

Aunque las soluciones tecnológicas para limpiar los residuos de plástico están teniendo éxito, y los intentos de frenar el uso de plásticos de un solo uso son populares, el reto sigue siendo limitar la producción del material en primer lugar. Sólo un acuerdo global puede lograrlo.

¿Cómo funcionaría un tratado mundial sobre los plásticos?

Los tratados mundiales existentes abarcan elementos del problema: el Convenio de Basilea regula el comercio de residuos, incluidos los plásticos; la Organización Marítima Internacional es responsable de los desechos plásticos marinos de los barcos; mientras que el Convenio de Estocolmo protege a los seres humanos contra los daños causados por los productos plásticos. Sin embargo, ninguno representa una herramienta integral para abordar el problema a nivel mundial. A diferencia de lo que ocurre con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, en la actualidad no existe un marco internacional para abordar la contaminación por plásticos, a pesar de que cada vez se reconoce más que también podría suponer una "amenaza para los límites del planeta".

La ONU planteó la idea de una respuesta global a la contaminación por plásticos en la tercera Asamblea de Medio Ambiente de 2017. Estableció un grupo ad hoc de expertos de composición abierta sobre desechos marinos y microplásticos para estudiar cómo sería un acuerdo mundial.

El impulso de las conversaciones de este mes ha aumentado, con 154 con Estados que ya apoyan las conversaciones sobre un nuevo acuerdo mundial. A finales del año pasado, el enviado especial de la ONU para los océanos, Peter Thomson, declaró en la cumbre del clima COP26 que un tratado en Nairobi sería fundamental para mantener la salud de los océanos. Más de 70 marcas de consumo, entre las que se encuentran Coca-Cola, PepsiCo, Unilever e Ikea, emitieron en enero una declaración conjunta en la que exponían sus planes para reducir la producción y el uso del plástico. Cabe destacar que Estados Unidos, el mayor productor mundial de residuos plásticos, anunció a finales del año pasado que participaría en las conversaciones.

Para que se inicien las negociaciones sobre un tratado mundial, primero debe aprobarse en la Asamblea de Medio Ambiente de este mes una resolución que establezca el alcance y el mandato de las mismas.

Se han presentado tres resoluciones. Dos de ellas reclaman un marco jurídicamente vinculante sobre los plásticos, que sería el primero de este tipo. Pero las diferencias entre ambas son significativas.

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Plástico atascado en corales blanqueados alrededor del atolón de Addu, en las Maldivas. Un total de 154 países han expresado su apoyo a la negociación de un acuerdo mundial sobre la contaminación por plástico. (Imagen: Uli Kunz/Greenpeace)

La resolución presentada por Ruanda y Perú, y copatrocinada por unos 50 países, entre ellos Noruega, todos los Estados miembros de la UE, Chile, Costa Rica, Ecuador y Colombia, se considera la más ambiciosa. Propone un "mandato abierto" para un comité de negociación, lo que significa que los negociadores podrían trabajar en un amplio abanico de cuestiones relacionadas con la contaminación por plásticos a medida que avancen los debates. Sugiere un enfoque del "ciclo de vida completo" de los plásticos, abordando tanto la producción de plásticos como la gestión de residuos. Y está redactado para abordar la contaminación por plásticos en cualquier entorno, no sólo en el océano.

Una segunda resolución de Japón, apoyada por Antigua y Barbuda, Camboya, Palau y Sri Lanka, tiene un alcance más limitado. La resolución aborda específicamente la "contaminación por plásticos marinos", se centra en la gestión de los residuos plásticos (en lugar de la producción) y propone un mandato cerrado, lo que significaría que los negociadores sólo podrían abordar este aspecto de la contaminación por plásticos cuando trabajen para alcanzar un acuerdo.

Mientras tanto, India entró en los debates a última hora con una resolución alternativa sobre los plásticos de un solo uso, publicada el 31 de enero. A diferencia de las otras propuestas, el documento de India se centra en un marco voluntario, en lugar de un mandato para la creación de un acuerdo mundial jurídicamente vinculante.

Varios Estados miembros de la ONU han pedido que las dos propuestas originales se fusionen antes de la reunión principal. "Japón ya ha empezado a dialogar con Noruega", dijo Shahriar Hossain, secretario general de la Organización de Medio Ambiente y Desarrollo Social, una ONG con sede en Bangladesh. "Creo que nadie está interesado en ir a una votación, así que llegarán a algún plan de compromiso".

En una declaración con el G77 el 3 de febrero, China manifestó su apoyo al inicio de las negociaciones sobre la contaminación por plásticos, pidiendo "objetivos ambiciosos y medios de aplicación igualmente ambiciosos", comprometiéndose a "participar activa y constructivamente en la negociación de las diferentes resoluciones presentadas".

La sociedad civil pide ambición y atención a la financiación

Christina Dixon, subdirectora de la campaña sobre los océanos de la Agencia de Investigación Medioambiental, que publicó un cuadro comparativo de las dos propuestas, dijo: "La sobreproducción y el consumo desenfrenados de plásticos, así como su miríada de aditivos tóxicos... han creado un desastre medioambiental que debe ser abordado con urgencia. Estamos a punto de conseguir un acuerdo mundial sobre la contaminación por plásticos que podría cambiar el mundo y es esencial que los gobiernos sigan siendo ambiciosos en cuanto a su alcance, dotándolo de un mandato para examinar la contaminación por plásticos en todo su ciclo de vida y en todos los compartimentos medioambientales".

Peter Thomson, enviado de la ONU para los océanos, que viajará a Nairobi para colaborar en los esfuerzos del tratado, dijo que la prevención de la contaminación marina es un componente importante del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 de la ONU, que abarca la vida bajo el agua. "La mayor y más dañina fracción de esa contaminación -un 85%- es el plástico. Actualmente vertemos 11 millones de toneladas métricas en el océano cada año y se prevé que esta cifra se duplique para 2030 y casi se triplique para 2040. Como residentes responsables del Planeta Tierra, no podemos permitir que esta parodia continúe."

La bahía de Manila, en Filipinas, inundada de plásticos tras el tifón Yagi en 2018 (Imagen: Jilson Tiu/Greenpeace)

Andrew Norton, director del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED, por su siglas en inglés), afirmó que los países de renta baja han acabado siendo el vertedero de los plásticos de las naciones más ricas. "Se necesitarán grandes inversiones y ayuda para encontrar modelos alternativos viables para tratar el plástico que incentiven adecuadamente prácticas más sostenibles y justas en el futuro", afirmó.

Gary Stokes, director de operaciones de la ONG OceansAsia, afirmó que es especialmente importante que las negociaciones aborden la contaminación por plásticos en forma de equipos de pesca desechados, que representan alrededor del 10% de los desechos marinos. "Si los gobiernos quieren abordar seriamente [este tema], deben mirar a la industria pesquera y hacerla responsable", dijo, y añadió que la Asamblea de Medio Ambiente de la ONU "tiene el potencial de abordar de forma concertada los residuos plásticos a nivel mundial, pero con tantos intereses variados implicados, desde los países a los productores de plástico, los usuarios y las ONGs, tememos que esto siga las mismas líneas que las reuniones sobre el cambio climático".

Torsten Thiele, fundador de Global Ocean Trust, dijo que la financiación debe tenerse en cuenta desde el principio de las negociaciones "si queremos garantizar que se pueda aplicar un acuerdo ambicioso. Esto incluirá tanto una evaluación adecuada de las necesidades como la creación de capacidades, además de acuerdos de financiación institucional y mecanismos de financiación innovadores que involucren suficientemente al sector privado."