Los indígenas vinculan el caos climático con la sociedad moderna: Martín von Hildebrand

El condecorado defensor de los derechos indígenas cuenta cómo el cambio climático afecta a la Amazonía y cómo se debería incluir a los pueblos originarios en la toma de decisiones

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Martín von Hidlebrand indígena

Una integrante de la tribu indígena ticuna en la Amazonía colombiana alimenta a un mono con plátanos (Imagen: Laszlo Mates / Alamy)

Martín von Hidlebrand ha dedicado los últimos 50 años de su vida a la defensa de los derechos de pueblos indígenas y a la conservación de la selva tropical. En el año 1972 entró por primera vez a la Amazonía colombiana para aprender sobre la cosmovisión y las prácticas de manejo ambiental de los indígenas Ticunas. En esa época, cuenta, los indígenas no se les reconocía ningún derecho de su cultura ni territorio y vivían bajo la dominación permanente de la industria del caucho. Cinco décadas después son dueños de la mitad de la Amazonía y tienen sus propios gobiernos, gracias en gran parte al trabajo incansable de von Hildebrand. En 1990 creó la Fundación Gaia Amazonas y el programa COAMA (Consolidación Amazónica), impulsando la conformación de gobiernos indígenas. Paralelamente apoyó diversos esfuerzos para el reconocimiento de los derechos indígenas a nivel constitucional.

Von Hildlebrand actualmente coordina la iniciativa Andes Amazon Atlantic Corridor, que tiene como objetivo conectar los ecosistemas y las comunidades indígenas del norte de la Amazonía; conexión que se tiene que lograr entre ochos países para resguardar la diversidad natural y las culturas indígenas. Recibió el Premio Ambiental Nacional de Colombia en 1999, el Premio Sueco Right Livelihood en 1999, el Premio al Emprendedor Social de la Fundación Skoll en 2009 y el Premio al Emprendedor Social del Foro Económico Mundial en 2009. Von Hildlebrand habló con Diálogo Chino acerca de cómo el cambio climático  existe en la mitología de los indígenas, sobre el rol fundamental que juega la Amazonía en el contexto global y ambiental, además de los próximos pasos del corredor amazónico y por qué es de vital importancia para el planeta. 

Diálogo Chino: ¿Cuál es el valor de la Amazonía a nivel global y qué rol juegan los indígenas ahí?

Martin von Hildebrand: El Amazonas es un organismo vivo y autorregulador. El planeta también es un organismo- es un sistema y todo es interdependiente y todo está vivo. El Amazonas juega un papel fundamental; muchos lo han comparado con el pulmón del mundo, pero yo diría que es el corazón. Juega un rol esencial en el ciclo hídrico. Bombea una gran cantidad de agua desde los bosques tropicales y bombea humedad que aporta a todo el ciclo hídrico. Si no tenemos los árboles, no tenemos los ríos voladores, y esta es el agua de la cual dependen todos los Andes hasta la cuenca Río de la Plata. Si perdemos los árboles nos quedamos sin agua. 

Ahora estamos viendo que hay sequías mucho más intensas por la deforestación, el secuestro de carbono ahora está en problemas. Las quemas emiten demasiado carbono y el Amazonas ya no secuestra como lo hacía antes. Los bosques pueden adaptarse a cambios en temperaturas naturalmente, pero a medida que el cambio climático seca el bosque, este se puede quemar más. No sabemos con precisión cuál es el punto de quiebre porque el sistema del bosque es mucho más complejo de lo que los científicos pueden calcular.

Los indígenas dicen que hubo cinco mundos antes que nosotros. Y los seres que ocuparon estos mundos eran seres agresivos o egoístas, querían todo para ellos y no querían compartir

Los indígenas tienen conceptos diferentes del ser humano y de su relación con la naturaleza. Los indígenas llevan en el Amazonas 10 mil años. Son seres que por todo ese tiempo, en vez de enfocarse en ser dueños de la naturaleza, se han enfocado en pensar que son parte de la naturaleza, y es la gran comunidad de la cual forman parte. Han observado cómo funciona el sistema. 

Para llegar a ese conocimiento implica llegar a un estado de identidad con el bosque, de intimidad. Un chamán me decía ‘Martín cuando yo aprendí chamanismo, me sentaba y miraba un árbol hasta que me volvía árbol’. Yo le decía creo que la conciencia indígena está fundamentada en esta intimidad, ´Martín, es que si no hay intimidad ¿cómo llegas a la espiritualidad?’ Hay una energía vital que fluye que está profundamente ligada con la vida de la selva. Los indígenas cuidan de la naturaleza porque es parte de ellos, de ellas.

Has visto que los grupos indígenas se relacionan con el cambio climático pensado que es un concepto que viene de afuera, de la comunidad científica. ¿Qué podemos aprender de su visión?

Hay unos que ya han tomado el discurso. Dicen que son las fábricas que generan polución y han visto cómo han deforestado, o ven el mercurio en el río. Todo esto está ofendiendo y matando a la naturaleza. Ellos ven el Covid como parte de esta ofensa y la naturaleza se tiene que defender ante tantas amenazas. Un chamán me explicaba que esa discusión del cambio climático existía en sus mitos desde hace mucho tiempo, decía, que ya habían profetizado que la cultura y el medio ambiente tal y como lo conocemos, se iba a acabar. 

Ellos dicen que hubo cinco mundos antes que nosotros y los seres que ocuparon estos mundos eran seres agresivos o egoístas que querían todo para ellos y no querían compartir. Es lo que ahora está volviendo a pasar con los programas de las empresas y los gobiernos que no consultan con los tradicionales ni tienen en cuenta el orden natural. Esos mundos se acabaron por incendios y por inundaciones, y este también se va a acabar, y van a llegar otros seres. Antes habían otros ecosistemas y van cambiando. Según su visión, existe un orden natural original que da vida y ese hay que mantenerlo. Si eso se desordena, ese es el desorden que crea el daño. Los chamanes tienen que re-establecer ese orden. Hay que regresar al orden natural y hay que devolverle el equilibrio y el balance a la naturaleza.

Como no estamos respetando este orden natural, las energías de la creación de la vida de nuestro mundo van a cambiar. Todo se volteará y vendrá otro mundo para otros seres. Hay un caos climático y ellos lo asocian con el impacto del mundo occidental.  Hay otras cosas que ven que les ocurre actualmente, por ejemplo en épocas los puercos salen y se comen sus huertos porque las frutas de la selva no han madurado, cosas así porque el clima ya no es igual. 

El corredor Amazónico ¿Qué es? ¿Cuál es su propósito?

El corredor lo que busca es mantener la conectividad ecosistémica de los Andes hasta el océano Atlántico, atravesando toda la cuenca del norte de la Amazonía para proteger toda la zona. Esto incluye parte de la Amazonía de Brasil, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, Guayana, Suriname y Guyana Francesa. Son 260 millones de hectáreas o 30% del bioma Amazónico. De esta área 20% está deforestada y hay que restaurarla, y el 80% está en buenas condiciones. De la totalidad el 65% está bajo alguna figura de protección y hay un 15% que falta proteger.

Pero cuando tienes áreas protegidas aisladas, no sobreviven a largo plazo, por lo tanto la conectividad es importante. Este corredor se ubica en el Ecuador, donde hay mayor concentración de nubes y por lo tanto mayor concentración de agua lluvia. Esto conforma los ríos voladores, los cuáles transportan el agua a la cordillera Andina y baja hasta el río de la Plata. La economía de toda esta región depende de esta agua.

Hay otros ríos voladores debido a la formación de nubes hacia el sur de la Amazonía, pero la deforestación los ha afectado seriamente. Entonces ¿qué es lo que hay que hacer para conseguir la protección de esta zona? Hay que avanzar con todos los países y un apoyo mundial para recuperar y mantener la conectividad ecosistémica, social e institucional. Una de las grandes debilidades es que no existen normas acordadas entre los ocho países para tener un manejo sostenible y no hay una visión integral política y jurídica. 

¿Sabías que…?


Colombia fue el primer país sudamericano en ratificar el Convenio 169 de la OIT y el segundo en América Latina después de México, en 1990.

Con todo esto lo que buscamos es mantener la selva, mantener la resiliencia, el ciclo del agua, porque si no lo mantenemos la pérdida es fenomenal. Un punto que quiero resaltar, es que es importante que a los indígenas se les tome en serio sus culturas indígenas y los inviten a sentarse en los lugares de tomas de decisiones. Es decir, uno ve muchas veces a nivel nacional e internacional que a los indígenas no se les consulta porque se consideran primitivos. Pero hay que darle importancia a esa visión y tenemos que fortalecerla. Hay que ser cuidadosos de que no les estemos integrando al individualismo, porque sus conocimientos son fundamentales para el futuro. Ellos nos muestran que hay otra forma de ser humano y eso es fundamental, ya que el futuro tenemos que construirlo entre todos. Hay que valorar sus culturas sin negarles la participación económica. 

Tú has estado luchando por los derechos de los indígenas por décadas y ayudaste directamente a impulsar la legislación que apoya su lucha ¿Cómo ves que ha ayudado la convención ILO 169, que buscaba proteger estos grupos?

En los años ochenta tuve la oportunidad de entrar y trabajar con el gobierno, en el Ministerio de Educación, el Ministerio del Interior y luego en la Presidencia y desde ahí logramos impulsar las leyes para reconocer los derechos indígenas a su cultura y a la tierra. El resultado: a finales de los años ochenta participé en la definición y redacción del Convenio No. 169 de la OIT [Convenio No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo, el marco para garantizar los derechos indígenas en Colombia] y se logró su ratificación en el país.

Los indígenas siempre buscan un reconocimiento mayor y lograron que se firmara la Declaración de los Derechos Indígenas en las Naciones Unidas. Pero esta declaración no es vinculante. Sin embargo, si alguna corte, como la Corte Interamericana utilizara esos principios los podría volver vinculantes porque la corte decide en su sentencia que hay que cumplir con alguno de esos derechos. El Convenio No. 169 de la OIT sí es vinculante, y si hay algo que no se cumple, se puede poner una queja ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra y puede sancionar al país. Pueden llegar a sacarlo de la OIT, entonces ha sido muy importante en el desarrollo de los derechos indígenas. El punto débil es que esta queja se tiene que tramitar a través del Ministerio del Trabajo, es decir, el gobierno tiene que tramitar una queja contra si mismo. Es una de las dificultades. Este se resuelve con las evaluaciones de la OIT. Pero dentro de todo fue un aporte fundamental hacia el reconocimiento de sus territorios y sus culturas.

Antes la visión internacional y nacional era integracionista, lo cual quiere decir que se les reconocían sus derechos, pero solo mientras se integraban a la sociedad nacional. Ahora podemos ver y especialmente ante la crisis climática, que el mundo occidental tiene que volverse a acercar a la naturaleza y aprender de la sabiduría indígena. Por lo tanto, reconocer sus culturas y los derechos es una necesidad para el bienestar de todo el planeta.