Bogotá lidera el cambio a los vehículos eléctricos en Colombia

En los últimos años la capital colombiana ha consolidado políticas públicas que promueven opciones de transporte más sostenibles. Los cambios se reflejan en la creciente flota eléctrica

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buses eléctricos en Bogotá, Colombia

Buses eléctricos fabricados por la empresa china BYD, parte de la flota de transporte público de Bogotá. Alrededor del 90% de los autobuses y camiones eléctricos de Colombia proceden de empresas chinas. (Imagen Chepa Beltran / Alamy)

El pasado mes de abril Bogotá logró un hito importante en su carrera hacia la movilidad eléctrica. Con la entrada en operación de 406 buses nuevos de esa tecnología, completó un total de 1.061 en su Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), y así se convirtió en la ciudad que cuenta con la flota de buses eléctricos de transporte público más grande del mundo, fuera de China, posición que ocupaba hasta entonces Santiago de Chile. 

Según el secretario de movilidad de la ciudad, Felipe Ramírez, a finales de este año llegarán otros 424 vehículos, consolidando la posición de Colombia como líder en electrificación en América Latina.

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El número de buses eléctricos en funcionamiento en Bogotá. Es la ciudad que cuenta con la flota de buses eléctricos de transporte público más grande del mundo, fuera de China.

Desde 2018, el país ha registrado el mayor número de ventas de vehículos totalmente eléctricos en América Latina, con un total de 5.025 unidades entre flotas de consumo, transporte público y comerciales, según informes de la Asociación Nacional para la Movilidad Sostenible de Colombia  (Andemos).

La adopción también se está acelerando: las cifras de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) informan de que en el primer trimestre de este año se vendieron 1.104 vehículos eléctricos, un 232% más que en el mismo periodo del año anterior.

Hasta fines de abril, en todo Colombia se han registrado 7.782 vehículos eléctricos en el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), el sistema que lleva cuenta de toda la información del sector en el país. 

Estas últimas cifras pueden sonar poco ante el parque automotor colombiano que tiene más de 6,7 millones de vehículos, sin contar las motos. Sin embargo, viene superando las expectativas del gobierno nacional que se había propuesto llegar a 6.600 vehículos eléctricos registrados en el RUNT para cerrar el cuatrienio el próximo mes de agosto.

Este progreso sigue las tendencias más amplias en América Latina: sólo en 2022, las matriculaciones de vehículos eléctricos en la región aumentaron un 63,3% respecto al año anterior, según Andemos. En Colombia, una serie de incentivos fiscales y de movilidad han ayudado a impulsar este crecimiento, esquemas que los analistas instan al país a continuar con el fin de consolidar su posición como líder regional en la transición hacia el transporte sostenible.

El camino recorrido por la movilidad eléctrica

En la crónicamente congestionada Bogotá, la presión para mejorar la calidad del aire ha sido desde el principio uno de los principales motores del cambio a la electricidad. Según Rodríguez, “la decisión política nació del entendimiento de la situación mundial en cuanto a cambio climático y material particulado”. 

Bogotá fue una de las primeras ciudades en Latinoamérica en proponer una transición a energías limpias en su transporte, con el Plan de Ascenso Tecnológico presentado en 2013 por la Alcaldía Mayor, que dio paso principalmente a tecnologías híbridas. Sin embargo, el proceso estuvo lleno de altibajos y el primer bus exclusivamente eléctrico llegó años después, a finales de 2019. 

Ese año significó definitivamente un punto de quiebre. El gobierno nacional promulgó la Ley 1964 de Movilidad Eléctrica, en la que, como le explicó a Diálogo Chino la Ministra de Transporte de Colombia, Ángela María Orozco, se sentaron lineamientos de política pública y los elementos regulatorios necesarios para la transición. 

Con esta ley, se plantearon beneficios tributarios, como descuentos del 10% en el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), y del 30% en las revisiones técnicas obligatorias. También puso un límite al impuesto anual de circulación: éste suele alcanzar hasta el 3% del valor del vehículo para los que tienen motores convencionales, pero se mantuvo en el 1% para los vehículos eléctricos.  A ello se suma la excepción a las restricciones vehiculares que actualmente existen en algunas ciudades de Colombia para regular el tráfico y la política de cero arancel para la importación de esta clase de vehículos, cuando la tarifa regular es del 35%. 

“Gracias a esta estrategia articulada, logramos sobrepasar la meta que nos pusimos en el Plan Nacional de Desarrollo de tener 6.600 vehículos eléctricos (registrados) en el RUNT a agosto de 2022. Lo que tenemos actualmente (7.782) es el triple de lo que encontramos y de lo que se había hecho desde 2010 a 2018”, dijo la Ministra a Diálogo Chino. 

Los emprendedores chinos desarrollaron la tecnología muy rápido y son definitivamente los más competitivos

Entre 2019 y 2020 se licitaron en Bogotá 1.485 buses eléctricos, que corresponden a los que ya se encuentran circulando y a los que están próximos a llegar. Estas licitaciones fueron adjudicadas a la empresa china BYD Auto Co. En poco menos de tres años, los buses eléctricos que ya están prestando el servicio en las calles de esta ciudad corresponden al 9.9% del total de la flota de su transporte público, según información de la Secretaría de Movilidad de Bogotá facilitada a Diálogo Chino. 

“El consumo energético de los vehículos livianos es muy bajo en relación con los buses. Un carro se mueve en promedio 40 kilómetros diarios, mientras un bus se mueve entre 250 y 300 kilómetros al día”, dice Darío Hidalgo, profesor de transporte y logística de la Universidad Javeriana de Bogotá, que considera clave seguir fortaleciendo la electromovilidad en el transporte público. 

Después de Bogotá, Medellín y Cali han sumado vehículos a sus flotas eléctricas, con 69 y 36 buses de este tipo en sus respectivos sistemas de transporte público. Todos también de la china BYD Auto Co. 

Según la ministra de Transportes Orozco, alrededor del 90% de los autobuses y camiones eléctricos de Colombia proceden de empresas chinas. Si se tienen en cuenta todos los vehículos eléctricos, incluidos los coches particulares, la cuota china se sitúa en torno al 30%. Estas cifras evidencian el papel clave que China y sus fabricantes tienen que desempeñar en el cambio hacia un transporte más limpio. 

“Nos hemos beneficiado de la política pública china dirigida a desarrollar la electromovilidad en los dos últimos quinquenios. Los emprendedores chinos desarrollaron la tecnología muy rápido y son definitivamente los más competitivos”, dice Hidalgo.

Metas logrables

Mientras Colombia ha dado sus primeros pasos en el camino hacia el transporte sostenible, se han fijado ambiciosas meta: tanto el gobierno nacional, con su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC por sus siglas en inglés), y la alcaldía de Bogotá, con las metas que presentaron el 11 de mayo pasado en su política pública de Movilidad de Cero y Bajas Emisiones 2023-2040

En el NDC, el gobierno nacional se comprometió a reducir en 51% las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) para el 2030, y alcanzar para 2050 la carbono neutralidad. En este contexto, el transporte juega un papel importante. Aunque este no es el sector que más emisiones de CO2 aporta -contribuye con el 11%, según ANIF-, sí es el que más energía consume con casi el 40%.

La estrategia de movilidad eléctrica promete ayudar entonces a lograr esa eficiencia, y debe contribuir a la reducción anual esperada de 5.6 millones de toneladas de CO2. La meta para 2030 es llegar a los 600.000 vehículos eléctricos registrados en el RUNT. Nada desconsiderable, si se tiene en cuenta que en ocho años el número actual se tendría que multiplicar 76 veces. 

“Nosotros nos sentimos con la confianza (de que vamos a lograr la meta), además porque asumimos unos compromisos puntuales: no solo dejamos las bases sentadas sino los instrumentos legales y regulatorios ya establecidos y adoptados”, recalcó la ministra Orozco. 

Incluso Darío Hidalgo cree que si se mantiene el crecimiento de los últimos dos años, “la meta se lograría en 2028”.

Para 2022 se esperaba licitar 1.000 buses eléctricos más y 300 articulados -buses de dos módulos-, pero estos planes se aplazaron por la pandemia, contó Rodríguez a Dialogo Chino. Sin embargo, Bogotá no se amilana y propone igualmente metas vanguardistas. Según explicó Rodríguez, para 2024 aspiran a tener 6.500 buses de cero y bajas emisiones andando en la ciudad, y 20 estaciones de carga eléctrica rápida. En este momento la ciudad tiene 50 cargadores eléctricos de uso público, y sólo cinco de estos son de carga rápida.

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Hay que tener en cuenta que el acuerdo 127 de 2021 aprobado por el Concejo de Bogotá, exige que a partir de 2022 todos los buses que se adquieran sean eléctricos, a menos que la licitación salga desierta. Es así que para el 2036, se pretende que el 100% de la flota de buses sea amigable con el medio ambiente y que el 100% del transporte de carga de la flota oficial de la ciudad, además del transporte escolar y las ventas de motos y vehículos particulares, sean de cero o bajas emisiones.

Se vienen grandes proyectos para la ciudad, como la ampliación de seis troncales, -vías principales del SITP-; la construcción de la primera línea del metro, que será construida por dos empresas chinas, China Harbour Engineering Company Limited (CHEC) y Xi'an Metro Company Limited.

Por otro lado, el Regiotram de Occidente conectará Bogotá con los municipios cercanos y está siendo construido por China Civil Engineering Construction. Todos utilizarán energía limpia. Si se llevan a cabo sin problemas, Colombia podría seguir consolidando su posición como uno de los líderes de la región en materia de transporte sostenible.