El agua por encima de la cerveza, así eligió Mexicali 

En una consulta popular la población rechazó uno de los proyectos cerveceros más grande de México

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Rubén Albarrán, un artista mexicano conocido en el mundo por liderar la banda de rock Café Tacuba apoya la consulta ciudadana (foto: Dulce Felix Saguchi)

En marzo, habitantes de Mexicali – una ciudad enclavada en el noroeste de México, justo a un costado de Estados Unidos- votaron en contra la instalación de la planta cervecera Constellation Brands que planeaba llegar a producir 20 millones de hectolitros de cerveza.

En medio de la pandemia Covid-19, que hasta el 21 de abril ha arrebatado más de 700 vidas en México, el presidente pidió al pueblo de Mexicali salir a votar, contradiciendo las recomendaciones de expertos de tener distanciamientos social. 

Sin embargo, en un acto controversial, el 21 y 22 de marzo la gente desafió quedarse en casa para tomar las calles en defensa de sus derechos. La decisión fue contundente en la Consulta Ciudadana: de 36 mil 781 votos, 76.1% votaron por el no.

76%

de los votantes rechazaron la cervecera Constellation Brands

“Con respecto a estos resultados, como consecuencia, la Conagua (Comisión Nacional del Agua) ya no dará los permisos correspondientes que estaban pendientes para la operación de la planta”, anunció Diana Álvarez Maury, la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos en México. 

La consulta sepultó el proyecto. Es decir, el resultado de la votación, según prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador, sería la base para decidir si entregaría los permisos que aún faltaban para continuar con la construcción: la gente decidió que no y con ello se frenó la obra, hasta el momento.  

La decisión de llevar a cabo una consulta ciudadana enojó a los empresarios locales, preocupados por las inversiones extranjeras e incertidumbre en la compañía cervecera. 

No es la primera vez que AMLO deja que los ciudadanos elijan el destino de proyectos de gran inversión. Como presidente electo, sostuvo un referendo sobre el nuevo aeropuerto de la ciudad de México por 13 mil millones de dólares, ya en construcción. Más del 70% de los votantes rechazaron el proyecto que algunos activistas ambientales denunciaron como "ecocidio".

Nuestro proyecto en Mexicali cuenta con todos los permisos necesarios a la fecha y su operación no implica ningún riesgo para la disponibilidad de agua para la población

El mismo día que López Obrador anunció que habría un voto popular para decidir el destino de planta, el presidente de Constellation Brands en México, Daniel A. Baima, escribió al presidente que ya no tenían tiempo para una consulta que pusiera en duda su futuro en México. 

“Nuestro proyecto en Mexicali cuenta con todos los permisos necesarios a la fecha y su operación no implica ningún riesgo para la disponibilidad de agua para la población”, advirtió. 

Pero el rechazo de la población tiene nombre: estrés hídrico. Con la llegada del proyecto emergió un movimiento social que resultó en marchas, protestas y hasta la toma de un edificio gubernamental.

El 2019 el investigador del Colegio de la Frontera Norte (CONLEF) en Tijuana, Alfonso A. Cortez Lara, realizó una opinión técnica de la planta en la que advirtió sobre la escasez de agua debido a la sobre explotación de los pozos acuíferos. 

Para 2035 se agravará el déficit y futuro de las aguas subterráneas en la región con respecto al uso actual de los acuíferos de Mexicali y Mesa Arenosa de San Luis Río Colorado, según el Plan Hídrico Estatal de Baja California (PHEBC). 

“Esto indica el alto grado de incertidumbre respecto a la disponibilidad de agua futura proveniente”, se lee en el documento, “si los principios de seguridad hídrica, sostenibilidad y gobernanza ambiental democrática han de considerarse como fundamentos de desarrollo regional inteligente, entonces deberán implementarse”, concluyó el investigador en su reporte.  

Bajo estas condiciones llegó Constellation Brands a Mexicali. Una compañía estadounidense que en 2016 anunció una inversión de mil 400 millones de dólares, 32 mil empleos -2 mil 100 directos y el resto indirectos- y 489 millones de pesos en impuestos. 

Hasta febrero de 2020, la empresa invirtió 900 millones de dólares, más de la mitad del capital anunciado que, con el resultado de la consulta pública, quedaron en la incertidumbre.

Sospechas de corrupción en la consulta

Iván Martínez Zazueta, miembro de uno de los colectivos civiles que durante los últimos cuatro años encabezaron la oposición y resistencia civil, cuenta que el día de la votación, miles de personas aún con el miedo dibujado en el rostro se plantaron en las mesas de votación para vigilar que se respetara la decisión del pueblo.

El agua es nuestro derecho, los derechos son humanos… esto es ilegal esa trasnacional porque sin agua no hay vida

Tanto las organizaciones empresariales como los activistas criticaron la consulta que consistió en la entrega de boletas y una pluma, sin que hubiera mecanismos que garantizaran la transparencia del proceso.  

La gente que se concentró estratégicamente para votar pudo ver cuando decenas de personas bajaron en camiones financiados por compañías locales a favor de la cervecera, para votar a favor de Constellation Brands. 

“Sabíamos que esto iba a pasa”, lamentó Iván, “pero nosotros le apostamos a la gente… la victoria fue más contundente porque fue a pesar de todo”.

El día de la consulta, Rubén Albarrán, un artista mexicano conocido en el mundo por liderar la banda de rock Café Tacuba, decidió ser una de los vigilantes junto a la gente.

“El agua es nuestro derecho, los derechos son humanos… esto es ilegal esa trasnacional porque sin agua no hay vida… fuera de aquí empresa ecocida”, exclamó Albarrán. “No lo olvide señor presidente, el agua es para el pueblo… por mi tierra mis hijos y mi gente”, dijo.

Pero aun con los resultados a favor el escenario todavía no es definitivo para ninguno de los: la cervecera ni los defensores del agua. El 1 de abril, casi a dos semanas de la consulta, fue la propia empresa la que emitió –hasta el momento- su último mensaje al respecto.

“Hemos tenido un diálogo respetuoso con las autoridades del gobierno en México sobre los siguientes pasos de nuestro proyecto de construcción en Mexicali. Continuaremos trabajando con las autoridades en búsqueda de un acuerdo que beneficie a todas las partes”, se lee en su escrito. 

En Mexicali se vive una tensa calma-la crisis generada por el Covid-19 ha puesto en pausa el diálogo y el destino del proyecto de la cervecera. Pero mientras la normalidad regresa a la ciudad norteña que se sitúa justo a un costado de Estados Unidos, los colectivos y la resistencia ambiental aún no creen en la victoria.

“Mientras la construcción esté aquí y no tengamos la certeza de que la cervecera no va a operar en la ciudad, los ojos siguen puestos en este proyecto, la lucha continúa”, asegura Iván, miembro de Resistencias Unidad de Baja California.