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América Latina deberá redefinir sus relaciones con China

El modelo basado en commodities ha llegado al límite, afirma la OCDE

América Latina deberá  redefinir sus relaciones China si quiere retomar su ruta de crecimiento económico y beneficiarse de las inversiones del gigante asiático, que seguirá siendo el gran acreedor de la región. Ésta es la conclusión del informe “Perspectivas”, elaborado conjuntamente por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

“América Latina viene actuando de modo poco proactivo en su relación con China y con el mundo. Viene siendo muy pasiva y el gran mensaje es que la demanda china de minerales cercana a los dos dígitos no va a ocurrir más. América Latina tendrá que redefinir su estructura económica”, afirmó Ángel Melguizo, jefe de la unidad América Latina y Caribe de la OCDE, en una entrevista concedida a Diálogo Chino.

La necesidad de hacerse más atractiva para las inversiones chinas haría que las economías latinoamericanas tengan que diversificar y modernizar sus estructuras productivas, indica el documento emitido por la sede del Wilson Center de Washington (USA). El informe realiza una serie de recomendaciones para que la región mejore y profundice su relación con China como parte de su agenda de desarrollo. Según prevé el documento, China es y seguirá siendo un actor importante y de “cambio real” para la región.

Modelo agotado

En las últimas décadas, el centro de gravedad de la economía mundial ha sacado a las economías de la OCDE de foco para volverse hacia las emergentes. Los vínculos de América Latina con China vienen evolucionando más allá del comercio y han llevado a los países latinoamericanos a adoptar reformas específicas para estimular su crecimiento inclusivo y construir una alianza que tienda a beneficiar mutuamente a ambos lados.

El comercio con China tuvo una expansión sin precedentes durante los últimos 15 años, informa la OCDE. Desde el año 2000, el flujo comercial entre ambos se multiplicó 22 veces. Entre los años 2001 y 2010, las exportaciones latinoamericanas de productos de origen mineral y combustibles fósiles hacia China crecieron a un ritmo del 16% todos los años.

En la actualidad, China es el socio comercial más importante de Brasil, Chile y Perú. Las materias primas, cuyo objetivo es satisfacer el apetito chino, representan un 73% de las exportaciones de la región, mientras que los productos tecnológicos manufacturados no superan el 6%.

Sin embargo, este modelo de crecimiento basado en materias primas ya alcanzó su límite, señalaron los autores del estudio. Hoy en día ya se hace sentir una fuerte caída en la demanda china de materias primas que, además de la caída global de los precios de los commodities, está afectando a las economías de la región, las cuales dependen de las divisas generadas por la exportación primaria.

En 2014 América Latina creció apenas un 1%, una tasa muy inferior al 5% que se registraba a mediados de los años 2000.  La vulnerabilidad de la región frente a las condiciones externas explica su actual desaceleración, indica el estudio. Las proyecciones informan que el crecimiento de la región este año estará entre un -1% y un 0,5%, aproximadamente un 3% menos de lo esperado.

Según explica Adriana Arreaza Coll, directora de Estudios Macroeconómicos del CAF, la desaceleración tiene un componente estructural. “Si la región quiere tener un crecimiento estable y fuerte, deberá aumentar sus niveles de productividad”, sostiene.

El crecimiento económico de la región seguirá siendo débil y para restablecer una agenda de crecimiento será necesario llenar los vacíos del área de infraestructura, afirma.

Según estimativas de la OCDE, en los próximos cinco años, el crecimiento se ubicará en torno del 2%, “extremadamente bajo”,  lo que, en opinión de Melguizo, muestra la “debilidad de la estructura productiva”.

Según el dossie, la aceleración de las economías de la región que se registró durante los primeros años de la década del 2000 ayudó a reducir la pobreza “en forma espectacular”, pero todavía persisten profundos desafíos socioeconómicos.  La pobreza afecta a un 28% de la población de la región -164 millones de personas-, lo que la mantiene en la posición de líder como la región más desigual del mundo.

Agenda de desarrollo

Mientras que la desaceleración china es uno de los factores que explican el bajo crecimiento de la región latinoamericana, China puede transformarse en un actor clave para mejorar la agenda de desarrollo de América Latina. Sin embargo, los autores destacaron que las relaciones todavía siguen siendo muy “asimétricas”.

“El modelo de crecimiento económico de los años 2000 terminó, ahora es el momento de activar otro modelo y de tener a China en cuenta para ayudar en esta nueva etapa. Creemos que, en las próximas dos décadas, se dará una nueva alianza con China, pues el gigante asiático seguirá invirtiendo y prestándole a la región”, analizó Melguizo.

Según su evaluación, se podrían abrir nuevas oportunidades, como por ejemplo en el sector de alimentos, ya que China tiene mucho más población que tierras cultivables y agua.

“Será un importador bruto de alimentos con más proteínas, porque una nueva clase media china está en ascenso. Estimamos que, en 2030, mil millones de chinos pertenecerán a la clase media”, destacó.

China declaró a la región como prioritaria en sus inversiones financieras. Desde el año 2010, los préstamos chinos alcanzaron los USD 94 mil millones, frente a los USD 156 mil millones que prestaron el Banco Mundial, el CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) juntos.

Esta reacción de China podría servir como estímulo. Sin embargo, para obtener el máximo provecho de la transformación china, la región tendrá que contar con mejores regulaciones, una mayor capacidad de gobierno para desarrollar proyectos rentables, además de sostenibilidad ambiental, compromiso con la transparencia y buena gobernanza, indica el estudio.

En palabras de Melguizo, la región debe dejar de responsabilizar a China por la asimetría de las relaciones. “América Latina vende una cantidad irrisoria de productos tecnológicos. La oferta de exportaciones ha seguido única y exclusivamente la demanda china. Es hora de identificar cuáles son las estructuras productivas que la región quiere tener y ofrecer”.

Innovar para diversificar

Otro aspecto que permanece frágil en la región es la falta de inversión en innovación. Según el estudio, éste es el factor que hará apalancar y diversificar las potencialidades de América Latina ante su aliado asiático.

La dependencia de los commodities ya quedó en el pasado. Según las proyecciones de la OCDE, hacia 2030, en comparación con la década anterior, el crecimiento promedio de las exportaciones de metales y mineral de hierro caerá de un 16 a un 4%; la cifra es idéntica para las exportaciones de combustibles fósiles. En el caso de los productos alimenticios, la caída sería del 12 a un 3%.

América Latina necesita invertir en innovación, en la calidad y adecuación de sus habilidades y conocimientos para paliar sus deficiencias de infraestructura, afirma el estudio.

El capital de innovación latinoamericano es mucho menor si se lo confronta con el de los países que componen la OCDE. Solamente a modo de comparación, se proyecta que hacia 2030 China tendrá 220 millones de habitantes que hayan finalizado sus estudios superiores (lo que representa el 21% de su fuerza de trabajo). Esta cifra es más del doble en relación a las expectativas de la región latinoamericana. Es decir, hacia 2030, 90 millones de latinos habrán concluido estudios superiores, un 19% de la fuerza laboral.

Mientras que uno de cada cinco estudiantes latinoamericanos estudia ciencia y tecnología, uno de cada dos chinos se gradúa en esta área.

Relación “gana-gana”

Esta relación todavía puede transformarse en “gana-gana”, es decir, una relación en la que todos ganan, pero sólo cuando las economías latinoamericanas logren aplicar algunas de las recomendaciones que se hacen en el informe, defienden los autores.

“Estamos llamando a la diversificación y mejora de lo que vendemos, para vender artículos con una mayor calidad”, destacó Melguizo.

La redefinición de esta nueva manera de hacer negocios con China también pasa por la capacidad de las economías latinas de integrarse en una posición más concertada.

El informe afirma que la relación con China no alcanzará su pleno potencial si la región no da un paso más allá de los esfuerzos para firmar acuerdos bilaterales como países individuales. El estudio apunta a la Comunidad Caribeña (Caricom), al Mercado Común Centroamericano, al Mercado Común del Sur (Mercosur) y a la Alianza del Pacífico como lo que podría llegar a ser la base para lograr una coordinación con China.

Por otro lado, China también se beneficiaría de esta nueva relación con América Latina al presentarse como un “mercado seguro para sus exportaciones y un destino atractivo para diversificar sus inversiones en el exterior”, señala el informe.

Melguizo es uno de los grandes defensores de una posición más integrada de la región, para que ésta sea capaz de beneficiarse de los flujos de inversiones y créditos que continuarán llegando.

“Actualmente lo que existe es más un diálogo bilateral de los países con China. Sería totalmente pertinente si existiera un diálogo de la región con China. Se trata de una cuestión de lógica económica cuyo objetivo es lograr una relación más armónica. Necesitamos tener una posición más unificada”, afirmó.

La integración de la región es vital para que las inversiones en infraestructura sean más efectivas y eficientes y para que la región pueda sacar provecho de las inversiones extranjeras directas, recomienda el informe.