Clima

Miedo al zika virus puede obstaculizar las Olimpiadas

Infección de la enfermedad provoca miedo en todo el mundo

A menos de seis meses del comienzo de los Juegos Olímpicos, que tendrán lugar en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, el virus del zika amenaza con arruinar la fiesta. Existen fuertes evidencias de que dicho virus esté provocando microcefalia a niños recién nacidos. A medida que las investigaciones vienen avanzando, la situación sólo hace empeorar. La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), ligada al gobierno brasileño, constató la presencia activa del virus en la saliva y la orina y se comprobó en Estados Unidos que existe transmisión del zika por vía sexual. “Todavía no está clara la relación entre el vírus del zika y la microcefalia. Los estudio se están realizando”, advierte uno de los estudiosos del tema, también profesor de epidemiología de la Universidad Nacional de Australia, David Harley, en una entrevista concedida a Diálogo Chino. El hecho es que el Ministerio de Salud de Brasil estaba analizando 3.670 casos de probable microcefalia durante el último 2 de febrero. Luego de haber invertido más de USD 10.000 millones en obras en el Parque Olímpico y en mobilidad urbana, el gobierno brasileño viene intentando de todas las maneras reducir los eventuales daños que el virus del zika puede ocasionar no sólo a atletas y turistas, sino también en su propia economía. Armó una fuerza de tareas para combatir la proliferación del mosquito (aedes aegypti) transmisor del virus. Un total de 67 millones de inmuebles está recibiendo  equipos para identificar focos de contagio e instrucciones para los habitantes sobre medidas de prevención al vector. “La organización no desaconseja a ninguna persona a no venir a Río de Janeiro. En el caso específico de las mujeres embarazadas, es importante atenerse al consejo del médico para poder minimizar bastante el riesgo de contagio”, afirma João Grangeiro, director de Servicios Médicos del Comité Río 2016. No es lo que piensan dos científicos de la New York University, que publicaron un artículo en la revista Forbes afirmando que es hora de cancelar las Olimpíadas en Brasil. Al día siguiente, el gobierno brasileño descartó tal posibilidad. La nota, firmada por el Ministro de Deportes George Hilton, afirma que “Los Juegos Río 2016 se realizarán con una total atención a la salud de todos los que participen en la fiesta del deporte más importante del mundo”. Al decretar emergencia internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomendó que las personas dejaran de viajar a ninguno de los 33 países americanos infectados por el virus del zika. En la opinión del profesor Harley, todavía no se puede afirmar si es peligroso o si se debe evitar viajar a Brasil para los Juegos Olímpicos, porque las investigaciones todavía están en curso. “Existen otras enfermedades más peligrosas transmitidas por mosquitos en Brasil, incluyendo la malaria y el dengue. El zika generalmente tiene síntomas poco serios de virosis no específicas. Lo más importante es protegerse de la picadura del mosquito”, advierte. Las autoridades brasileñas y todas las personas involucradas en la organización de los Juegos Olímpicos recomiendan usar repelentes y cubrirse el cuerpo con ropa, en especial a las mujeres embarazadas. El problema es cómo hacerlo en una ciudad donde la temperatura promedio es de 24 grados centígrados. No habrá muchas alternativas para los 10.500 atletas provenientes de 206 países que van a Río de Janeiro a participar en alguna de las 306 pruebas que se llevarán a cabo durante 17 días a partir del 5 de agosto. En cambio, los 305 mil turistas que se esperan tienen la opción de no viajar. “No creo que eso impacte [en los Juegos Olímpicos], principalmente porque esta época del año [agosto] es la estación de sequía, invierno, y no hay ningún historial de que el mosquito pueda actuar en ese período. El peor período del año es el verano, pero estamos tomando las debidas precauciones”, afirmó un esperanzado alcalde de la ciudad Eduardo Paes, durante la apertura del Carnaval de la ciudad, este último viernes. Como si no fuera bastante con el virus del zika, el gobierno brasileño todavía deberá lidiar con otros dos problemas graves: la contaminación de las aguas donde se disputarán algunos deportes acuáticos y la falta de seguridad que se viene agravando a partir de la crisis económica que atraviesa el país.  En el caso de la contaminación, se había prometido resolver todo hasta el inicio de las Olimpíadas. Ya en lo que respecta a la seguridad, cuando se ganó, tamaño problema estaba lejos de ser previsto por el gobierno, ya que en ese momento el país estaba creciendo y la economía venía a todo vapor.  “Esos no son temas olímpicos”, suele repetir Paes cuando se le pregunta por cómo tales cuestiones van a influir en las Olimpíadas. La cuestión es que tanto la Bahía de Guanabara como la Laguna Rodrigo de Freitas están contaminadas. Aunque se estén tomando medidas, residuos sin tratamiento provenientes de cloacas de viviendas irregulares de 15 municipios son arrojados a la Bahía de Guanabara. “Les garantizo que las aguas de las pruebas van a estar dentro de los estándares internacionales”, afirmó Edes Fernandes de Oliveira, director de producción y grandes operaciones de la Companhia Estadual de Aguas e Esgotos, quien cree que, aunque se encuentren atrasadas, el 80% de las obras de tratamiento de cloacas y el 51% del tronco colector estarán listos antes del evento. “La no contaminación de las aguas por virus nunca estuvo prevista por ninguna organización de la salud, ni por el Comité Olímpico Internacional, ni fue exigida en ninguna olimpíada anterior, ya sea en Barcelona, Seúl, Londres ni Pekín“, afirmó Oliveira al comentar el resultado de los análisis de las aguas de la Bahía de Guanabara realizados por pedido de la agencia de noticias Associated Press, en los cuales se constató la presencia de virus a un nivel que supera en 1,7 millones de veces lo que se consideraría alarmante en playas de California (EE.UU.) También se están tomando medidas para mejorar la calidad del agua en la laguna  Rodrigo de Freitas. Tuberías de cloacas clandestinas arrojan residuos a la galería de aguas pluviales y cuando llueve dichos residuos acaban siendo transportados hacia el interior de la laguna. Una obra denominada “galería de cintura” mitigó el problema. Los residuos arrojados por la población en esas aguas se han transformado en un proyecto WWF tanto de Brasil como de Holanda.