Ministro de Ambiente de Uruguay: “Quiero un ministerio que se haga respetar”

En una entrevista exclusiva, el nuevo ministro de Ambiente de Uruguay Adrián Peña habló con Diálogo Chino sobre el debate acerca de los cultivos transgénicos y la agricultura sustentable

Compartir

Adrián Peña, el nuevo ministro de Ambiente de Uruguay, habla con Diálogo Chino en Montevideo (imagen: María Paz Sartori)

Adrián Peña, el nuevo ministro de Ambiente de Uruguay, mira en detalle su agenda de papel en su despacho ubicado en la Torre Ejecutiva de Montevideo, el mismo edificio en que está ubicada la oficina del Presidente Luis Lacalle Pou, pero cinco pisos más abajo.  

Va para atrás en las hojas y sostiene: “hace 129 días que soy ambientalista”. Sonríe y enseguida aclara que se trata de una broma. Peña siente que el estar al frente del recientemente creado ministerio le cambió “la visión de las cosas” y lo ha llevado a “abordar todo de otro modo”.

Peña es oriundo de la ciudad de San Bautista en Canelones, con casi 2000 habitantes y a 60 kilómetros de Montevideo. Tiene experiencia como empresario en la producción avícola, entre otros negocios. Es integrante del Partido Colorado (que forma parte de la coalición de derecha liderada por el Partido Nacional) y estudió administración de empresas.

En una entrevista con Diálogo Chino, el ministro sostuvo que buscará posicionar la imagen de Uruguay como un país con una producción agropecuaria sostenible. Además, impulsará la creación de nuevas áreas marinas protegidas y el uso de criterios más rigurosos para la aprobación de nuevos cultivos transgénicos.

Diálogo Chino (DC): De político y administrador de empresas a estar al frente de un nuevo ministerio, en un país que basa su imagen internacional en el ambiente. ¿Siente que cada vez que aborda un tema diferente al frente dentro del nuevo ministerio va cargando su mochila de responsabilidad?

Adrián Peña (AP): Sí, y lo siento con mucha fuerza. Es decir, siento que hay cosas que no puedo decidir sin tener determinada información, estudios, porque lo que uno está resolviendo es bien trascendente. Siento ese peso en la decisión, como cuando me dicen que yo no firmé por los cultivos transgénicos.

DC: Se refiere a que usted no apoyó la reciente decisión del gobierno de aprobar siete nuevos transgénicos 

AP: No tengo la información suficiente (sobre el impacto en el ambiente de la aplicación de los transgénicos). Hay una discusión técnica de si esa información legalmente es pertinente. Ahí la Dirección General de Servicios Agrícolas dice que no, que ellos están para analizar la semilla. Entonces digo, ¿para qué estoy? Porque el ministerio nuestro no tiene nada que ver con la semilla, nosotros tenemos que ver lo otro. Y yo, Ministerio de Ambiente, no puedo firmar si no tengo certezas.

DC: En el pasado fue la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama, ahora dentro del Ministerio de Ambiente) la que puso sus reparos en que se aprueben nuevos transgénicos. ¿Cuál es su propuesta de trabajo a futuro?

AP: Necesito la información y la solicitamos. En un momento la respuesta no fue la mejor, pero en definitiva se terminó generando un grupo de trabajo entre el Ministerio de Ambiente y la Dirección General de Servicios Agrícolas (del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP) para poder contar con esta información. El MGAP va a tratar de conseguir la información para que nosotros antes de la aprobación podamos tenerla.

DC: Propone una mayor cercanía entre el ministerio que vela por el ambiente y el que lo hace por la producción..

AP: Si no tengo esta información no voy a poder firmar. Si el objetivo es que todo el gabinete lo firme, me tienen que ayudar con esa información. Si pasa un tiempo y no contamos con ella la vamos a conseguir. Vamos a trabajar con la Universidad de la República (UdelaR) y con la Universidad Tecnológica (UTEC).

DC: ¿Qué propone en su mayor vínculo con la academia?

AP: Vamos a avanzar mucho en transgénicos y agroquímicos en general. Esto lo podemos hacer en alianza con el MGAP, que es lo que yo pido, y si no, lo vamos a hacer igual. Hay que estudiar los principios activos, cómo afectan el suelo, cómo se aplican, cómo afectan la biodiversidad, hay que trabajar el tema polinizadores. Queremos avanzar con las universidades. En la nueva organización del Ministerio de Ambiente vamos a generar una oficina específica de vínculo con la academia.

DC:. ¿Cuál será el foco para el Ministerio de Ambiente?

AP: Lo más importante es crear un ministerio con personalidad, uno que yo dentro de 20 años diga, “mirá, el Ministerio de Ambiente está parado en la cancha”. La sociedad, el sector económico y productivo tienen que saber que hay un Ministerio de Ambiente parado para ser considerado en la toma de decisiones y que la opinión de Ambiente cuente, que sea respetable y tomada en cuenta a la hora de las definiciones de política pública. No tendremos los recursos que tienen otros ni el edificio, pero hay un ministerio parado en la cancha. De lo contrario no tiene sentido que haya un ministerio. Si lo logro estaré satisfecho.

A mediano plazo tengo otros objetivos más concretos como mejorar el agua en sus dos dimensiones: potable y la gestión de los recursos hídricos. Es una apuesta que tal vez no se valora mucho pero si se concreta es muy importante con impacto económico y productivo. Uruguay hoy en pleno déficit hídrico no gestiona bien sus recursos. Por otro lado quiero avanzar en materia de gestión de residuos. El año 2021 va a ser el año de avances. El último gran tema es el desarrollo sostenible.

DC: En el pasado, técnicos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente han planteado que las presiones de lo político y económico peligraba estar por encima del cuidado del ambiente.  

AP: Tiene que ser el gran cambio. 

DC: Ya ha tenido visitas en su despacho de empresas, ONGs, los intereses en temas ambientales son enormes y contrapuestos.

AP: Los intereses y las presiones van a estar siempre, van a seguir existiendo y es natural que así sea. No me asusta. Quiero crear un ministerio con personalidad que se haga respetar, que cuando opina sobre los temas lo hace con propiedad, con respaldo técnico y dice esto sí y esto no. Tenemos gente valiosa, quiero generar como cultura que lo que hacemos importa.

DC: Usted ha dicho que buena parte del futuro se juega en poder demostrar lo que ya se hace, medir, cumplir con certificaciones internacionales. ¿Parte de la estrategia es pasar a números lo que ya se hace? 

AP: Mi formación universitaria es en administración. Me enseñaron que lo que no se mide no existe. Entonces, hay que mejorar, sí, pero ¿cuánto? Para eso tengo que medir agua, suelo y biodiversidad. Hay mediciones pero están desordenadas. Hay que organizar todo eso para luego poder comenzar a certificar lo que el mundo pide. Uruguay se debe consolidar como un país productor natural de alimentos y ambientalmente responsable y lo logre demostrar. Yo le llamo a esto devolverle el contenido ambiental a la marca Uruguay Natural. 

No tendremos los recursos que tienen otros ni el edificio, pero hay un ministerio parado en la cancha

DC: ¿Cómo se hace compatible la meta de Uruguay de reducir a la mitad las emisiones por unidad de PBI a 2025 con objetivos con el objetivo del Instituto Nacional de Carnes (INAC) de aumentar la producción de carne al millón de toneladas en 10 años?

AP: La producción ganadera tiene un gran desafío, la rotación de pasturas, el manejo racional. Hoy los productores ganaderos, el INAC, la Asociación Rural del Uruguay, están preocupados por este tema, aún más después de los últimos episodios de lo que se ha cuestionado a la producción de carne. Hay que estudiar más las emisiones, cuánto captura Uruguay, poderlo medir, mejorar, demostrar esa mejora.

DC: En los últimos 15 años de gobiernos del Frente Amplio (coalición de izquierda) la gran bandera ambiental ha sido reconversión de la matriz energética con gran incorporación de renovables. El gran cambio en ese plano ya ocurrió. ¿Cuál es la bandera ambiental de este nuevo gobierno? ¿El agro y la economía verde?

AP: Sí, es esa. Desde el punto de vista comercial y económico Uruguay tiene una oportunidad ahí. Hacía ocho días que estaba en el cargo y fui a un relanzamiento de una plataforma con técnicos de INAC e hicieron una presentación en la que dejaron claras dos amenazas importantes para la carne uruguaya: El no acceso a mercados con ventajas arancelarias y la ventaja sanitaria (por su status sanitario y trazabilidad para colocar mejor sus carnes) que se agota. La única ventaja que podemos tener en el mercado de la carne es certificar que se produce más de un 70% en campo natural y rotular. Si se mete Economía puedo generar mecanismos que la promocionen. Se necesitan instrumentos para alentar la producción sostenible.

DC: En el área de control ambiental el ministerio tiene personal acotado. Va al lugar a inspeccionar ante denuncias pero tiene escasa capacidad para hacer controles aleatorios a campo por ejemplo. Además, cuando hay sanciones hay quienes opinan que estas son muy leves. ¿Debería cambiar?

AP: Sí. Tenemos que avanzar en alianza con la tecnología para que nos permita controlar más. Es de las cosas que queremos hacer con UTEC. Además, China nos está ofreciendo tecnología para medir calidad de aire. Está al salir el decreto para establecer mínimos y máximos sobre los que controlar. Hoy vamos a controlar todo lo que se denuncia. Pero tenemos restricciones en capacidad humana y vamos a tratar de fortalecer algunas áreas. 

DC: Le planteo el siguiente panorama: Hay pesca ilegal en aguas uruguayas. La Armada ha planteado públicamente dificultades para controlar el espacio marítimo por carencia de embarcaciones adecuadas. Desde la academia reclaman necesidad de mayor financiación para investigar temas oceanográficos. Uruguay no tiene áreas protegidas exclusivamente marinas sino algunas puntuales que abarcan algo de costa y aguas mientras la comunidad internacional empuja para que haya avances. ¿Qué opina sobre esta situación?

AP: Es un gran tema. En cuanto a áreas protegidas la idea es tener un área protegida marítima concreta frente a Rocha (al Este de Uruguay próximo a Brasil) que incorporaría el 10% del mar territorial nacional con trabajo con pescadores artesanales e industriales. La propuesta surge de una ONG y se están afinando. La recomendación es 30% de áreas marinas protegidas, bueno, tendríamos un primer avance. Iríamos por el primer 10%.